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Mis críticas: Un estado del malestar

Publicado por Javier El 28/10/2012 a las 6:53 5 Comentarios

Joaquín Berges (Tusquets Editorial)
396 Páginas – 19 €

Joaquín Berges es uno de los mejores fabuladores con los que cuenta la literatura española actual. Su capacidad para expresarse con soltura y extrema gracia, unido a la creación de unos personajes muy nuestros, hace que cada libro que llega de él sea un motivo de alegría para los lectores de la librería y, por descontado, para mí, que devoro sus páginas y siempre me quedo con ganas de más y más…

“Un estado del malestar” es la tercera novela de Joaquín Berges después de la impresionantemente reveladora “El club de los estrellados” y la despampanantemente divertida “Vive como puedas”. Y antes de entrar a comentaros mis impresiones sobre esta última obra me gustaría hacer una pregunta al aire:

¿Pero quién coño es el encargado de diseñar las portadas de los libros de Tusquets que ha puesto esa cagada en la portada de la obra de Joaquín Berges y que va a producir que ciertos lectores (los que se guían exclusivamente por las portadas) salgan despavoridos hacia otra estantería?

Esto viene a cuento, como muy bien apostillaban Juanma y Marta en los comentarios a la reseña de aparición de “Un estado del malestar”, por la foto que ha puesto la editorial Tusquets en la portada de la obra de Berges y que no tiene nada que ver con la novela. Y todavía, si fuera una ilustración de buen gusto, agradable o bella, aunque no estuviera relacionada con el tema del libro, tendría un pase, pero la susodicha foto, de dos tíos horribles de los programas deleznables de humor amarillo que echaban en televisión a horas de madrugada, y en una pésima foto que no pinta ni con cola, no hace sino que la labor que yo ejerzo con el cliente eventual, la de recomendar una obra, sea el doble de esforzada ya que dicha visión tira para atrás cosa fina. Estoy seguro de que la niña pequeña de la mujer de la limpieza de la editorial, con unos lápices de colores de los (comerciantes) chinos, sabe expresar mejor algún aspecto de la trama que no esa imagen que da de golpes a la historia de Joaquín Berges.
Bueno, a lo que iba, que me pierdo.

“Un estado del malestar” es la historia de Ricardo Marco, un directivo de unos grandes almacenes en la sección de ropa de marca y que cada cierto tiempo pone en rebajas, para la venta ambulante, los stocks de sobrantes que ya no pueden quitarse de encima. Y persiguiendo una serie de prendas que han liquidado indebidamente se topa con Estrella, una mujer (de etnia) gitana de la que se queda prendado. Ricardo, cuya situación matrimonial hace años que se fue a pique y con unos hijos que le ningunean, trata de caer bien a Estrella, pero se topa con unos personajes con unas costumbres a los que se tendrá que ganar a pulso. Y ello no es nada fácil.

Puede que sea capaz de resumir una década de mi vida en dos frases, pero necesitaré varios párrafos para describir estas horas. Es una cuestión de intensidad en lugar de extensión. Y confieso que prefiero vivir así un solo día de mi vida que una eternidad tal como vivía antes, lo que me conduce a pensar que la eternidad no es una medida del tiempo sino de la densidad con que vivimos el tiempo. Vivir eternamente no significa vivir para siempre sino vivir intensamente. Y no es que pretenda ser inmortal (nimuchomenos), aunque sí aspiro a la eternidad. Deseo morir pero habiendo vivido tanto que desee hacerlo. Quiero morir por una sobredosis de vida. (p. 325)

Joaquín Berges es un especialista en la creación personajes muy singulares. Si con “El club de los estrellados” nos presentaba a Francho, cartero y soltero sin remedio, junto a un narrador amante de la astronomía y las sonatas de Bach, en “Vive como puedas” nos sorprendía con el pobre Luís, indeciso entre sus tres amores y con dos hijos algo problemáticos. Para esta ocasión contamos con un hombre insatisfecho de su vida y que descubre, a través de los bellos ojos negros de Estrella, una viuda de etnia gitana, el verdadero sentido de la vida. Y decide dar un cambio radical. Pero lo que verdaderamente sorprende de la obra de Berges, aparte de la gran capacidad para la creación de personajes singulares y divertidos, es la portentosa imaginativa del escritor para asombrarnos en cada nueva página con una anécdota cada vez más divertida. Y como buen profesional de las letras (enelmejorsentidodelapalabra), cada vez con una escritura más depurada y deslumbrante. Y es que en esta nueva obra, aparte del carácter existencialista que subyace –como en las otras dos anteriores-, nos aporta una escritura muy elaborada a través de términos informáticos en el pensamiento del protagonista y un divertimento basado en la unión de ciertas palabras entre paréntesis intercaladas a lo largo del texto. La trama está estructurada en cuatro partes, como si de una obra de teatro se tratara y, salvo en los dos primeros e introductorios capítulos narrados en flashback, transcurre linealmente y cada vez con mayor intensidad. Cualquier página de esta novela es un divertimento para el intelecto y un medicamento literario para recuperar nuestra alegría. Y es que, aparte de las no tan subliminales críticas al sistema, a la moda o a la decoración moderna, nos encontramos con escenas como la del cochecito de niño (p. 79), el cuadro moderno sin pintar (p. 90), el poema en prosa de Claudia (p. 105), el bocadillo de lentejas (p. 179) o la bicicleta de Gabino (cap. 21), que nos dejan un sabor de boca irrepetible. Personajes como el tío Jaulín, Milagros, el abuelo Telele, Fidelio, Estrella o el propio Ricardo Marco forman ya parte de nuestra vida y nos acompañarán durante mucho tiempo. Joaquín Berges, únicamente con sus tres merecedores libros forma ya parte del elenco de los grandes prosistas de nuestro tiempo.

