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Mis críticas: El espantapájaros

Publicado por Javier El 19/11/2012 a las 6:53 Añadir comentario

Nathaniel Hawthorne (Periférica editorial)
Título original: Feathertop
Traducción y epílogo de Juan Sebastián Cárdenas
70 Páginas – 11 €

La publicación de “El espantapájaros” (Feathertop), escrita por Nathaniel Hawthorne, y separada de otros cuentos, por la editorial Periférica es motivo de gozo y sorpresa. Gozo, ya que el sólo hecho de la publicación de un cuento de este famoso escritor estadounidense, aunque casi desconocido en nuestro país, es motivo para volver a releer su obra con el anzuelo de esta bella edición. Y sorpresa, ya que el grueso de su obra breve está editada en tres libros dentro de la editorial Acantilado y a ellos remito a los que, leyendo esta breve narración, se sientan atraídos por este genial escritor.

-Dickon –gritó Mamá Rigby-, ¡trae un tizón para encender mi pipa!
Cuando la vieja dama pronunció estas palabras ya tenía la pipa metida en la boca. Mamá Rigby la había cargado de tabaco, pero en ningún momento se agachó a encenderla en el hogar, donde el fuego no parecía haber sido atizado aquella madrugada. Sin embargo, acto seguido, en cuanto fue proferida la orden, una intensa brasa roja ardió en la cazoleta de la pipa y una bocanada de humo brotó de los labios de Mamá Rigby. En qué momento, y cómo, una mano invisible le acercó el tizón es cosa que nunca he podido descubrir
(p.9).

Las narraciones de Nathaniel Hawthorne son siempre un regalo preciado para el buen degustador de historias originales y bien contadas. En esta caso la historia gira alrededor de una bruja que, una vez creado un espantapájaros para asustar las aves de su maizal, lo ve tan perfecto, que lo convierte en un personaje vivo. Y es que, después de atar palos, paja y trapos, le dota de una cabeza hecha con una calabaza a la que infiere unos cortes que dan forma a la nariz, boca y ojos. Y, una vez hecho esto, le coloca la pipa en esa boca y le insta a que fume. Poco a poco el muñeco va soltando bocanadas de humo y, a su vez, va cobrando vida. Este muñeco una vez casi humano, es mandado a casa de un rico comerciante con un extraño recado, y allí se encuentra con la hija de él, que se queda prendada de la belleza del espantapájaros.

La breve narración está escrita con un estilismo poco común y cae dentro de la prosa típica de la época, barroca o gótica, a la manera de los relatos de Edgar Allan Poe, contemporáneo suyo. Aun siendo amigo y compañero de fatigas, el gran y conocido escritor de relatos de terror alabó la obra de Nathaniel, pero le puso algunos reparos a estos relatos tachándolos de “demasiado alegóricos”. Particularmente a mí no me molesta en absoluto esas alegorías que sobrevuelan en prácticamente todos sus relatos e, incluso, esos finales con moraleja que remiten al autor a los fabulistas de antaño. Son dos menudencias que, frente a la pureza de su obra y genialidad de sus relatos, no tienen la más mínima importancia. Sí, en cambio, es de reseñar ese estilo tan depurado, rico en matices y bellamente barroco de su prosa que, después de 150 años de su muerte, sigue siendo totalmente efectista y a todas luces acertado. Y es que los relatos de Nathaniel Hawthorne son pequeñas obras de relojería que funcionan con una precisión poco corriente. Frente a un entorno adusto y violento. Las narraciones de este escritor fluyen con escritura suave y meticulosa, bordeando y cruzando con elegancia y sencillez los más oscuros escenarios y acontecimientos. Son relatos con un gran sentido moralista, como así se puede apreciar en este bello cuento, y nos dejan con ganas de seguir leyendo más cuentos del autor. Recomiendo encarecidamente a aquellos que aún no hayan leído nada de Nathaniel Hawthorne que se introduzcan dentro de esta perla de la literatura y disfruten con su extremadamente bella y cuidada prosa. Será un regalo para su inteligencia y les hará apreciar una escritura que, en estos tiempos tan bulliciosos y de best seller tan efímeros como olvidadizos, cada vez se prodiga menos. Hay que reseñar de igual manera la excelente traducción de esta breve obra y su epílogo que, aunque con un nivel demasiado elevado para el simple lector, nos desvela aspectos de la narrativa del escritor y, curiosamente, haciendo más hincapié en sus defectos que en sus bondades. De este mismo autor publiqué hace unos meses un comentario sobre otro de sus cuentos, “Wakeflied”, editado por Nórdica e ilustrado por Ana Juan y que, asimismo, recomiendo encarecidamente leer.

Nathaniel Hawthorne (Salem, 1804 – Plymouth, 1864). Novelista estadounidense. Nacido en el seno de una familia de vieja estirpe puritana, tanto su vida como su obra se vieron marcadas por la tradición calvinista. Su temprana vocación literaria lo obligó a afrontar numerosos problemas económicos, ya que sus obras no le daban lo suficiente para vivir.?Hawthorne es conocido sobre todo por sus relatos breves —que él llamó «cuentos»—, muchas veces de contenido siniestro, al gusto de la época, y por sus cuatro novelas largas. La letra escarlata (1850), La casa de los siete tejados (1851), La novela de Blithedale (1852) y El fauno de mármol (1860).

“El espantapájaros” es un bellísimo cuento muy apropiado como detalle literario para estas navidades y que gustará a todos los públicos sin excepción. Imprescindible.