La librería de Javier

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Mis críticas: Los libros son tímidos

Publicado por Javier El 17/05/2011 a las 7:02 2 Comentarios

Giulia Alberico (Periférica Editorial)
Traducción de Francisco de Julio Carrobles
Título original: I libri sono timidi
124 Páginas – 16,50 €

Mientras tanto (…) empecé a tener mi propia biblioteca; algunos libros los forraba para no desgastarlos. Nunca los he prestado, me gusta poseerlos. Los libros son tímidos, pensaba, quieren estar sólo con quien los ha elegido, no les gustan lasmanos extrañas. Escribía al instante mi nombre, el mes y el año en la primera página, con una caligrafía un poco estudiada, redonda, femenina. Me habituá a escribir la clase que frecuentaba: cuarto año de enseñanza media A, primero de bachillerato B. (Pag. 39)

Los libros son tímidos es un canto de alabanza hacia ese objeto con el que pasamos, algunos afortunados, más de media vida enganchados. Giulia Alberico nos desgrana, página a página, sus devaneos con esos seres que abren su alma a nuestro entendimiento y nos va detallando, poco a poco, momentos de su infancia y las lecturas que en ese momento tenía en las manos. No es, como algunos podrían sugerir un “84, Charing Cross Road”, ni el tema tiene claras semejanzas a pesar de tratarse ambas obras del amor a la lectura; pero sí que tiene algunos aspectos en común con la otra obra, de la escritora Helene Hanff, y que es un libro de referencia entre bibliófilos. Hay en este, aparte de alabanzas a la lectura, un claro devocionario por las ediciones de papel de libros, por sus olores, tactos e imágenes. Hay un cierto regusto por los tipos de caligrafía y los tipos de edición, algo que las pequeñas editoriales miman al límite y las grandes casas, en estos tiempos, están dejando un poco de lado. Y hay, por trazar paralelismos sobre “84, Charing Cross Road”, novela que todos hemos leído, un gran despliegue sobre la novela italiana de principio de siglo hasta 1960; en caso de la autora norteamericana, ello ocurre con la literatura anglosajona y la utilización de la manera epistolar para el transcurrir de la obra.

Siempre he olfateado los libros, al igual que los cuadernos, con un gesto instintivo, primario, animal. Creo además que el olfato es el más potente de los sentidos. En todo caso, el que posee mayor poder evocador. Sirve para comprender, más que el gusto, si un guiso en cocción ha llegado a su punto (…) En cuanto al olor de los libros, los olores son extraordinariamente variados. Las páginas brillantes, con las reproducciones de cuadros o fotografías, huelen a ácido, como los bocadillos envueltos en celofán que se venden en las estaciones; las páginas muy delgadas de papel biblia de los Meridiani huelen a lencería seca y planchada. Las páginas de los libros viejos huelen a polvos de tocador comprimidos, a polvos de talco; huelen a frasco de cristal vacío que durante un tiempo contuvo un perfume de magnolia o de nardo. (Pags. 91-92)

Una bella y sencilla obra en la que se elogia, de igual manera, la edición de cuentos para adultos; algo que no es un mercado muy apreciado en España, al igual que como ocurre en Italia. Y, a pesar de lo que nos pueda parecer, las anotaciones de lecturas, con los resúmenes de ciertas obras a lo largo de toda la novela, acaban en el momento en el que la protagonista entra en la universidad. En esta misma obra la autora nos apostilla que en una próxima entrega nos hablará de sus lecturas universitarios y de su etapa de profesora de literatura. Es de agradecer los apéndices dedicados a las editoriales y libros de los que se hace mención en “Los libros son tímidos” y que nos pueden facilitar el acceso a próximas lecturas inducidas por este texto.

Giulia Alberico nació en San Vito Chietino, Italia, en 1949. Actualmente vive en Roma. Es una de las escritoras más respetadas de su país, con títulos como Madrigale, Il gioco della sorte, Come Sheherazade o Il vento caldo del garbino. «Continúo leyendo en todas partes: en la cama, en el tren, en el autobús, en el coche, en las salas de espera de médicos, abogados, laboratorios clínicos y estaciones, sentada en los bancos. Tendida en la cama, de regreso de la librería; los libros recién comprados junto a mí. Los huelo, los toco, releo la contraportada, cojo uno de ellos, luego otro, otro más; me encuentro en ese bienestar que sigue a la adquisición y precede a la inmersión en una historia. Ahí están: mis libros, un botín que me colma de simple alegría.»

Como colofón, destacar la bella foto de la portada y la cuidada edición de esta tierna novela testimonial, a cargo de la Editorial Periférica.


About Javier

Librero sin remisión. No sé hacer otra cosa que hablar de libros y escritores.

2 respuestas hasta ahora.

  1. El Millán dice:

    Con este título y tu reseña, no creo que me resista a tener uno de estos ejemplares en mi querida biblioteca. No sin antes ojearlo y olerlo debidamente….

  2. Leadership dice:

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