(…) Pero es que saber decir que no es una de las lecciones más importantes que tiene que aprender un ser humano, salvo que ese ser humano sea hembra y la cuestión verse sobre sexo, en cuyo caso el no viene de serie y entonces lo que hay que aprender a decir es que sí, si se me admite este axioma de orden machista y retrógrado que, sin embargo y pese a quien pese, es cierto y además fácilmente comprobable, maldito sea por tener que ser siempre tan explícito. (p. 138)

Joaquín Berges nació en Zaragoza en 1965. Es licenciado en filología hispánica por la universidad de su ciudad. Se dio a conocer con El club de los estrellados, una primera novela en la que se reveló como un contador de historias nato (Premio a la Mejor Ópera Prima en Español 2009, en el Festival du Premier Roman de Chambéry, Francia). Pero ha sido Vive como puedas (2011), la desopilante comedia de un hombre que intenta no perder las riendas de su familia, la que, gracias al boca a oreja de lectores y libreros, le ha lanzado a un prolongado éxito entre el público. Magnífico creador de personajes y situaciones, narrador de historias hilarantes y enternecedoras, Joaquín Berges demuestra con Un estado del malestar, su tercera novela, cómo domina los resortes de un humor descacharrante en medio de una deliciosa historia de redención y amor.

“Un estado de malestar” es una de las mejores novelas del año, divertida y muy imaginativa, con un lenguaje actual y unos personajes muy nuestros, Joaquín Berges ha conseguido incluso superar el éxito de “Vive como puedas” (lo cual no era nada fácil, a decir verdad). De lectura más que obligatoria.


5 respuestas hasta ahora.

  1. ana Sanz Pastor dice:

    Absolutamente recomendable. Pero no solo ésta, cualquiera de las novelas anteriores. Los personajes son enternecedores, las historias y situaciones que es capaz de crear el autor, divertidas como pocas y sus páginas destilan una filosofía de vida de la de verdad. Y todo ello con una forma de escribir que da gusto leerlo. Fantástico.

  2. Eduardo Millán dice:

    Acabo de terminar de leer la nueva novela de este tipo…. Impresionante. Tiene momentos “inolvidables”, como la escena final con la reunión con el abuelo mientras acariciaba al perro !!, buenísimo…

    Cuando leo libros como estos, me da realmente envidia, pues es el tipo de novelas que a mi me gustaría escribir……Un día de estos me pongo a ello……

    Solo falta que en persona sea igual de genial que con sus novelas..

    Saludos

  3. Josemi dice:

    Estoy con ella y me estoy partiendo de risa. Pero la he forrado con papel para no ver la penosa portada y tirarla por la ventana, jejeje.

  4. Gemma C. dice:

    De nuevo, tenemos que dar gracias una y mil veces a Joaquín Berges por regalarnos un pedazo de novela como Un estado del malestar.Tiene algo de El club y tb algo (bastante) de Vive como puedas. Hilarante, subversiva, dura en la crítica al sistema en el que estamos metidos, lúcida, tierna y un punto… escatológica. Se reconocen diversos elementos comunes a las dos anteriores, desde los nombres que no se dejan al azar -(Ricardo Marco casi Ricardo Corazón de León, Fidelio, el hermano fiel de nombre hermoso, Onofre, el hermano on(eros)o y (ca)fre, Estrella, de ojos negros como la noche, de belleza sideral e inasible como un cometa)-, hasta las referencias cósmicas, pasando por el hombre en crisis, el zarpazo de la enfermedad, los hijos adolescentes, los amores extraños (o más bien, improbables), la metamorfosis (y es que no en vano en japonés crisis se designa con dos idiogramas: peligro y oportunidad), etc. De nuevo, buenísimo. Lo único que me da pena es pensar en lo que vamos a tener que esperar para leer otro libro tuyo… Voraces que somos los lectores…

    Hace un tiempo divagaba yo en “mi facebook” en estos términos: “Mozart, para muchos, es el mayor genio de todos los tiempos. (My heart belongs to Bach, though) Mozart es inconfundible, chispeante, inspirado e inimitable. Quién sería vuestro Mozart de la literatura???” No obtuve contestación de mis amigos pero yo ya tengo una. Esos cuatro adjetivos le van como anillo al dedo a Joaquín Berges y, con permiso de mi venerado Eduardo Mendoza, pues eso…tenemos otro artista genial aragonés, vivito y coleando, del orden de Goya, Luis Buñuel y Ramón J. Sender.

    (La portada, sí, una ful del estambul, pero de verdad influye tanto en la decisión de compra???)

  5. Manuel dice:

    Un libro absolutamente recomendable, cuya lectura produce un indudable bienestar. Una historia divertida pero con un trasfondo amargo, como muchas de nuestras vidas. Algunas de las escenas que describe, sencillamente magistrales: en el club de tenis, el bar del mercadillo… Y en cuanto a los personajes, ¡cómo me gusta Fidelio!: tan bruto, tan simple; y el tío Jaulín, con una filosofía de la vida aplastante.
    Muy en la línea de su otro libro “Vive como puedas”, cuya lectura también recomiendo, pero de un Joaquín narrativamente más maduro.


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