La librería de Javier

Un punto de encuentro para los amantes de los libros

post leyendo en la playa de Vera librería javier critica literaria
El verano es un tiempo en el cual queremos lecturas entretenidas, sin temas desagradables ni profundos, y que nos atrapen. Carlos del Amor nos sorprendió hace dos años con un libro de relatos de título La vida a veces y que ya es un clásico en mi librería. En él se nos descolgaba con unas increíbles historias muy cercanas a esos reportajes que nos cautivan en televisión. Y hace unos meses nos presentó El año sin verano, una novela de misterio, con un gran trabajo en la descripción de personajes, y ambientada en una comunidad de vecinos en un céntrico Madrid de nuestros días. Una deliciosa novela con crimen incluido que es muy apropiada para devorarla en la playa o en cualquier otro sitio de vacaciones.

ano sin verano carlos amor libreria javier club lectura
El año sin verano
Carlos del Amor
Espasa Editorial
254 Páginas
19,90 €

Hace ya dos años que Carlos del Amor nos deslumbró con un magnífico libro de relatos. En él daba voz a esas historias o esos seres que no tenían cabida dentro de los reportajes que nos cuenta a final del telediario de la primera cadena de televisión. Porque, para los que aún no le conozcan, Carlos del Amor es el autor de unos breves reportajes, cortos culturales o pasajes de sentimiento, gracias a los cuales muchas de las veces merece la pena tragarse ese manantial de tristezas y desastres que son las noticias. En estos retazos de vidas nos cuenta unas historias increíbles llenas de buen hacer y sensibilidad. Y es que, si a las bellas y originales historias que nos narra se une su aterciopelada voz, el resultado es insuperable. Carlos del Amor estuvo hace dos años en las tertulias de la librería de Javier, en la cual le hice leer parte de un relato y pudimos apreciar su valía en vivo y en directo. Y allí mismo nos habló de una obra en la que estaba trabajando, un texto de mayor recorrido pero impregnado de toda su alma. Y eso es lo que ahora nos ofrece. El año sin verano no deja de ser una historia llena de pequeñas historias, un poco más de ese saber hacer que tanto nos gusta a los que le seguimos en la televisión día tras día.

Margarita siempre fue consciente de que se estaba apagando. Todas las noches tocaba la cara de Honorio, la rastreaba, la investigaba, la acariciaba como esculpiéndola, como si de esa manera el pasado inmediato fuera a tardar más en desaparecer. Pero se iba, se esfumaba, y ella volvía a tallar con las manos esos recuerdos. (p. 120)

A un periodista encargado del área de cultura de un cierto medio le toca quedarse trabajando en un tórrido verano en Madrid. Su mujer, embarazada, ha ido a un pueblo a pasar esos días, y él se queda solo en casa. Una mañana encuentra un manojo de llaves en la escalera. Corresponden a las llaves de todos los pisos y tiene la pinta de ser el juego de llaves que posee la portera para casos de emergencia. ¿Quién no ha tenido curiosidad por ver la vida de los vecinos cuando todos ellos están de vacaciones y uno se encuentra solo en el bloque? Eso le pasa a nuestro protagonista, que poco a poco se inmiscuye dentro de la vida de sus vecinos y ocurre lo inevitable.

Nadie cuenta o contamos la realidad totalmente al pie de la letra, inventamos o maquillamos lo que vivimos para hacerlo un poco más interesante. La vida es literatura y todos somos, en cierta medida, escritores. (p. 164)

Cuando el lector comienza a leer las primeras páginas de Un año sin verano ya sabe que está en manos de un narrador de primera. El estilo narrativo de Carlos del Amor es muy peculiar, intimista y meticuloso al límite, describiendo a cada uno de los personajes porque esta obra, a pesar de las ausencias de los personajes de los que narra sus vidas, es sobre todo, muy coral. La novela parte de una base ya utilizada por muchos novelistas, una visión personal de la propia vida del escritor dentro de otra novela, ficticia, pero que a veces se solapa o tapa la real. La materia de la que están escritos los sueños de Carlos del Amor, las vidas de los personajes que por la obra pululan, no deja de ser la pura realidad. Unos vecinos ausentes pero presentes a través de las propiedades que dejan al irse de vacaciones y que sirven de pretexto para tramar misterios inconfesables. Y si bien al principio de la novela, las vidas de estos personajes nos hace pensar su libro de relatos anterior (La vida a veces), al poco se hace patente la hilazón de todo el conjunto, dando pie a una obra de misterio y suspense con tintes psicológicos. La obra tiene mucho de la afición del escritor al cine comenzando con un homenaje a La ventana indiscreta e Indiscreta, de Alfred Hitchcock, y siguiendo con cineastas franceses como François Truffaut o Alain Resnais. En la novela hay pasajes impresionantes, como la historia de Margarita y el conocimiento de su Alzheimer, la impresionante historia de amor de Ana y Simón, la vida del actor medio olvidado del ático o la historia del cartero que se quedaba la correspondencia de ciertos vecinos del bloque. Pero también hay pasajes muy bellos sobre lo que es la vida, la tristeza de las ciudades en verano o la crisis de los tiempos actuales. El año sin verano es una sencilla, deliciosa y minuciosa obra de vidas cruzadas e historias entrelazadas que nos deja con sabor a más, pero éste es un aspecto al que ya estamos acostumbrados los que devoramos hace tiempo su libro de relatos. Historias ocultas en una antigua comunidad de vecinos: vidas truncadas, sentimientos incomprendidos, amores no correspondidos, recuerdos… y mucho olvido. ¡Ah! Y un cadáver, se me olvidaba.

En el descabellado plan que tenía en la cabeza el piso semiabandonado que había justo debajo de mis pies sería mi primera presa. Miré el manojo de llaves y allí estaba: una llave mucho más vieja que el resto, con principios de óxido, esperando volver a ser usada. Las llaves están hechas para abrir puertas, buzones, coches, sueños. Y aquella era una llave triste. (p.30)

Carlos del Amor (Murcia, 1974) es periodista y su carrera profesional está vinculada al área de Cultura de los Servicios Informativos de RTVE. Su especial manera de enfocar la información en el Telediario le ha convertido en una de las voces más personales, reconocibles y seguidas del panorama periodístico. Colaborador en el programa No es un día cualquiera, de RNE, donde aporta esa mirada diferente sobre la actualidad, ha cubierto los principales festivales de cine del mundo y entrevistado a numerosas personalidades de la cultura. Asimismo, ha publicado artículos en diferentes revistas, e imparte clases y charlas en numerosas universidades. Pero todo lo dicho anteriormente se resume en una frase: es un contador de historias. Este primer libro es una muestra de ello.

El año sin verano es la constatación de la valía como escritor de raza de Carlos del Amor. Una obra que, como una fuente de cerezas, cada personajes arrastra a otro, y a cada historia hay otra que acompaña, hasta hacernos partícipes de una trama coral intrigante, de sólidos personajes y muy bien trazada.


About Javier

Librero sin remisión. No sé hacer otra cosa que hablar de libros y escritores.

  • Facebook
  • Twitter

Enlaces recomendados

  • planeta
  • Funambulista
  • Nórdica
  • Periférica