El rincón de Javier

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A favor de que la Semana Santa no caiga en Semana Santa

Publicado por Javier El 08/04/2012 a las 7:35 3 Comentarios

Recuerdo, en mi primer viaje a Inglaterra, la respuesta que me dio una camarera al preguntarle como era posible que, en los pronósticos del tiempo de la televisión, siempre luciera un dibujo de un sol en los campos mientras en las ciudades cercanas había previstos unos chaparrones de impresión: «A la gente del campo, que se esfuerza infinito durante todo el año y trabaja de sol a sol, haga el tiempo que haga, siempre se les desea lo mejor».
Y yo me pregunto, ya que el gobierno piensa modificar los calendarios para evitar puentes laborales y demás apaños, qué les hubiera costado programar unas cuantas semanas santas a lo largo del año para que los campos y sembrados no entren en sequía y los cofrades eligieran la que mejor les conviniera por motivos climatológicos. Porque, si retrocedemos unos años y echamos un ojo a las estadísticas, podemos observar que durante los periodos de semana santa las lluvias arrecian como pocas veces.. Las imágenes de los cofrades llorando a lágrima tendida dan reflejo del patetismo de lo que no tendría que ser. Si estos costaleros mirarán los periódicos de años pasados leerían que por esas mismas fechas religiosas, las lluvias son algo habitual y se harían cargo del estado de las cosas. El refranero así nos lo cuenta y las hemerotecas nos lo recuerdan con clara exactitud. Entonces, en un país que vive preocupado de la sequía, ¿cuál sería la solución? Claramente, programar una semana santa cada mes. Con ello tendríamos los campos regados y unas cosechas espectaculares, todos los devotos estarían satisfechos de poseer doce periodos en el año entre los que escoger para que los pasos religiosos tuvieran el mejor tiempo meteorológico posible y el turismo, tan proclive a estos eventos coloristas, llegaría a cantidades inalcanzables. O también, al menos, si esto no fuera muy factible -que no veo la razón-, que la semana santa no cayera en semana santa. Así de claro. Si, como ciertos historiadores dicen, Jesús nació cerca del verano pero por ciertas conveniencias la fecha de su nacimiento se trasladó a la epifanía de fin de año, no veo por qué no se pueden trasladar los días de las semanas santas allá donde más nos plazca y no coincidiendo con la fecha en la que cae el primer plenilunio de la primavera, algo que parece más cosa de un episodio de la saga Crepúsculo que de un calendario moderno que se precie. Lo que yo sostengo es que si, por ejemplo, la fecha del Día del Libro que es el 23 de abril de todos los años, y que dio la maldita casualidad que en 2012 cayó en sábado de semana santa ¡vaya por Díos! y doña Esperanza Aguirre nos lo trasladó al miércoles siguiente, en que había campeonatos de liga de fútbol y un montón de efemérides más que fastidiaron la fecha, ¿por qué no se pueden trasladar las fechas de la semana santa a los meses de junio, julio o agosto, por ejemplo, que hace mucho más calorcito y las previsiones de lluvias son escasas? Sería un aliciente más para el turismo y los cofrades no tendrán que tomarse días de baja por las depresiones causadas por las suspensiones de los pasos religiosos y que tanto perjudican a la economía nacional, tan maltratada por los mercados internacionales. Si la Feria del Libro en Madrid se ha llevado a finales de mayo y principios de junio para aprovechar las lluvias que llevan acompasadas y así ahorrar en el riego de los jardines de El Retiro no veo el por qué otros destacados acontecimientos no se puedan mover algo más libremente por el calendario. Somos un país moderno, según nos dicen, y estoy a favor de que las fechas a celebrar caigan donde más nos convenga, sea la que sea, para alegría de los campesinos, labradores y costaleros, que son muchos en este país, y para evitar esas tristes imágenes con chubasqueros en los principales pasos religiosos y que tanto afean la imagen de España en los medios de prensa y televisión internacionales.


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Librero sin remisión. No sé hacer otra cosa que hablar de libros y escritores.

3 respuestas hasta ahora.

  1. Denisse dice:

    Pues claro que sí. Europa no pondría ninguna pega estoy segura. Con tanta agua cayendo sobre los pasos hay procesiones a las que no va ni Dios.

  2. JOSE dice:

    Muy buena idea. En el fondo las verduras son de temporada y los santos pueden salir a la calle cuando quieran.

  3. Chuso dice:

    ¡Te va a excomulgar el obispo ese que tenéis en Alcalá!


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