La librería de Javier

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Mis críticas: El Ruta (Sigüenza – Alcalá)

Publicado por Javier El 11/07/2011 a las 7:00 8 Comentarios

Fidel Vela (Cultivalibros)
304 Páginas – 16 €

Tras los pitidos de rigor, el Ruta abandonaba la estación de Espinosa de Henares bajo un sol de justicia. El Madri dejaba fluir el paisaje ante sus ojos. La fértil vega del Henares ofrecía la gama completa de verdes, desde el intenso de los alfalfares hasta el diluido de la hierba en las escasas parcelas no cultivadas. Un complejo entramado de canales y acequias dividía los espaciosos bancales. Las acequias perpendiculares a la vía describían un movimiento pendular vistas desde el tren en marcha. De vez en cuando una compuerta de grasiento tornillo, impedía o permitía el paso del agua. Los esbeltos chopos ribereños subrayaban el curso del río. El horizonte quedaba cerrado por una sucesión de lo mas desparramadas, en cuyas laderas destacaba el amarillo pajizo de los rastrojos. A escasos kilómetros de Espinosa, el ferrocarril describe una rápida curva de noventa grados y se lanza directamente hacia el Sur, dirección que no abandonará hasta Guadalajara.
El maquinista y el fogonero, asomados a sus respectivas ventanillas, aquél a la derecha, éste a la izquierda, recibían sobre sus rostros un viento caliente entreverado de arenilla. El maquinista profirió algunas blasfemias que ni él mismo pudo oír. El fogonero, sin variar la mirada hacia delante, parecía desafiar la fuerza del viento.

Existe un constatado prejuicio entre los libreros: la inexcusable huida de los libros de autoedición. El problema principal radica en los escasos metros de estanterías y almacenes que poseen las librerías al uso y los miles de títulos que llegan a ellas. Con una cuestión añadida: el libro del que no conozco personalmente al autor, poco me cuesta retirarlo de la venta al no interesarse nadie por él y devolverlo a la distribuidora. Pero el ingenuo escritor que cree que los libros se venden por el hecho de tenerlos expuestos y nos deja unos cuantos pensando que eso es pan comido, a ese novato del negocio de las letras, ¿cómo se le explica que ni tan siquiera nombres consagrados venden sus obras así como así en estos tiempos? ¿Y cómo se accede a devolverles sus libros si a veces pasan años sin que aparezcan por el local? Es por lo que, cuando Fidel Vela apareció por la librería a dejarme dos libros, dos contados libros, con toda la educación y cortesía que ya no existe hoy en día, sin saber por qué, los acepté. Acerté de lleno. Y nunca me alegraré lo suficiente.

El Ruta es una novela sobre un mercancías que cubría un trayecto entre Sigüenza y Madrid y que, para su recorrido, salpicado de largas paradas con objeto de dejar paso a otros trenes de mayor importancia, empleaba casi dos días. Este tipo de trenes se componían de locomotora, alimentada con carbón, y una serie de plataformas en las que, aparte de la mercancía, existía una garita en la que se maniobraba el freno para cada uno de los vagones. Este sistema requería el trabajo de toda una brigada de agentes, entre los conductores, alimentadores de la caldera y guardafrenos, bien sincronizados entre sí. Eran los trenes más lentos del territorio nacional pero, gracias a ellos, se abastecían muchos pueblos a los que no les llegaba mercancía de otra manera.

La novela de Fidel Vela discurre en un sólo día de trayecto y cubre la distancia entre Sigüenza y Alcalá, a lo largo de cuya trayectoria se desarrollan las peripecias de nuestros protagonistas. Con cada salida de estación el escritor nos detalla, con gran habilidad y realismo, los paisajes por los que circula dicho tren. A continuación, como si de una cámara de cine se tratara, los personajes de dicho mercancías van cobrando vida, detallándonos sus existencias y sus penas. Aurelio Puertas, el enfermo terminal que planea suicidarse durante el trayecto para dejar a la familia un retiro; El Madri, con sus dolores interminables de estómago; Ramírez, el más joven de la brigada y que ha de dar de comer a su madre y hermanas; el Andaluz, un personaje devorador de novelas de misterio; Mínguez, el guarda jurado – escopetero para ellos- patriota a ultranza y loco de atar… Y así, como ellos, muchos más, y que dotan a este viaje de un calor humano sobre el que nos detallan sus azarosas vidas y sus costumbres. Estos perdedores, con un lenguaje rico, costumbrista y particular en cada uno de ellos son la respuesta social al paisaje de la Alcarría que el autor nos va abocetando. Un paisaje inmóvil, pero variado y acertadamente descrito a lo largo del trayecto, contrasta con las duras y maltrechas vivencias de los ferroviarios. A lo largo del trayecto se nos brinda un retrato social de comienzos de los 60, que por desgracia, y en aras de otros acontecimientos que venden más, no se suele reflejar en obras de estudio ni en novelas. La narrativa transcurre en tercera persona y conlleva gran agilidad de trazo en los diálogos, a través de los cuales somos testigos de la época.

