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Mis críticas: Los gondoleros silenciosos

Publicado por Javier El 27/05/2011 a las 7:05 Añadir comentario

William Goldman (Ático de los libros)
Título original: The silent gondoliers
Traducción de Mercedes Herrera
Ilustraciones de Paul Giovanopoulos
160 Páginas – 16 €

Todo el mundo sabe que los gondoleros de Venecia son los mejores -corrección, perdonen-, todo el mundo solía saber que los gondoleros de Venecia son los mejores cantantes del mundo. Es probable que lo que acabo de decir parezca ridículo. (Sé que al menos yo lo creía cuando empecé a investigar el material para este libro.) Después de todo, ¿cómo puede nadie ser el «mejor» en algo que es imposible medir con precisión? (Pag. 9)

William Goldman es tremendamente conocido en medios literarios por su fantástica novela La princesa prometida. Su fama de escritor imaginativo y versátil es bien merecida. Y sus textos, bien grandes relatos, bien de pequeña extensión -como es el libro que nos interesa-, o sus increíbles guiones, gozan de gran fama y han obtenido incontables premios. Ello le otorga la libertad de crear y escribir aquello que le viene en gana. Y «Los gondoleros silenciosos» es uno de esos relatos que gozan de libertad de creación y de genialidad en su trazado.

Cuentan que Enrico Caruso, una de las muchas veces que estuvo en Venecia, salió por la noche para dar un paseo en góndola después de una soberbia actuación. El gondolero, al reconocerle, no quiso aceptar pago alguno; el conocido tenor le pidió que cantara para él, a lo que se negó el gondolero al principio. Después de una discusión, oyó su voz. Y se quedó maravillado. Asimismo pudo escuchar a otros compañeros cantar, y sus oídos no daban crédito. Pero esto ocurrió hace mucho tiempo. Ahora los gondoleros son mudos, silentes; a lo sumo un acordeón acompaña a los turistas en sus paseos por los canales. Esta es la historia de Luigi, el gondolero que acabó con los cánticos de estos italianos e hizo que Venecia se volviera muda a oídos de los visitantes.

Los gondoleros silenciosos es una bella fábula en la que el narrador, el escritor en primera persona, nos cuenta aventuras de otra época, y nos deleita con ocurrencias, salidas de tono y disquisiciones muy imaginativas. La historia de Luigi, de familia de gondoleros, y enamorado de una mujer que le abandona al no poder cantar bien – los vecinos le tiran verduras y pescados podridos a su paso-, es el eje de la narración. El fracaso en su querido trabajo, a pesar de ser el mejor conductor de góndolas de la ciudad, le obliga a refugiarse en un bar, hasta que en cierta ocasión rompe su rutina. Todo el relato está plasmado de anécdotas, bellas anécdotas que nos hacen soñar con poder estar en esa bella ciudad y recordar los tiempos de gondoleros cantando arias de óperas italianas. Pero la obra va dando saltos en el tiempo e ilustrándonos con pasajes muy ocurrentes, divertidos y amenos. Por si fuera poco la grandeza de este breve e intenso texto, el libro va plagado de bellísimas imágenes de la Venecia de los gondoleros. Unas imágenes que, unidas al imaginativo texto, nos hace añorar pasados y nos invita a una nueva visita a esa ciudad de canales y amores. La edición de Ático de Libros conserva las imágenes originales del texto original, editadas en el año 1983, y obra del genial ilustrador Paul Giovanopoulos . En este libro podemos apreciar como el autor recupera su alias S. Morgenstern, y que empleó en anteriores obras. De la misma manera que incluye un curioso prólogo y que no es sino una sagaz y puntualizadora advertencia a sus editores sobre su anterior novela.

No son sujetos fáciles, los gondoleros. Pero yo tenía mucho tiempo. Ahora soy viejo, o al menos eso me dicen mis ojos cuando saludan mi rostro en el espejo cada mañana; toda la vida he sido un escritor de libros que a veces tiende a perderse en sus disquisiciones, como está sucediendo ahora… (Pag. 29)

William Goldman nació en 1931. Vive en Nueva York. Es novelista, dramaturgo y guionista, labor por la que ha recibido dos premios Oscar: al mejor guión original por Dos hombres y un destino y al mejor guión adaptado por Todos los hombres del presidente. Ha ganado también dos premios Edgar al mejor guión de película, concedidos por la asociación Mystery Writers of America, por Harper en 1967 y por Magic en 1979, este último adaptado de una novela que él mismo escribió en 1976. Según él mismo explica en sus memorias, Las aventuras de un guionista en Hollywood, empezó a escribir después de cursar una asignatura de escritura creativa en la universidad. Inicialmente no tenía intención de convertirse en guionista. Lo que más le interesaba era la poesía, el relato breve y la novela. William Goldman publicó cinco novelas y tres de sus obras de teatro se produjeron en Broadway antes de que empezara a escribir guiones. Hasta la muerte de su primer agente escribió casi exclusivamente narrativa literaria, pero a partir de entonces empezó a escribir thrillers, el primero de los cuales fue Marathon Man. S. Morgenstern es a la vez un seudónimo y una herramienta narrativa inventada por Goldman para añadir un segundo nivel de lectura a su novela La princesa prometida. Goldman nos dice que su novela es una versión abreviada de un libro escrito por Morgenstern, un autor nacido en el igualmente ficticio país de Florin. El nombre es un homenaje a Johann Carl Simon Morgenstern, que acuñó el término  Bildungsroman para describir el género de la historia de formación. La otra novela de Goldman en la que utiliza el seudónimo S. Morgenstern es Los gondoleros silenciosos, la única de sus novelas escrita en un estilo similar al de La princesa prometida y en la que el elemento fantástico y el humor juegan un papel fundamental.

Un bello libro con un ingenioso texto y plagado de evocadoras imágenes que nos transporta a la Venecia de nuestros sueños.


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Librero sin remisión. No sé hacer otra cosa que hablar de libros y escritores.

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