La librería de Javier

Un punto de encuentro para los amantes de los libros

Conversaciones– ¡Cómo se te nota en el rostro la tranquilidad que ahora disfrutas!
– Sí, la verdad es que ahora vivo mucho más tranquilo.

Hace ya unos cuantos años, en el 2006, que quité la prensa y revistas del local y mi vida pegó un drástico giro. Se acabaron los cartones, la recogida de cupones –como si de la postguerra se tratara con las cartillas de racionamiento- y de los

– ¡Oiga! ¿Le queda el “Pronto”?
Miro a la puerta. Una mujer regordeta, viuda por lo que puedo imaginar y con un carrito de la compra a rebosar me increpa desde el quicio, con lo que toda la calle se hace oídos de la petición.
– No. Mire: hace ya más de tres años que quite las revistas y la prensa.
– ¿Y de la semana pasada?
– Da la casualidad que tampoco la semana pasada tenía el “Pronto” ya que queda dentro de ese periodo que va desde hace tres años hasta el día de hoy. No sé si me entiende.
– Ah…Ya. Bueno, pues nada entonces…

(Empezamos bien) ¿Por dónde iba? Ah, sí. Bueno, pues ya fuera de colecciones y demás zarandajas, la vida de un pequeño librero no puede ser más tranquila. No tengo grandes ventas pero tengo infinito tiempo para leer sin que nadie me moleste cada dos por tres y

– ¿Me da el Mundo, por favor?
– Lo siento. Hace ya varios años que no tengo prensa…
– Pero… si yo creo que la semana pasada vine aquí y le compré a usted el Lecturas…
– Difícilmente. Ya le digo que hace años que lo dejé.
– Bueno, pues adiós.

Vamos a ver… ¿Por dónde iba? Sí. La vida relajada que da el saber que todo el tiempo es tuyo y disponer de él como quieras, el trato personal con tus clientes (que son ya tus amigos) y saber a la perfección de sus gustos, para poder acertar plenamente con sus lecturas, te da una calma que pocos comercios tienen. A veces he pensado en dar una tarjeta a los elegidos clientes de la librería, a los que suelen venir siempre a pedir consejo ,y dedicarme exclusivamente a ellos, como esa tienda de Londres que dió con la puerta en las narices a Noemi Campbell y que

– ¿Tiene la taza de los Beatles del País del domingo pasado?
– Buenos días lo primero. Y, no. No tengo ninguna taza del País ni de ningún otro periódico. ¿Y sabe por qué? Porque, como bien le he dicho ya otras tres veces que ha venido por aquí, hace ya tres años que no tengo prensa.
– ¡Anda! Ahora que lo dice…
– Adiós y buenos días.

Vamos a ver… ¡Ah, sí! Eso. Lo de la calma. Bueno, pues el trabajo relajado, sin interrupciones –aunque esto ya me lo estoy pensando…- da lugar a un estado de relax que influye de manera muy destacada en la salud. Y por ello la gente

– ¿No tendrá el columpio de hojalata de esta semana?
– ¿Cómo?
– Sí, el de la colección de juguetes de los abuelos de antaño.
– No mire. Aquí no tenemos juguetes de antaño ni de ninguna otra época. ¡¿Entiende?! NO TENEMOS COLECCIONABLES. Eso me imagino que lo podrá comprar en quioscos de prensa…
– Ah, pero… ¿usted no vende revistas?
– No. No vendo revistas.
– Pero si hace unas semanas compre aquí yo algo…
– ¡No sería a mí! Hace años que no tengo ni coleccionables ni revistas ni prensa ni nada.
– Claro que fue a usted. Lo recuerdo bien.
– ¿Y no sería a mi hermano gemelo? El que dejó la prensa hace ya cuatro años…
– Pues será a lo mejor eso…

¡Dios! Esto no va a acabar nunca… Soy yo que simplemente he dedicado unos años a vender periódicos y revistas y la que me ha caído encima, no me imagino al pobre que le pillaran un día cometiendo cualquier delito… hasta el juicio final estaría con el san benito de su fechoría. Ahora me explico ciertos comportamientos y cómo a algunas personas se les va la olla y cometen cualquier imprudencia. Y es que hay veces que esa calma que disfruto está a punto de irse a

– ¿Reservan aquí la cazadora del Real Madrid del Marca?
– ¡¡¡¿¿¿???!!! ¿¿La cazadora del Real Madrid?! ¿La – cazadora – del – Real – Madrid…? Eso me pregunta usted…. ¡Pues sí! ¡Claro que sí! ¿La que lleva la firma de todos los jugadores y hasta de los entrenadores?
– Sí, creo que sí…
– ¡Pues claro que hago reservas! Jajajaja…Traiga, traiga la cartilla… Jajajaja… ¿Cuántas quiere?
– …


About Javier

Librero sin remisión. No sé hacer otra cosa que hablar de libros y escritores.

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