La librería de Javier

Un punto de encuentro para los amantes de los libros

Vicente Fernández es un enamorado de Alcalá de Henares y uno de sus más entusiastas estudiosos. En su tienda de la calle Mayor atiende a todo aquel que se acerca a pedirle opinión sobre cualquier objeto relacionado con la ciudad. En estas páginas hicimos una breve reseña del último libro lanzado por este autor y que es un éxito de ventas. Y desde hoy es un colaborador de altura en esta página. A partir de esta semana nos deleitará con ciertos artículos referentes a la ciudad para saber algo más de ella. Bienvenido a esta Web.


Así se formó Alcalá y así se puede contemplar

Alcalá de Henares fue el primer campus universitario de la historia en el Mundo. Hasta entonces las universidades cristianas, a partir de Bolonia que fue la primera fundada en la Europa cristiana en el año 1088, se habian ido haciendo a partir de un colegio, al que años después se sumaba otro y luego otro más y así hasta construir el barrio universitario.

En el caso de Alcalá fue completamente diferente y su origen está en un gran problema que sacudia a la sociedad europea del siglo XV. En esa época había un intenso debate social en toda Europa sobre la forma de solucionar la grave crisis de la Iglesia Catolica. La crisis estaba motivada por una diferenciación muy grande tanto a nivel económico como a nivel educativo entre el clero dirigente: obispos, arzobispos, cardenales, y el clero parroquial. Éste último, además de vivir en malas condiciones económicas, tenía tan mala formación que, además de lo poco que podían transmitir a los feligreses, todo ello estaba plagado de continuos errores .

Es en esta situación cuando Francisco Jiménez de Cisneros llega al cargo de arzobispo de Toledo, como jefe de la Iglesia Española, y pretende contribuir a la solución de este problema a nivel español. Para ello toma una idea prestada e inventa otra. La idea prestada es la del sistema de estudios: como había clara coincidencia de que la mejor universidad de Europa en Teología era la Sorbona de París, copió íntegramente el sistema de estudios de ésta y, como creación propia, diseñó por primera vez un campus, no un colegio, sino un conjunto universitario que abarcó seis colegios, un hospital para estudiantes, casas para profesores, imprentas, carnicerias e incluso cárcel propia.

Para ello compró una cuarta parte del recinto de la ciudad de Alcalá, todo el sector oriental a partir de la Plaza de Cervantes, y en un plan que duró más de 20 años de obras dejó acabado un conjunto que en otros 20 años se situó entre las diez universidades más importantes de Europa, al nivel de París, Heidelberg, Cracovia, Bolonia, Oxford, Cambridge o Salamanca. Los seis colegios originales se terminaron convirtiendo en 40, de los cuales se conservan 33, incluso el actual Ayuntamiento de la Ciudad es un antiguo colegio de la Universidad.

El nuevo trazado urbano se construyó al igual que en el resto de Europa y América, siguiendo la sencilla, pero magnifica idea de Leonardo da Vinci: «Cuando se construye una calle, hay que hacerla de tal manera que la altura media de las fachadas de sus casas sea igual a la anchura media de la calle». Esto es, que sea proporcionado el ancho con el alto.

Este aspecto se ha perdido en la mayor parte de las ciudades históricas, debido al crecimiento de la población a partir del siglo XIX, lo que provocó que se sobreelevasen las casas antiguas con más pisos por encima. En Alcalá ocurrió lo contrario, la ciudad que tenía entre 10.000 y 12.000 habitantes en el siglo XVI, con el traslado de la Universidad a Madrid en 1836, se quedó con tan solo 3.500 habitantes, por lo que mantuvo y ha mantenido su aspecto antiguo y las proporciones del Renacimiento. Luego cuando se recuperó la Universidad en 1975 este aspecto ya estaba consolidado y se ha podido mantener.

Como consecuencia de ello, Alcalá es una ciudad muy agradable para pasear, no sólo porque es completamente llana, sino porque los edificios resultan agradables al estar proporcionados con el espacio y a la vez es muy luminosa, porque la poca altura de los edificios hace que entre mucho la luz solar en sus calles.

De este pasado de Universidad teológica hay otro importante aspecto urbano muy bello y sorprendente: aqui fundaron colegio casi todas las órdenes religiosas, que usualmente abrían uno en Salamanca y otro en Alcalá, para captar los dos sistemas de estudios; pero los obispados españoles se fundaban solo en Alcalá, como seminario para sus futuros clérigos, puesto que les era más fácil fundar aquí un colegio que intentar llevarse a uno o a varios de los teólogos más eminentes. Así, tenemos los colegios de Málaga, de Aragón, de Lugo, de León, de Tuy, de los manchegos, de los vizcaínos, de Santa Justa y Rufina para estudiantes sevillanos, etc. Ello ha traído como resultado que la ciudad esté llena de preciosas perspectivas urbanas religiosas. Cuando se pasea por una calle o plaza de Alcalá y no viene ningún automóvil, merece la pena situarse en el centro de la calzada y mirar a ambos lados, así se puede ver cuantas perspectivas urbanas están cerradas al fondo por una silueta religiosa, bien sea la torre, o la fachada o la cúpula de una iglesia. El espectáculo nunca deja de sorprender.

Vicente Fernández


About Javier

Librero sin remisión. No sé hacer otra cosa que hablar de libros y escritores.

Una respuesta hasta ahora.

  1. Sergi dice:

    Me gusta que las páginas aporten cosas nuevas y no recortes de otras. Muy bien por la iniciativa de conocer algo más de la ciudad.


  • Facebook
  • Twitter

Enlaces recomendados

  • planeta
  • Éride ediciones
  • Nórdica
  • Periférica