El rincón de Javier

Libros y algo de Jazz

Con entrada bajo los soportales y situado en el nº 13 de la Plaza de Cervantes, se encuentra uno de los edificios mas importantes del Patrimonio Histórico Complutense y un lugar fundamental en cuanto a la historia Mundial del Teatro se refiere, pues por si mismo este lugar muestra la evolución del teatro en los últimos 400 años.
Sin embargo lo sorprendente es que se trata de una reciente, muy reciente, incorporación a este acerbo, pues hasta hace poco más de 25 años se ignoraba tanto su historia, como el hecho de que se conservasen vestigios de su pasado. Así, a principios de los años 80 del pasado siglo, tan solo había dos constancias: una, que allí había habido un corral de comedias; y otra, que su lugar había sido transformado en teatro romántico con forma de herradura “a la italiana” en algún momento del siglo XIX habiendo terminado como cinematógrafo en su último medio siglo de existencia, al igual que muchos otros teatros, siendo clausurado a principios de los años 70 dado su avanzado estado de deterioro.

El hallazgo y la documentación
Tal era el aspecto que el abuso en su utilización, en especial en cuanto a
volumen de espectadores se refiere, que cuando la Sección de Alcalá de
ADELPHA, la legendaria Asociación española de defensa del Patrimonio
Histórico, incluyó este edificio entre los bienes inmuebles a preservar, era
el año 1980, y entonces un miembro de la Corporación Municipal, con una
perspicacia histórica digna de «elogio», llegó a comentar publicamente en
los pasillos del Ayuntamiento: ”Estos gilipollas… también proponen que se
recupere el Teatro Pequeño…”

Sin embargo, los hechos jugaron a favor del edificio. Así, en un primer
intento de evaluar su valor con un grupo de expertos, fue uno de los
fundadores de ADELPHA a nivel nacional, José Luis Souto, el primero en
reconocerlo, dejando sorprendido al grupo que asistía a aquella visita de
sondeo al decir según se asomaba al patio de butacas, todavía bajo el palco
principal: “Este teatro es posiblemente el segundo mas antiguo de España, en
época moderna, justo por detrás del Corral de Comedias de Almagro y antes
que el Real Coliseo de Carlos III de El Escorial… Investigadlo”.
El comentario dejó perplejo al conjunto de los asistentes, pero dado los
conocimientos en cuanto a historia y arte se refiere de quien lo decía, la
frase causó el impacto necesario.

Ahora se trataba de profundizar en el conocimiento y en la historia del
edificio y aquí es de nuevo donde la suerte vuelve a jugar a su favor.

Tres jóvenes estudiantes de entonces que, a pesar de la edad que tenían en
aquel momento, eran profundos conocedores de la historia general del teatro y
de las técnicas teatrales, decidieron hacer lo que era preciso, documentar a
fondo el edificio e investigar su historia en los archivos, ellos eran:
Miguel Ángel Coso Marín, Mercedes Higuera Sánchez–Pardo y Juan Sanz
Ballesteros.

Por un lado revisaron a conciencia los fondos del Archivo Histórico
Municipal, hallando una abundantisima documentación, hasta ese momento
desconocida, encontrándose entre lo hallado el documento de construcción, en
el que se decía, tanto quien fue el constructor, como la fecha exacta y el
importantísimo dato de que se hizo “a semejanza del Corral de la Cruz de
Madrid”, dato este fundamental, pues aunque dicho teatro ha desaparecido,
estaba muy bien estudiado y fue una pista fundamental.

Obtenido a la vez el permiso de la familia Calleja, propietaria por entonces
del edificio, procedieron a irle documentando con sumo detalle, a la vez que
durante el verano de 1983 y promovido  por el Ayuntamiento, se realizó un
Campo de Trabajo, donde un grupo de jóvenes de la Ciudad, vació de trastos
el edificio, además de demoler la pantalla de cine hecha en fabrica de
ladrillo que inutilizaba el escenario.

El fruto del trabajo de los investigadores dio resultado: sobre todo a
partir del hallazgo clave en el desván de las marcas correspondientes a las
zapatas, incluidos los agujeros de los clavos, que con pies derechos de
madera habían sostenido las vigas maestras de carga, hecho este posible
debido a la diferencia de color de las huellas con las vigas debido a una
impregnación de aceite de linaza dada en algún momento al edificio.

A partir de aquí pudieron documentar los restos referidos a las diferentes
transformaciones que los datos del Archivo habían proporcionado.
Sorprendentemente había restos de todas las épocas.

La suerte continuó favoreciendo al edificio y en los trabajos de excavación
arqueológica  no solo aparecieron los primitivos cimientos que coincidían
con las huellas de las zapatas del desván, sino que apareció un aplique casi
completo del periodo romántico, lo que ha permitido hacer las replicas que
iluminan en la actualidad.

