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Mis críticas: El reparador

Publicado por Javier El 31/01/2008 a las 9:59 Un Comentario

El reparadorBernard Malamud (Sexto Piso Ediciones)
Traducción de F. Ferrer Aleu
326 Páginas – 19 €

Enfrentarse a un Libro de Bernard Malamud es coger fuerzas y exponerse a sufrir de lo lindo. Creo que con lo que acabo de decir ya valdría para echar a un montón de lectores de su intención de escoger esta obra para pasar unas horas de deleite. Pero no. Bernard Malamud es un escritor, era un escritor, de primera clase y sus obras ya han pasado a formar parte de la mejor literatura de todos los tiempos.

Bernard Malamud, como ya dije en una pequeña reseña en El Dependiente, su otro libro que recomiendo en este mismo apartado de críticas, fue un hijo de emigrantes rusos, profundamente influenciados por la religión judía, cosa que heredó  nuestro escritor desde la más tierna infancia. Persona de una gran sensibilidad, nació en Nueva York en 1914, ciudad en la que moriría en 1986. Estudió en el City Collage de esta ciudad, así como en la Universidad de Columbia. Fue profesor de literatura toda su vida, en la que llegó a publicar ocho novelas y un libro de relatos. Con esta novela que hoy analizamos obtuvo el Nacional Book Award en 1967 y el Premio Pulitzer en 1968.

Yakob Bok, nuestro héroe, es un reparador. Una persona que lo mismo vale para un roto que para un descosido y se dedica a hacer pequeñas chapuzas entre los vecinos de su comunidad judía. El pago que suele recibir no suele ir más allá de un plato de sopa o de unas pocas monedas de cobre. Un día su mujer lo abandona al no poderle dar descendencia. El mundo se le hunde y al cabo de unos años deja todo y se va a buscar fortuna a Kiev. Si ya esta partida es calamitosa, no tiene ni idea de lo que le espera al hacer de buen samaritano y rescatar de la muerte a un ruso caído y medio moribundo en la nieve. Al levantarle descubre en su solapa la insignia de las Centurias Negras. Y a partir de aquí, cualquier posible satisfacción se verá truncada por un descenso a lo más infame que haya podido crear la especie humana.

La escritura de Bernard Malamud es perfecta, equilibrada, milimétrica y totalmente detallista. Sabe contar historias como pocos. Su tiempo de relato es pausado y lleno de brío. Cualquier lector que coja un simple párrafo creerá estar leyendo a cualquiera de los grandes maestros de la Literatura Rusa. Sus descripciones son portentosas y la forma en que analiza los estados de ánimo de los diversos personajes y las miserias que les rodean no deja de asombrarnos.
La historia de este pobre hombre, apasionado por Spinoza, que pudiera parecer en las primeras una simple novela de injusticia carcelaria, es mucho más. Es un retrato de lo más oscuro en la época zarista de Nicolás II. Su forma de sobrevivir dentro del gueto antisemita, con un pogromo blandiéndose sobre su cabeza, cabeza que representa las de los miles de judíos de esa ciudad, no deja de ser agobiante al máximo. La forma en la que toda una sociedad puede ser manipulada para llegar a un estado totalitario camino de las limpiezas étnicas de las que ya sabemos tanto, es meticulosa y tremendamente objetiva. En este momento me llega a la memoria otra novela publicada recientemente, “Algo queda”, y en la que se ve lo fácil que es la manipulación de la sociedad por las argucias de ciertos intereses y la debacle que con ello se provoca.
Este relato nos enseña la lucha interior de las personas por sus libertades, que van mucho más allá de lo que los cuerpos pueden aguantar. Y que la fortaleza del espíritu ayudada con el deseo de que la justicia, llegue cuando llegue, les hará libres es mucho más potente que cualquier otra cosa en este mundo. El protagonista de esta historia que, por cierto, está basado en hechos reales, es un héroe épico sin buscarlo y la grandiosidad de su tragedia es la magnitud impensable que tiene la raza humana para causar mal.

El reparador, que no está escrita para paladares deseosos de aventuras tipo Códigos da Vinci o Premios Planeta, deja un regusto amargo, muy amargo, y nos enseña bastante de esa negra época rusa, prolegómeno de lo que serían los campos de exterminio de la cual nunca se tendrá suficiente información de todo lo que ocurrió. En su primera edición en España de la mano de Plaza & Janés salió con el nombre de “El hombre de Kiev” y repito, no es una novela agradable de leer, pero no deja de ser otra joya de la literatura por la que nunca pasará el tiempo.


About Javier

Librero sin remisión. No sé hacer otra cosa que hablar de libros y escritores.

Una respuesta hasta ahora.

  1. MAM dice:

    Exacta reseña de un exquisito libro


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