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Tinto de verano: El doctor Beckford

Publicado por Javier El 22/07/2011 a las 6:45 3 Comentarios

Ocurrió a comienzos de diciembre de 1997, hace ya casi catorce años. Al despertar, me di cuenta de que en el ojo izquierdo tenía una especie de cortina negra que me impedía ver en su casi totalidad y, en el derecho, manchas negras y ciertas luces, con forma de rayo al mover el ojo, que me dificultaban la visión. Después de consultar con una oftalmóloga fui de urgencias al hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares. Al momento me empezaron a tratar de desprendimiento de retina. La tenía tan destrozada que, entre unas cosas y otras, estuve tres meses recibiendo sesiones de láser. El motivo de todo ello, una subida insólita de tensión durante el sueño.
El equipo médico que me atendió me trató con una corrección e inteligencia insuperables. Lo primero que me explicaron, mientras empezaban a atenderme, fue el origen de todo ello. Siguió la información con la forma en que me iban a restaurar los ojos y sus posibles complicaciones y posibilidades de éxito. La depresión que cogí por todo este proceso fue indescriptible. Imaginen un librero al que le suprimen la facultad de ver. Y todo eso de la noche a la mañana. Hundido para siempre. La operación fue muy bien, gracias a la experiencia del equipo de Oftalmología del hospital Príncipe de Asturias y ahora, como podéis apreciar los que os acercáis a la librería, estoy como si nada de esto hubiera ocurrido.
El otro día me acerqué al centro de especialidades para la revisión anual de fondo de ojo. El doctor, oculto entre aparatos y la oscuridad de la sala, me dijo, mientras enfocaba con uno de ellos el fondo de mi ojo izquierdo, que le contara mi historial. Así lo hice. Y le conté que nunca en la vida podría agradecer al jefe de oftalmología del Príncipe de Asturias lo que había hecho para devolverme la vista, para devolverme a la vida, hace catorce años.
-En la vida se me olvidará el nombre de Beckford, que así se llamaba el doctor que me operó durante esos tres meses.
La cara del médico se apartó por un momento de detrás del aparato y con una leve sonrisa, que intuí al no tener en ese instante las gafas puestas, me dijo:
-Yo soy el doctor Beckford.
Muchas veces vemos esas denuncias a sanitarios -con mayor o menor razón-, esos artículos que ponen en duda la profesionalidad de ciertos médicos ante fallos en su labor. No cuestiono que haya veces que, por inexperiencia o ineficacia, estos trabajadores no obtengan los resultados que esperamos. Pero hay otros muchos casos, la mayoría, en los que estos especialistas cumplen con su labor de manera muy elogiosa. Y este es mi caso. Se me olvidarán importantes fechas en mi vida; no recordaré los nombres de algunos amigos que marcaron mi existencia; puede que ciertos familiares se borren de mi cabeza para siempre… Pero nunca, nunca, desaparecerá de mi mente el nombre de Beckford, el oftalmólogo que me salvó la vida y me hizo volver a ver cada amanecer con unos colores con los que nunca visto, con los colores de la esperanza.


About Javier

Librero sin remisión. No sé hacer otra cosa que hablar de libros y escritores.

3 respuestas hasta ahora.

  1. kiriela dice:

    Olé a esos profesionales!

  2. Lillo dice:

    Me encanta. Una lanza a favor de los médicos y su trabajo.

  3. Eusebio Guijarro González dice:

    El doctor Beckford me ha devuelto la vista del OD nunca olvidaré su cara de hombre bueno, inteligente y gran profesional, que Díos le dé muchos años de vida. Gracias Doctor.


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