Los libros de Javier

Un punto de encuentro para los amantes de los libros

Faltan lectores, ergo sobran librerías.

Publicado por Javier El 08/09/2015 a las 6:45 7 Comentarios

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Es de cajón. No me ha extrañado el cierre de dos de las librerías más importantes del país: Sintagma, en El Ejido (Almería), y Negra y Criminal, en La Barceloneta. Y muchas más que van a caer. Al menos otras tres muy reputadas de aquí a final de año, según me ha contado un representante. Los libreros, tal como oficio de antaño, estamos al borde de la desaparición. Y es lógico. Cada vez hay menos lectores, más involucrados en malgastar el tiempo en jueguitos de móviles y aplicaciones de redes sociales. Si bien es cierto que hay una generación nueva amante de los libros -yo, en mi librería lo noto, con muchos jóvenes amantes del libro en papel-, esos nuevos lectores no son suficientes como para que podamos mantenernos los libreros de las ventas de obras en papel. Seguirán otras tiendas expendedoras, claro está, grandes superficies con amaños con centros educativos para comprar los libros de texto (algo que creo que desaparecerá en breve plazo) y megasuperficies con vendedores que el día anterior estaban despachando calzado o bisutería y que no saben buscar un título ni a través del ordenador. Son los tiempos, lo vengo diciendo. Desaparecen las librerías, desaparecen los cafés literarios… Todo aquello que cuesta un esfuerzo desaparecerá. La sociedad tiende al mínimo esfuerzo. Incluso, la gente tiende a ver las películas a trompicones, en casa en sus aparatos, saltando escenas con el mando a distancia, con tal de no esforzarse en seguir la trama durante dos horas. Son nuevas generaciones de impacientes… y viejas generaciones con pérdida de valores. Cuando un serio estudio marcó que desaparecen más de dos librerías al día en España no estaba exagerando. Una tendencia, aunque no tan dramática, que también impera en los demás países europeos y en América. Me apena el cierre de estas dos grandes librerías. Cómo no. Algunos dirán que es que no las sabían llevar, que eran muy secos, que si los alquileres altos, que no se esforzaban… cualquier excusa es buena salvo la cruda realidad: faltan lectores. Y cada vez hay más escritores. La solución a este conflicto es difícil de encontrar. Yo, por lo pronto, ya he ido encargando un cartel para mi librería en el que figura en lugar destacado, después de Librería de Javier, la palabra «Delicatessen». Sí, sí, espero convertirme en algo así como esas exquisitas tiendas que venden jamón de pata negra y patés de caviar ruso. Total, en estos días, despachar un libro es algo que ya es casi noticia de telediario. Una pena, señores.


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Librero sin remisión. No sé hacer otra cosa que hablar de libros y escritores.

7 respuestas hasta ahora.

  1. De veras que siento que sea tan difícil sacar un negocio como el tuyo adelante, porque con el cierre de librerías, desaparece algo mucho mas doloroso que perder un punto expendedor de libros, sino perder alguien que te orientem dentro de la ingente producción literaria actual, (como tu «chiste» indica).

    Corren malos tiempos para las librerías, porque ha cambiado el ritmo de vida y ahora que vivimos más años, absurdamente todos estamos acuciados por las prisas, concepto reñido con el placer de la lectura. Si, como indicas, hoy no tenemos la paciencia de leer 400 páginas para saber que pasa con Madame Bovary y vamos saltando capítulos y leyendo en diagonal, para saber como acaba, sin darnos cuenta, que lo importante no es saber el finalm sino irse enterando del por qué.

    Me gustaría encontrar palabras optimistas de consuelo, pero sinceramente no las encuentro. Mi esperanza era que los LIBREROS, es decir esos raros señores que en las librerías hacen algo más que expender libros, encontrarais ingresos aceptables por el hecho de ser «focos de cultura», pero por tus palabras veo, que no es así, y si no es así para ti, no lo va a ser para nadie y lo siento.

    Solo te deseom que lo que hagas en el futuro, vendas esquisiteces o cosas vulgares te depare, en lo posible, la misma felicidad que te ha deparado vender libros y algo mas de ingresos.

    Un abrazo de todo corazón. Quizá tengas que cerrar, pero te iras, sabiendo que has defendido tu puesto con todo honor, como los Ultimos de Filipinas de la cultura impresa.

    • Javier dice:

      Gracias, Félix.
      Mi situación no es preocupante, ya que pienso jubilarme el año que viene. Me apena que acabe este oficio, pero el público así lo quiere, el mismo público que prefiere comprar los pocos libros que compra, en grandes almacenes después de leer en tu página que merece la pena leerse.
      Pero ya te digo, me quedan pocos meses y me retiro.
      El mundo que queda no es mi mundo.

      • Ho Chi MINH dice:

        La lectura de una reseña literaria en una página, por muy brillante que sea, nunca está a la altura de la interacción directa con un librero.
        Alguno se dará cuenta demasiado tarde, lo lamento por él o ella.
        Ánimo LIBRERO, un abrazo muy fuerte amigo.

  2. Ho Chi MINH dice:

    Triste paradoja desde luego.

    Era una de las reflexiones que le leí a uno de los propietarios de la librería «Negra y Criminal»: «ilustres» clientes que nunca lo fueron de su librería, pero que comentaban haber comprado títulos en concreto por las magníficas críticas que habían recibido de esta librería en concreto. ¿Ahora que leerán estos «ilustres»?.

    • Javier dice:

      Alea iacta est, que decían antiguamente.
      Las grandes superficies van a ver mermadas sus ventas al desaparecer los pequeños libreros, pero es ley de vida. Ya me quedan pocos años para retirarme, pero lo haré antes de tiempo. Tengo otras cosas más interesantes que hacer que dar negocio a grandes almacenes. Que se lo curen ellos.

  3. Juan dice:

    Lo ponga o no lo ponga en tu rótulo, tu librería es delicatessen y por eso algunos vamos a Alcalá aposta. Me ha gustado mucho el libro «El arte de llorar a coro». Espero que no se cumpla esta especie de profecía que nos anuncias y puedas seguir descubriéndome libros, lo cual es una de las pocas y grandes satisfacciones de mi vida cotidiana. Feliz tarde y ánimo desde la Alcarria.

    • Javier dice:

      Muchas gracias, Juan, por tu confianza.
      El arte de llorar a coro no es un libro sencillo ni agradable. Y creo que has sabido encajar a la perfección su mensaje. Espero seguir tiempo recomendándote más títulos, como librería o como delicatessen.
      Un fuerte abrazo.


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