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Mis críticas: El bar de las grandes esperanzas

Publicado por Javier El 28/08/2015 a las 6:45 Un Comentario

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El bar de las grandes esperanzas
J. R. Moehringer
Título original: The Tender Bar
Ediciones Duomo Nefelibata
460 Páginas
19,80 €

¿Quién no recuerda Open, esa increíble obra sobre la carrera de André Agassi y que nos hablaba de tenis, sí, pero sobre todo de la vida en todas sus posibles facetas. La leí de un tirón, y eso que no soy nada aficionado al tenis, qué le vamos a hacer. Los partidos que narraba en ese libro los viví, y no miento, como si estuviera en las propias gradas del estadio. Pero lo importante de esa obra era otra cosa, el elogio a la vida, a la superación de obstáculos y a la psicología que hemos de llevar en nuestra existencia para triunfar en las circunstancias más adversas. El autor de ese libro, aunque muchos creyeron que era el propio André Agassi, no era sino el Premio Pulitzer J. R. Moehringer. El mismo del que ahora su editorial en España, Duomo Nefelibata, nos ofrece El bar de las grandes esperanzas, su obra cumbre y, aunque suene pretencioso, la gran novela americana de estos años.

La gente no entiende que se necesitan muchos hombres para crear un hombre bueno. La próxima vez que vayas a Manhattan y veas que construyen uno de esos poderosos rascacielos, fíjate en cuántos hombres hay implicados en la operación. Pues el mismo número se necesita para construir un hombre sólido que para construir una torre. (p. 254)

El bar de las grandes esperanzas es una obra autobiográfica que nos narra las peripecias de un chico ansioso por triunfar en la vida y que siente una gran ausencia desde los primeros años, la ausencia de un padre. Al padre, La Voz, lo oye a través de la radio, ya que es locutor, pero le falta su presencia. Y la suple con los personajes que visitan el Dickens, el bar de Steve, el más conocido de su barriada, en Manhasset, cerca de Nueva York. Este bar le da la sabiduría que no le supo dar Yale, e incluso le aporta la masculinidad que nunca supo dónde encontrarla. Y sus personajes, en forma de capítulos y diferentes anécdotas, son el grueso de este delicioso libro.

¿De qué va este? -le pregunté al abuelo alcanzándole Grandes Esperanzas.
Estábamos con la abuela, desayunando.
-De un niño que tiene grandes es… es… esperanzas- respondió él.

-¿Qué son esperanzas?
-Son una mal… mal… maldición.
Desconcertado, me metí una cucharada de gachas de avena en la boca.
-Por ejemplo yo-añadió-, cuando me ca… ca… casé con tu abuela tenía grandes esperanzas.
-Qué bonito, hablarle así a tu nieto -dijo la abuela.
El abuelo soltó una carcajada llena de amargura.
Nunca te cases por el sexo -me dijo.
Seguí comiendo las gachas, arrepentido de haber preguntado nada.
(p. 82)

El bar de las grandes esperanzas es, por derecho propio, la Gran Novela Norteamericana de los últimos años. Una escritura sencilla y exquisita nos muestra un texto lleno de hallazgos y entretenimiento, sí, pero con un gran fondo. Un fondo social, a través del cual podemos seguir a unos cuantos entrañables personajes que casi viven en ese pub de barrio y a través de los cuales podemos ver la vida de Norteamérica a finales del siglo pasado. Pero también un fondo sentimental, mediante el cual podemos observar la búsqueda infructuosa de ese patrón masculino que procura que un chico llegue a madurar y comportarse como un hombre en la vida, así como un reflejo de la historia más reciente de nuestros días, ya que el libro está plagado de hechos mundiales fácilmente reconocibles y vividos por los que ya tenemos unos cuantos años.

La obra comienza en ese bar, el Dickens, en alusión a la obra del escritor, aunque luego pasaría a llamarse Publicans, en el cálido verano de 1972, fecha en la que nuestro protagonista tenía 7 años.

Si un hombre puede trazar con alguna exactitud su evolución de niño a bebedor, la mía se inició una calurosa noche de verano de 1972. (p. 25)

A lo largo de 46 capítulos, deliciosos capítulos, agrupados en las dos partes de la obra, podemos ver ese crecimiento, de niño a adulto responsable, pasando por una juventud romántica y dickensiana,luego más tarde por unos años de perdición, años de vino y rosas, hasta llegar a los 36 años, edad en la que culmina la trayectoria de la obra, y en la que el escritor/protagonista pone los pies en la tierra. Esta fecha, septiembre del año 2001, fecha cumbre en la historia de nuestros días por el atentado de las Torres Gemelas, le hace tomar consciencia de la realidad, despertando de ese sueño en el que estaba (estábamos) imbuido(s). El bar de las grandes esperanzas es una obra que desprende cariño a través de la multitud de divertidas, muy divertidas anécdotas, que contiene, junto a recuerdos más serios, de ausencias y pérdidas, con las cuales acaba el libro. Esta novela tiene un recuerdo muy especial a su anterior obra en el capítulo Jugadores de Primera División en la que nos ofrece su punto de vista sobre la ayuda del deporte para entender la filosofía de la vida (p. 361), además de un tierno homenaje durante toda ella, a Frank Sinatra, La otra Voz, y a los años dorados de la música americana. Pero El bar de las grandes esperanzas es todo esto y mucho más, muchísimo más. Y eso que no cuento es tarea del lector, adentrarse en esta espléndida novela y recorrer de la mano de JR, el protagonista, años de vivencias y aprendizaje, y disfrutar de cada una de sus páginas, anécdotas y pensamientos.

—¿Me dejas que te diga una cosa? —me preguntó el cura—. ¿Sabes por qué Dios inventó a los escritores? Porque le encantan las buenas historias. Y las palabras le traen sin cuidado. Las palabras son las cortinas que colgamos entre Él y nuestro verdadero yo. Tú intenta no pensar en las palabras. No te esfuerces en buscar la frase perfecta. Eso no existe. Escribir es cuestión de adivinar. Cada frase es un tanteo educado, tanto del lector como tuyo. Piénsalo así la próxima vez que metas una hoja de papel en la máquina de escribir. (p.253)

J.R. Moehringer, nació en Nueva York en 1964. Licenciado en Yale, empezó su carrera periodística en The New York Times y ha trabajado en Los Angeles Times, entre otros medios. Ha sido galardonado con el premio Pulitzer. Después de haber colaborado con Andre Agassi en la elaboración de Open, la autobiografía del tenista, ha publicado Sutton, sobre la vida del ladrón más extraordinario de todos los tiempos, que Duomo publicará próximamente.

El bar de las grandes esperanzas es la Gran Novela Americana de nuestros días, un prodigio de imaginación y escritura del cual no querremos salir una vez empezada su lectura. Y su autor, J. R. Moehringer, quizá el más grande escritor americano de nuestros días. Absolutamente recomendable.


About Javier

Librero sin remisión. No sé hacer otra cosa que hablar de libros y escritores.

Una respuesta hasta ahora.

  1. Rai dice:

    Efectivamente Javier, este libro es una delicia para los sentidos. Una maravilla de la literatura. Como bien dices muy recomendable.


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