La librería de Javier

Un punto de encuentro para los amantes de los libros

La desordenada biblioteca del librero en casa

Publicado por Javier El 10/11/2015 a las 6:45 Añadir comentario

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Muchos son los que me preguntan por la forma de clasificar los libros en mi casa. La respuesta que siempre doy es esta: ninguna. Y es que generalmente voy depositándolos allá donde veo un hueco. No es de extrañar que con el paso del tiempo me tope con algunas obras repetidas y que reunifico en ese momento. Ya que en la librería he de tener un cierto orden dentro de la aparente anarquía que reina, esa anarquía es la norma de mi casa. No hay un cierto orden establecido a la hora de colocarlos. Ni por autores, ni por editoriales… ni siquiera por las fechas en las cuales ha leído esas obras. Y para muestra basta un botón. Aquí os pongo una de ellas. En mi casa hay una gran pared en la sala, absolutamente llena de libros, además de un estudio con estanterías en todas las paredes, abarrotadas hasta el techo. Ello no contradice que se encuentren libros en muchos otros rincones y al pie de butacas y sillones. Me encanta ver libros por todos lados.
En el estante que os muestro, podéis apreciar dos fantásticos libros que releo de vez en cuando, repetidos, a la izquierda: Cartas de un joven comerciante y El libro de los peces de William Gould, ambos descatalogados. Podéis descubrir un poco más allá la novela que me ha cautivado desde hace diez años, fecha en la que apareció en España, La historia de amor, de Nicole Krauss, y poco después dos ejemplares de La ladrona de libros, uno es la galerada sin corregir y el otro el libro normal con la firma de su autor, Markus Zusak. Al lado mi querido amigo Juan Vilches y su Te prometo un imperio, aunque veinte libros antes está La calle del olvido, separada de este último sin razón. Poco después veis unos cuadernos grandes de muelle. Esos son los manuscritos de algunas obras que están a su lado. Muchas veces los autores me pasan estos manuscritos para que les dé mi opinión antes de enviarlos a su editorial, la cual muchas veces me envía pruebas de imprenta, las famosas galeradas de las que os hablo a menudo. A la derecha de todo ello están dos obras de Alejandro Palomas, Una madre y Un hijo, en manuscrito, galeradas y definitivas. Encima de todo ello podéis ver un alboroto total de obras sin orden ni concierto. Dos de El aviso de Paul Pen (prueba de imprenta y definitiva), justo encima de dos joyas de la literatura recientemente descatalogadas, No hay cielo sobre Berlín y Déjame ir, madre, de la austriaca Helga Schneider. ¡Debajo veo las instrucciones de mi coche! ¡Dios mío, un año buscándolas! A veces las galeradas vienen acompañadas de material adicional, como pueden ser fotos o un DVD con la presentación (para libreros que no leen… o que tienen poco tiempo, según ellos). Esos libros van en una caja de la que podéis ver una en el extremo derecho de la estantería, justo debajo de La estación azul, de mi querido amigo poeta Javier Lostalé. Muchos de estos libros están dedicados por los autores, generalmente de las tertulias de la librería o en ciertos actos a los que acudo invitado, como es El bar de las grandes esperanzas, de J. R. Moehringer, en azul, tumbado, arriba del todo.; hay otros que me envían incluso autores extranjeros con su firma y unas palabras, generalmente por cortesía de la editorial.
Esta es una pequeña muestra de mi desorden, que según podéis apreciar por la foto, en ningún momento tiene ni Photoshop ni preparación preliminar como en las revistas de decoración. Os animo a que me mandéis una estantería de vuestra casa comentando las obras de ella. Entre todas las que mandéis sortearé un lote de libros para regalo de Reyes. Ánimo.
Fotos y texto a:
javier@lalibreríadejavier.com


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Librero sin remisión. No sé hacer otra cosa que hablar de libros y escritores.

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