Particularmente, y como nieto de un hombre enamorado de los trenes, este libro me ha hecho recordar tiempos muy queridos y me ha calado muy profundo. Desde pequeño recorrí con mi abuelo Tomás estaciones y apeaderos, cantinas y vías de tren, y las escenas que aporta Fidel Vela en este libro las he sentido muy mías. La lectura de este libro me ha hecho viajar en el tiempo y recordar esas cantinas en las que los viajeros bajaban a tomar sus chatos de vino y subían al tren en cuanto sonaba el silbato del factor; he vuelto a acordarme de esas docenas de churros enzarzados en juncos de río y que se ofrecían a través de las ventanillas de los vagones y que los viajeros comían junto a las tortillas que portaban en las tarteras de aluminio de esos tiempos; he recuperado en mi memoria las tardes que jugaba con mi abuelo a la “rana”, con los tejos, en un bar cercano a la estación de tren, en el pueblo de la sierra donde veraneábamos; y me he acordado de esas excursiones a lo largo de los riachuelos de Guadarrama buscando el té de roca que bebía muy a menudo mi abuela… El libro está plagado de bellas historias con personajes de carne y hueso y que son nuestra memoria histórica, esa que luchamos por conservar, y a la que Fidel Vela da cuerda y vida, y cuyos protagonistas consiguen recuperar la imagen de nuestros recuerdos. Habría que hablar mucho de cada personaje del libro pero eso es mejor que el lector lo descubra por sí solo en este increíblemente bello retrato de la sociedad española de los años 60, escrito con gran maestría, mucho cariño y ninguna acritud.

Fidel Vela García nace en Arcos de Jalón (Soria) el 24 de abril de 1934. Dos años después, sus padres se instalan en Sigüenza (Guadalajara), donde vive hasta 1971, año en el que fija su residencia, por razones profesionales, en Alcalá de Henares. En 1979 y 1983 es elegido concejal del Excmo. Ayuntamiento de esta ciudad, habiendo desempeñado diversos cargos políticos, entre ellos, los de presidente de la Comisión de Hacienda y presidente de la Mancomunidad de Aguas del Sorbe. Ha publicado varias novelas: La Consulta, La oficina (accésit Premio Eugenio D`Ors), Las leyes del éxito, Proceso de Paz-Ponencia marco, así como el libro de viajes Por tierras de Guadalajara y Soria. De Sigüenza a Gormaz, amén de numerosos artículos y narraciones breves esparcidos por revisas y periódicos, como los cuentos: El túnel (premio revista Ferroviarios), Diga dos (accésit premio Jara Carrillo) o Propuesta democrática (accésit premio Ciudad de Ermua).

Increíblemente bello y cercano relato de perdedores, casi ocultos entre el tiempo y humo de las locomotoras ya desaparecidas. El Ruta es una obra maestra de obligada lectura.


About Javier

Librero sin remisión. No sé hacer otra cosa que hablar de libros y escritores.

8 respuestas hasta ahora.

  1. José dice:

    Lo acabo de terminar por recomendación tuya y me parece una magnífica obra. Me gustaría ir al encuentro con el autor.

  2. Juan dice:

    Como todo lo que aconseja Javier, ¡magnífico! La primera escena, con los segadores durmiendo en la estación, de antología.
    Gracias Javier por encontrar estas joyas

  3. Rosalía dice:

    Pues me ha llamado mucho la atención y me gustaría conseguir un ejemplar. No sé si el escritor tiene alguna web donde ponerme en contacto con él.

    bsos!

  4. Román dice:

    Una increíble novela que despierta nuestro recuerdos. No entiendo como hay tanta literatura basura que se vende hasta en los hiper y este tipo de libros, tan magníficos, quedan reservados al olfato de un librero avezado. Gracias por ese viaje al pasado Fidel.

  5. Voltervel dice:

    Fidel Vela, podría decirse que es un autor de culto. No muy conocido, pero con una obra exquisita, excelsa. Esta novela no tiene precio. De las mejores que he leído en muchos años.

  6. javier dice:

    “El Ruta”, como Viaje por tierras de Guadalajara y Soria” son dos impresionantes obras de Fidel Vela que nos permiten aprecibirnos de esos autores que permanecen en la sombra y que, con solo dos novelas, merece estar en el podium de los elegidos.

  7. Voltervel dice:

    Tiene varios títulos más como La Consulta, La oficina, Las leyes del éxito, Proceso de paz-Ponencia marco y otros. Son novelas verdaderamente originales y apasionantes.


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