De igual manera durante la restauración aparecieron las pinturas decorativas
de cinco de los antepechos de los palcos, lo que hizo de esta manera posible su
reproducción en el resto de los mismos.

Y por si faltaba algo, mientras ojeaba libros en una librería anticuaría de
Madrid,  la fortuna vino a llevar a las manos de Julio San Luciano Ruiz un
manuscrito con la historia del teatro escrito en 1831 por el promotor de la
última reforma, José Antonio Rayón. A pesar de poseer, junto con su familia,
una de las mejores colecciones de tema alcalaíno, Julio lo puso en
conocimiento del Ayuntamiento, siendo adquirido para el Archivo Municipal.

La historia del edificio y los elementos que contiene
Todo lo anteriormente descrito nos permite hacer un recorrido histórico.

El Corral de Comedias
El corral fue construido en 1601 por el carpintero Francisco Sánchez
utilizando para ello un patio de vecindad, por lo que el teatro carece de
edificio propio, habiendo sido levantado como “a presión” sobre los muros de
las casa del patio original.
En esta época tuvo forma rectangular, con escenario, palcos y aposentos
cubiertos, estando la parte central descubierta.
De entonces conserva el escenario; dos aposentos de los destinados a que la
nobleza y el clero presenciasen las actuaciones sin ser vistos por el
público; “la cazuela” que era el lugar donde se situaban las mujeres, hoy
reconvertida en palco principal; e incluso el pozo, con agua, situado en el
centro del actual patio de butacas.

El patrocinio de la obra y la posterior propiedad, corrió a cargo del
constructor y de la Sacramental de Santa María, cofradía ubicada en la
parroquia del mismo nombre, entidad esta cuyos beneficios del teatro los
empleaba en los gastos del sepelio de sus miembros.
De igual manera, y puesto que se ocupaba el espacio de un patio, una parte
de los propietarios colindantes guardaron el derecho de tener palcos con
acceso privado desde sus viviendas, lo que en la última época se transformó
en la reserva permanente de  sus palcos y su exclusivo derecho de uso,
previo pago de la entrada al teatro.

El Coliseo cubierto
En 1769, en un tiempo en que la nueva escenografía necesitaba oscuridad para
realizar efectos especiales, se procedió a transformarle en un Coliseo
Cubierto, cerrando todo el recinto con un tejado “cuatro aguas”, que es el
que conserva en la actualidad,  perdiendo entonces toda la balconada de la
segunda planta, a la vez que se pintaban las pinturas de la embocadura alta
del escenario que aún se mantienen.

El Teatro romántico
Por fin en 1831 se pidió presupuesto a un arquitecto de la Corte para
modernizar el edificio transformándole en un teatro de herradura a la
italiana. Ante lo costoso de la demolición y construcción de un nuevo
teatro, un maestro de obras de Alcalá se ofreció para hacer el proyecto,
reutilizando la mayor cantidad de elementos, ésto no solo abarató el
proyecto haciéndolo posible, sino que ha sido fundamental en el hecho de que
se hayan conservado partes correspondientes a las diversas etapas.
Entonces se cubrió también el patio de butacas con un falso techo con
tragaluces, que fue decorado posteriormente en 1911 por el pintor local
Félix Yuste y que sorprendentemente desapareció del almacén donde se guardó
durante los trabajos previos a la restauración, aunque ciertamente, esta
perdida permite conjuntar las diferentes épocas del edificio.

La restauración y el uso actual
Una vez adquirido el edificio por el Ayuntamiento, fue transferida la
propiedad a la Comunidad Autónoma de Madrid, que encargó el proyecto de
restauración al conocido arquitecto y humorista grafico, José María Pérez
“Peridis”, quien, cosa sorprendente y poco habitual, contó entre su equipo
con dos de los descubridores y documentalistas Miguel Ángel Coso y Juan
Sanz, Mercedes Higuera había dejado esta actividad años antes.
La restauración ha sido modélica y exquisita, devolviendo al edificio su
esplendor, y conjugando las diversas épocas, para hacer accesibles al
público todos sus valores, como muestra el hecho de que además de su función
teatral para la que fue creado, el edificio es visitable como lugar
turístico fuera del horario de funciones.

Hoy con tan solo 165 plazas de capacidad, y magníficamente dirigido por el
equipo del Teatro de la Abadía, es un edificio que sorprende tanto por su
belleza, por su magnifica acústica, por la calidad de sus espectáculos tanto
teatrales como musicales y en especial por lo acogedor que resulta para el
espectador.


About Javier

Librero sin remisión. No sé hacer otra cosa que hablar de libros y escritores.

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