La librería de Javier

Un punto de encuentro para los amantes de los libros

Mis críticas: Unos días para recordar

Publicado por Javier El 13/02/2013 a las 7:27 3 Comentarios

Marie-Sabine Roger (Duomo Editorial)
Colección Nefelibata
Título original: Bon rétablissement
Traducción de Elena del Amo
216 Páginas – 16 €

Aquí no se tiene una fractura o una enfermedad, se es la fractura o la enfermedad.
Yo soy la “pelvis de la habitación 28”
. (p. 107)

Los libros, como las personas, nacen, crecen, se desarrollan, viven… y mueren. Y al igual que su existencia, podemos mantener una relación con ellos como si de personas se tratara. Hay algunos de ellos que, por el simple comienzo, por esas primeras y definitorias palabras, esquivamos como a la peste. Hay otros que nos defraudan a medio camino. Y otros, en cambio, al llegar al final de su texto, nos dejan con una sensación de vacío tremendo de lo que podía haber sido y no fue. Pero afortunadamente hay unos pocos, realmente unos muy pocos que al leer la primera página sabemos que tenemos un texto que vale su peso en oro. Libros que recomiendo al momento, sin haber acabado su lectura. Y no fallo. Ello me ocurrió con la primera novela de Marie-Sabine Roger, obra sugerente y deliciosa y que llevaba el título de “Tardes con Margueritte”. Y me ha ocurrido con la segunda obra de dicha autora y que acaba de salir al mercado. Su título: “Unos días para recordar”.

“Unos días para recordar” es una esplendorosa y divertida novela que nos rescata la verdadera literatura y que nos procura amenidad e inteligencia en cada frase.

Después de un extraño accidente de tráfico, Jean-Pierre Fabre descansa en un hospital parisino operado de la pelvis entre otras cosas. Salvó la vida gracias a Camille, un chapero que trabaja en las orillas del Sena y que, al ver caer a un hombre al río, lo consiguió rescatar de las aguas. La monotonía de su habitación, la número 28, se ve rota por la inesperada visita de una niña gorda que se interesa por el “ordenata” del accidentado. Y a partir de aquí todo será un cúmulo de encuentros y hallazgos que le harán los días mucho más amenos. Aunque muchas veces desee algo más de calma, debido a su estado.

La verdad es que me voy a demorar poco en escribir esta crítica. Se podría resumir en pocas palabras: “Cómprenlo ya y disfrútenlo de inmediato”.

Marie-Sabine Roger es una escritora que domina los resortes narrativos como pocos. Además de una ingeniosa trama, en la cual sospechamos que todo va a acabar bien (cosa que ocurre y es previsible), cada uno de sus capítulos es un homenaje a la inteligencia. Los personajes son de carne y hueso: una niña gorda y repelente que acecha al pobre Jean-Pierre para llevarse su “ordenata” y meterse en Facebook, un chapero con ciertas carencias afectivas y que se prostituye para poder pagarse una carrera, un policía que le visita mucho más a menudo de lo que sería lo normal, unas enfermeras divertidas y cariñosas de las que le costará desprenderse… Y entre todo este amasijo de delicados protagonistas un lenguaje elegante, perfecto, irónico y con un leve toque de romanticismo. Además de ese tiempo eterno de los hospitales en los que hacemos un repaso a toda nuestra vida, en la obra hay una verdadera comedia de salón en el espacio en el que transcurre, la muy visitada habitación 28. Y si en “Tardes con Marguerite” el esqueleto en el que se apoyaba la estructura de la novela era el binomio de una viejecita encantadora profesora de literatura versus un zángano grandioso de profesión desconocida, pero con un gran corazón, la pareja sobre la que se articula “Unos días para recordar” son el accidentado Jean-Pierre, cínico y cabreado de todo lo que le pasa en la vida versus la niña “donut” con el mp3 a todo trapo y deseando engancharse a Internet para chatear con sus colegas con el portátil del enfermo. Dos parejas que funcionan, cada una en su contexto, con soltura y armonía y en las que se acoplan unos cuantos elementos más que dan brillo y color a la trama. Temas como la religión, el cambio de costumbres, la prostitución, la maternidad o la soledad son tratados con una elegancia, humor y belleza como pocas veces he visto en una novela. Y capítulos como el del encuentro en la habitación del hospital del chapero con Jean-Pierre, el de la infancia y juventud del protagonista o el del repaso a la edad madura, son partes de esta obra que releeremos una y otra vez.

“Unos días para recordar” es una obra difícil de olvidar por su sabiduría, elegancia y buen humor.

-¿Qué tal está el señor?
Me muerdo la lengua para no responder.
-Está bien y le da las gracias.
“El señor” tiene nombre y un apellido, e incluso un estado civil, por si interesa a alguien.
Jean- Pierre Fabre, viudo, sin hijos, jubilado, nacido el 4 de octubre de 1945, el mismo día que la Seguridad Social –cosa que explica quizá el déficit constante de mis ingresos-, en Perpigñán, de Robert Fabre, ferroviario, nacido el 17 de noviembre de 1922 en Marsella, y de Odette Augier, desempleada, nacida el 25 de junio de 1924 en Avigñón.
Es el orinal el que se ha roto.
La cabeza está bien
(p. 18)

Marie-Sabine Roger nació en 1957 en la región francesa de Burdeos. Tras ejercer de profesora en un colegio infantil durante varios años, hoy día?se dedica por entero a la escritura. Es autora de más de cincuenta libros de literatura infantil, juvenil y de adultos. Actualmente reside en París aunque pasa temporadas en Madagascar. En Duomo ha publicado Tardes con Margueritte (2009).

Imprescindible es poco. Y además la mejor novela para regalar a ese enfermo que todos tenemos en un hospital. Si bien no le sanará más rápido, le hará la estancia mucho más llevadera alegrándole unas cuantas horas.


3 respuestas hasta ahora.

  1. Paco Guerrero dice:

    Quién soy, dónde estoy y a dónde voy…! Son las eternas preguntas que debiéramos hacernos con frecuencia. Y un poco de eso versa esta divertida novela, cuando al protagonista, un accidente le traslada a la cama de un hospital, hasta que pueda ser menos dependiente. Esa experiencia, que muchos sufriremos de alguna u otra forma menos traumática en nuestras vidas, puede aportar también cosas positivas, sobre todo si miras a tu alrededor y compruebas que la vida es dura para todos, pero que el camino te ofrece siempre salidas. Y que si sabes compartir lo que tienes puedes salvar y salvarte…
    En resumen, un libro optimista y necesario.

  2. María Victoria dice:

    Hola de nuevo Javier.
    Me ha encantado este libro (como casi todo lo que tu recomiendas). Casi estoy por pedirte opinión antes de comprarme un libro. Al principio creí que me había equivocado y que el libro que tu recomendabas no era lo que yo esperaba. Pero no. Según lo fui leyendo me fue gustado más y más y más. Genial. Que pena que se acabase tan deprisa.
    Ingenioso, divertido, tierno, con unos personajes tan peculiares…

    • Javier Rodríguez Álvarez dice:

      Gracias por tus palabras, María Victoria.
      Los libreros estamos para encontrar esas obras que hacen bien al espíritu. Aunque el cliente se acerque pensando en cualquier otra cosa.
      Gracias por tu confianza.
      Javier