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Mis críticas: La casa de la mezquita

Publicado por Javier El 14/11/2008 a las 9:36 2 Comentarios

La casa de la mezquitaHet huis van de moskee
Kader Abdolah (Salamandra Ediciones)
Traducción del neerlandés de Marta Arguilé Bernal
382 Páginas – 18 €

Alef Lam Mim. Había una vez una casa muy antigua llamada «la casa de la mezquita».

Así es como comienza esta inolvidable novela del gran escritor iraní afincado en Holanda Kader Abdolah.
Kader Abdolah, nacido en Irán en 1954, estudió física en la Universidad de Teherán. Participó en la resistencia estudiantil contra el sah, y más tarde, contra el régimen del ayatolá Jomeini. Redactor de un periódico clandestino, tuvo que huir de su país en 1988 y encontró asilo político en Holanda, donde vive desde entonces. Si bien su verdadero nombre es Hossein Sadjadi Ghaemmaghami Farahani, adoptó el de Kader Abdolah en homenaje a dos amigos de la resistencia que fueron asesinados. Es autor de tres novelas y dos libros de relatos, escritos en holandés y ganadores de distintos premios. Colaborador regular del más importante diario de Holanda, De Volkskrant, y galardonado con el Dutch Media Prize por sus columnas periodísticas, Abdolah es uno de los autores más destacados de los Países Bajos, y su obra está traducida a varios idiomas.

La novela en cuestión, La casa de la mezquita, es un mosaico de personajes que tienen relación con una casa adosada a una mezquita, y en la que viven o desarrollan ciertas actividades unos personajes cercanos al imán de ella.

El comienzo de la obra, como si de un cuento oriental se tratara – y que no va muy a la zaga de este tipo de literatura- nos mete de lleno en acción en su primera página. Aga Yan, el patriarca de la familia, es un próspero empresario de alfombras muy respetado y querido en el zoco, donde despliega toda su actividad, así como en toda la ciudad de Seneyán. Esta ciudad es un tranquila pequeña urbe en Irán en la que la vida de sus vecinos transcurre como si de un mar en calma fuera. Todos son amigos y comparten vidas y alegrías. Y en este estado de ánimo transcurre la primera parte de la novela. Pero la calma se rompe en el momento en el que empiezan movimientos insurgentes proclives a echar al sha del país. Los grupos integristas, unidos a las milicias izquierdistas, logran poco a poco hacer mella en el bastión del emperador y el gobierno se empieza a tambalear. Todo ello empieza a repercutir en nuestra ciudad y sus habitantes se ven inmersos en esta ola de cambios. El momento álgido llega cuando Jomeini alcanza el poder y todo cambia. Y nada en el país será igual a lo que se recuerda.

Una buena novela ha de poseer una buena historia. Ha de estar bien situada en el tiempo y con un buen desarrollo de personajes. Hemos de sentirnos con ellos como si esas vidas formaran parte de las nuestras. Y ha de tener un buen final, como si el propio autor lo tuviera escrito desde el mismo momento en el que empezara a urdir los primeros párrafos. Pero, si falla alguna de esta premisas, al menos ha de tener una buena prosa, rica en matices pero sin que presente problemas para una lectura fluida. Eso creo que es la base de una buena novela.

Pues bien, La casa de la mezquita, cumple todos y cada uno de los puntos que he enumerado. La historia es cautivadora, con escenas íntimas y otras de gran fantasía. Sus personajes son un buen abanico de historias y vivencias, pero sin hacer que su cantidad sea un problema para el seguimiento sin trabas de la lectura, y nos hacen compartir unos momentos inolvidables y verosímiles. El final es perfecto y con un encanto poco común. Y el escenario histórico es de primera categoría. Sobre este punto he de afirmar que los hechos históricos que acontecen durante el relato de la obra influyen de tal manera que se hacen imprescindibles en la obra. Y no sólo ello, sino que la propio relato de la novela interfiere en la Historia de Irán de manera bastante significativa.

Respecto al estilo de la escritura poco hay que decir. El escritor pertenece a la cumbre de los grandes narradores orientales y que tienen la magia de la escritura como un don innato. Su escritura es concisa, fresca, comunicadora y fluye por si sola. Es difícil encontrar alguien que escriba y se exprese mejor. Por poner un ejemplo, nos encontramos ante un narrador de la talla del escritor libanés Rafik Shami o de Dilruba Z. Ara, autora afincada en Inglaterra pero de profundas raíces de Bangladés.

Y respecto al fondo histórico, los acontecimientos de Irán de los casi últimos cincuenta años, es todo un placer poder disfrutar de una explicación tan clara al ir acompañada de los personajes de la obra. El autor, hasta el año 1988, presente en todos los aconteceres del país e implicado directamente en los hechos, nos da una visión muy objetiva del panorama convulso de los años del imperio del sha así como de los hechos que causan su caída y la llegada de Jomeini al poder hasta llegar casi a los tiempos presentes. Pero en lo que cobra realmente importancia el texto que tenemos en nuestras manos es en la visión del cambio de los aspectos sociológicos de un país siempre dominado por las costumbres religiosas basadas en El Corán. En la obra podemos apreciar claramente como, según la autoridad del momento, hacen una interpretación a su manera de los libros sagrados para ganar poder, manipular a las masas y derrocar a los gobernantes del momento. Y lo más difícil aún, el autor lo hace desde un punto de vista transparente y objetivo sin ningún tipo de posturas.

Un libro imprescindible y una de las mejores propuestas de lectura de este año. Un escritor que, a pesar de sus 17 años en Holanda y de decir él mismo que escribe como un europeo, se deja entrever su escritura oriental y su gran manejo de personajes al mejor estilo de las narraciones procedentes de esos países.


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Librero sin remisión. No sé hacer otra cosa que hablar de libros y escritores.

2 respuestas hasta ahora.

  1. Leonardo Castro dice:

    Hace años que no leia una novela total. Toda una galeria de personajes absolutamente disimiles, apacibles unos. Y sordidos otros, violentos, manos asesinas de una dictadura fanatica, intolerante e inhumana para no emplear mal el termino fundamentalista. Es la historia de Iran, sus nefastos lideres y su sufrido pueblo. Un estilo hermoso, delicado incluso en lo sordido, pero mas aun en la calma.

  2. Leonardo Castro dice:

    Es un libro que va de lo apacible a lo patetico para volver a la calma y a cicatrizar las heridas y a la reconciliacion social. Todo con un estilo depurado y hermoso. Trasfondo historico espectacula.