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Mis críticas: Mi padre y yo: un western

Publicado por Javier El 30/01/2013 a las 7:09 3 Comentarios

Juan Manuel Gil (Libros El Gaviero)
40 Páginas – 9 €

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Yo: Papá, ¿cómo estás hoy?
Mi padre: Espera, que es tu madre la que lleva ese asunto. Te paso con ella.

La genialidad no suele establecerse con el sistema de pesas y medidas que se encuentra en el museo del mismo nombre en París. Recuerdo que cuando era un chico me decían que toda medida lineal en esta vida iba relacionada con el metro, y que éste era una pieza de platino que se hallaba en un famoso museo parisino al que, desde luego, y yo no estoy tan mal de la cabeza, no tenía propuesto visitar en mi primera incursión en la bella ciudad francesa. ¿Cuánto dura un simple beso? ¿Cuánto pesa un suspiro? ¿Y una irresistible sonrisa? Muchas de las cosas que más valen en esta vida tienen medidas muy reducidas. (Y esto no es un anuncio de una tarjeta de crédito). Es por ello que, al igual que en el mítico Chanel Nº 5, unas simples moléculas de genialidad en el aire nos pueden proporcionar un inmenso placer. Tanto como unas sencillas, bellas, conmovedoras y tiernas palabras impresas en un papel. Como las palabras que contiene esta escueta obra de Juan Manuel Gil y que me ha procurado una sonrisa tras otra. Y, en medio, por qué no decirlo, alguna que otra carcajada.

Yo: Menudo plan. Estoy escribiendo una novela más intimista de lo que esperaba. A veces me asusta tanto conflicto interior, tanto hurgar y hurgar donde apenas apetece detenerse… No sé. Quizá debería…
Mi padre: Juan, esperaré a que la lleven al cine. Ya sabes, sin rencor.

“Mi padre y yo, un western” nace de una ocurrencia de su autor al plasmar un corto diálogo con su padre en su blog de Internet. Generalmente, salvo en chuminadas varias y gilipolleces de coña, la gente está poco volcada a comentar aquello que lee y que le gusta. El público lector guarda maldito silencio y nos hace creer que son muy pocos los que visitan nuestras webes (¡Dios, que plural me acabo de sacar de la manga!), lo que conlleva un somero disgusto mediático para el susodicho editor. Qué me lo digan a mí. En este caso nuestro amigo comprobó que la cosa había tenido gran repercusión. Eran muchos los que apostillaban comentarios alabando la agudeza de esas simples conversaciones. Y así, sin más, Juan Manuel Gil publicó otros tres diálogos, lo que produjo otro acompasado aluvión de comentarios y piropos. Los personajes, salidos de la vida real, ya estaban creados. El siguiente paso era convertirlos en esencia –ese Chanel Nº 5 del que hablaba renglones arriba- y plasmarlos en papel. Y he aquí, con el sugestivo nombre de “Mi padre y yo, un western”, la criatura. Una criatura con una densidad literaria pocas veces vista para una obra que se devora en un suspiro.

Yo: Papá, a veces siento un gran vacío interior que no sé nombrar. Quizá nostalgia. Quizá melancolía. Quizá miedo.
Mi padre: Juan, si fueses normal simplemente sería hambre.

¿Qué os puedo contar sobre esta escueta obra de la literatura oral? Poca cosa. Unicamente una petición: que la leáis sin demora. En 68 simples fraseos cruzados, como en un duelo final de vaqueros, se plasma la identidad del autor de dicha “novela” y la simple, límpida, inteligente y original personalidad de su padre. Puede que el escritor no esté de acuerdo en mis adjetivaciones. Es cuestión de puntos de vista. Lo cierto es que este increíble texto llegó a mis manos a través de mi buen amigo (y novelista como yo sostengo, aunque él se diga poeta y la mayoría de sus incondicionales y “entendidos” en literatura así lo crean) Óscar Santos Payán. Es una producción de El Gaviero Libros que lleva a buen puerto su hermana Ana Santos. Me imagino que Payán de segundo apellido. En una hora ya estaba leído, al poco de recibir al obsequio, y procedía a volver a degustarlo. Y es que esta pequeña obra de confrontación de personajes es un lúcido entretenimiento sobre los diferentes puntos de vista de dos generaciones y un divertido enfoque sobre aspectos de la cultura, educación, sentido de la vida y muchas otras cosas más. Y creo que es el major libro que se puede regalar a ese padre que no lee porque no le gusta, no ve bien o, simple y llanamente, no le sale de los… Y puestos a ello, creo que será el éxito de este próximo Día del Padre al menos en mi librería. (Sí ya sé que en el Día del Padre en El Corte Inglés, ya lo sé… pero también en mi librería ¡que coño!)

Mi padre: ¿La filología en qué consiste exactamente?
Yo: Se ocupa del estudio de los textos escritos a través de los cuales intenta reconstruir, lo más fielmente posible, el sentido original de los mismos con el respaldo de la cultura que en ellos subyace.
Mi padre: ¿Y no es eso mucha hambre junta, Juan?

Juan Manuel Gil (Almería, 1979). Escritor. Licenciado en Filología Hispánica. Es colaborador de diversas revistas literarias. Algunas de las antologías en las están incluido son Después de todo (Cuadernos de Sandua, 2003),Sevilla. 24 poetas (Ed. de César Sastre, 2004), Poesía por venir (Renacimiento, 2004), Que la fuerza te acompañe(El Gaviero, 2005), Cinco visitas a la joven poesía almeriense (Fundación Juan Ramón Jiménez, 2006),Antología Chilango-andaluz (El Cangrejo Pistolero, 2008), Antología de lecturas Almerienses (IEA, 2008), Ida y vuelta (Fin de viaje, 2011) y Nubes con la mente (Canto de Lupa, 2011). Formó parte de la primera promoción de artistas de la Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores. Con Guía inútil de un naufragio (DVD ediciones, 2004) ganó el Premio de Poesía Andalucía Joven. En 2008 publicó su primera novela: Inopia (El Gaviero Ediciones), prologada por Enrique Vila-Matas. Ha participado en diversos festivales relacionados con la poesía y la narrativa. Algunos de ellos son la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2006 (México), Semana de las Letras de Barcelona, Mapa poético y Recital en el Gran Teatre del Liceu. Colabora en diarios como La Voz de Almería o Diario Kafka (eldiario.es). Imparte talleres de escritura creativa y dirige el blog www.lacasadelnadador.blogspot.com.

Ya estáis yendo a vuestro librero de confianza a comprarle este divertido libro que os procurará alegría y dulces sueños. Ojo, no se vende en hipermercados tipo Lidl o Carrefour. Allí son las patatas y la leche. Cada cosa en su sitio.


3 respuestas hasta ahora.

  1. LUCIO dice:

    Haces unas críticas formidables lejos de las que no hay quien entienda. Nos provocas salir corriendo a comprar los libros de los que hablas.
    Mi felicitación.
    Lucio

  2. Iván dice:

    Hola a todos,

    Hay libros a los que únicamente se llega porque tú librero de cabecera ha perdido precisamente eso, la cabeza, y se ha encargado de apostar y promocionar una tacita de café “sublime”.

    Abstenerse compradores de novelas al peso.

    Saludos