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Mis críticas: ¡Al diablo con Meryl Streep!

¡Al diablo con Meryl Streep! [1]Tistifil Miril Strib
Rachid al-Daif (Alcalá Grupo Editorial)
Traducción de Belén Holgado Cristeto y Ahmad Damaj
166 Páginas – 17,50 €

Ella reconoció:
¡Fue por ti! Cuando de repente insististe en que nos casáramos exigiendo que fuera inmediatamente, fui a ver a un médico…
¿Un médico hombre o mujer?

Cuando uno se enfrenta a un texto árabe lo primero que piensa es en meterse en el papel, adoptar una actitud receptiva y dejar que esas frases poéticas, impregnadas de designios sagrados sacados de los libros venerados, nos guíen por senderos exóticos, de cuentos lejanos, o nos hagan vibrar con personajes actuales metidos dentro de unas problemáticas político culturales que nos remuevan los cimientos del alma. Pero uno nunca se espera encontrar lo que ofrece esta obra.

Para abreviar y resumir para aquellos que no quieran leer más les diré que esta novela es una especie de “La guerra de los Rose” en términos libaneses y con toda la intransigencia de un ser infantiloide con la mayor misoginia y banalidad que uno pueda encontrar en novela alguna y aderezado todo ello con toda práctica sexual que pudiera herir sensibilidades frágiles.

La acción parte pocos días después de casarse una pareja que no tiene nada en común. Bueno, sí, que se les está pasando el arroz a los dos contrayentes del recién estrenado matrimonio. Él, un fundamentalista de la pareja que piensa que es muy moderno en sus costumbres y con una filosofía respecto al sexo femenino “muy particular”. Ella, una mujer normalita con dependencia de la madre, de la cual es un vivo retrato. A los pocos días de la boda ella decide irse a vivir con su madre y le abandona. Incluso y a pesar de la compra de un televisor e infinitos canales por cable, que le hace su marido como regalo, pero ella no ceja en su empeño y le abandona. Él, de manera retrospectiva nos va desgranando en un divertidísimo monólogo cómo fue todo. Y su “inocencia” en todo acontecimiento.

Nos encontramos con una obra extraña, muy extraña. Si de un libro occidental se tratara no habría pasado la criba de lo “políticamente correcto” y su autor estaría ahora crucificado para el resto de los días. Pero es que, tratándose de un escritor árabe es aún más extraño el poder ver esta obra tan iconoclasta. Al no ser que en su país de origen y limítrofes carezcan de sentido del humor y de la riqueza del lenguaje para apreciar los dobles sentidos de las frases y se crean un texto sin más. O que no haya sido publicado en países con moral recta y patética. Todo esto es muy extraño…

La novela es buena, muy buena, por qué negarlo. Pero la lectura puede herir sensibilidades, sobre todo femeninas, y que no estén demasiado preparadas para leer las costumbres sexuales y de pensamiento que tiene el “prenda”. Las más increíbles escenas se nos presentan como lo más natural del mundo. Y los malentendidos y la candidez del personaje superan a Wilt, sin ir más lejos.  La escena del bar en el momento en que él pide una Pepsi y ella una cerveza, ¡ella, una mujer, una cerveza!. el conocimiento por él del uso del preservativo -¡¿pero, de dónde habrá ella aprendido esas cosas?!-, los remedios para la pérdida de la virginidad, esa cosa sagrada que hay que entregar al marido en su primera noche, La interpretación por él de “Kramer contra Kramer” al verla en versión original sin subtítulos e imaginarse los posibles diálogos… Todo, todo ello es surrealista y divertidísimo.

En otro plano podemos tener la lectura de la caótica situación de la mujer en países en los que representan un simple objeto que se adquiere para su disfrute y uso. Un aspecto que queda bastante claro en la obra y que es el centro del universo en el que pivota la narración que nos atañe. Pero sobre esta cuestión ya hay bastante literatura editada. Es por ello que prefiero sacar la parte de sorna del texto y deleitarme con su lectura.

Rachid al Daif nació en 1945 en la aldea de Zgarta, al norte del Líbano, trabajó como profesor de literatura árabe para extranjeros en París entre desde 1972 a 1974 y en este mismo año se doctoró en Literatura Moderna. Ha sido profesor de literatura árabe en la Universidad Libanesa y profesor invitado en la Universidad de Toulouse en 1999. Autor de tres colecciones de poemas y de catorce novelas, una de ellas traducida al español por Salvador Peña Martín con el título de Estimado señor Kawabata y publicada en el año 1998. Su última novela, Okay ma alsalama, ha sido publicada en Beirut en el año 2008.

En resumen: iconoclasta, irreverente, bestia, machista al máximo… pero sobre todo divertida, muy divertida. Aunque no sé qué pensarán las mujeres al respecto… Bueno, para ello está la página, para discutir sobre todo ello y mucho más.