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Mis críticas: El embrujo de Shanghai

Publicado por Javier El 24/12/2008 a las 10:00 Un Comentario


El embrujo de Shanghai
Juan Marsé
Debolsillo
Plaza & Janés
248 Páginas
9,95 €

El embrujo de Shanghai es una novela que leí hace quince años, cuando fue publicada, y que no había vuelto a coger. No he leído la obra completa de Juan Marsé, quizás aquello más conocido pero, entre todo lo de este autor español, me parece una de las más bellas.

Se podría hablar largo y tendido sobre el texto. Y haciendo hincapié a sus diferentes aportaciones a la literatura. Se podría hablar de la perfecta visión de la España de la posguerra, no sólo de esa Cataluña que retrata en el libro, sino de todos los aspectos circunstanciales en los tiempos en los que transcurre la trama. Su absoluta perfección en los mínimos detalles, hasta en los que no se ven como es el olor de las calles de una gran ciudad descuidada por el paso de la contienda y de las carencias del momento. Y no exclusivamente de la gran chimenea, molino de viento a derribar por el capitán Clay, y que es el eje en el que se articula el periplo existencial de nuestros protagonistas más cercanos. El olor de las cloacas abandonadas de las calles, el aroma a huevos del que se habla al comienzo de la obra, las infusiones de eucalipto que aromatizan la galería de Susana… hasta ese detalle está cuidado al máximo en esta espléndida novela.

Pero eso no es nada dentro de ese decorado de los años 40 que nos refleja el ambiente de la ciudad. Sus mercadillos, sus chiquillos, sus tabernas, los jardincillos desaparecidos de la mayoría de las casas, sus cines. Todo ese mundo de añoranzas que aflora en cada renglón y que nos hace la lectura tan placentera, ese universo desaparecido y que retrata con absoluta maestría. Y es que en esta novela hay muchos embrujos. Está el que ya he detallado de la descripción nostálgica de una Barcelona de posguerra, tema recurrente en la mayoría de las obras de Juan Marsé, y no por ello nos parece reiterativa. También está el embrujo de la vida de los seres que la pululan. La vida de nuestro protagonista, con las hormonas a punto de estallar; la de Susana y su madre, Anita, esperando ansiosamente la vuelta del padre en cualquier momento; la vida del capitán Clay, un loco en su sano juicio en busca de deshacer entuertos como si de un Quijote de los años grises se tratara; La vida de los hermanos Chacón, esos perdidos con su puestecillo de tebeos para cambalache y su previsible y triste futuro; esos maquis defendiendo causas nobles y altas y sin embargo llevando una triste vida de derrotados…

También encontramos la magia de Shanghai, la novela que se nos regala como premio a la constancia dentro de la propia novela. Y es en esa parte del libro en donde radica la imprescindible ilusión de nuestras vidas. Puede que nuestras existencias no tengan sentido si no tenemos esa parte de nuestro tiempo que nos pasamos soñando. Y esos sueños que son tan necesarios para nuestro equilibrio emocional se nos proporcionan como una novela negra en paisajes exóticos, con mujeres bellas de labios carmesí, rosas amarillas en jarrones de cristal, música propia de sueños perdidos en clubes de nombres de cine, ríos míticos que nunca conoceremos, nazis refugiados en Argentina y que acaban sus días en China. Y todo ello narrado con una prosa perfecta, dosificada con cuentagotas, hecho que provoca en la lectura un deleite como pocos autores son capaces de proporcionar.

Si bien Juan Marsé es un autor con muchas y diferentes ideas, tal como se puede ver echando una ojeada a su bibliografía, no es menos importante el saber plasmarlas en papel. Y en eso también es un maestro. Sabe dar el tono perfecto a cada narración y en particular a El embrujo de Shanghai, en la cual la dosificación de hechos y acción está calculada al milímetro. Tan acertada y atrayente es la historia de los personajes que pululan en esa Barcelona de cuento y los maquis con sus idas y venidas a través de la frontera como la exótica aventura oriental. Y es que, en el momento en el que Forcat empieza a contarnos las aventuras de Kim en China, el lector es uno más de los que están en el dormitorio de Susana y se sienta al lado de los otros protagonistas del libro a seguir esos avatares, con la misma emoción que los directamente afectados por esas increíbles historias lejanas.

Al final de la novela nos preguntamos si es más ficción la vida o los sueños. Y como buen novelista de añoranzas, Juan Marsé nos acompaña al cine en la última página del libro, y en esa oscuridad nuestra existencia se replantea la pérdida de la niñez, la añoranza de un futuro que sabemos que nunca llegaremos a tener. Al final nuestro protagonista, sentado en la butaca del cine, con el pensamiento más en otras cosas que en la película se preguntará, al igual que nosotros al acabar la obra, si alguna vez llegaremos a saber si los recuerdos son algo que hemos vivido o algo que hemos perdido con el transcurso de los años.

El embrujo de Shanghai es una impecable e inolvidable novela.


About Javier

Librero sin remisión. No sé hacer otra cosa que hablar de libros y escritores.

Una respuesta hasta ahora.

  1. Elvira dice:

    Totalmente de acuerdo con tu crítica, “El embrujo de Shangai” forma parte de las obras maestras de Juan Marsé, con una descripción de los ambientes de la época que se puede palpar y oler casi. La imaginación proyectada en las escenas que “transcurren” en Shangai bos dmeuestran que sin imaginar otros mundo, y la literatura es un buen instrumento, la vida es insoportable.


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