La librería de Javier

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Un chocolate calentito: Eliminando recuerdos

Publicado por Javier El 19/02/2017 a las 6:45 2 Comentarios

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Somos animales de guardar recuerdos y archivarlos sin mesura. Nuestra vida se llena de recuerdos y objetos que nos remiten a tiempos pasados. Una figura de porcelana, una carta, un libro, un disco… Y muchas fotos. Afortunadamente nuestro cerebro es muy astuto, y hace un barrido de datos cada cierto tiempo. Es por ello que muchos recuerdos pasan a ser borrados y olvidados totalmente. Esa es una de las bondades de la memoria, el olvido. Desde que leí El arte de tirar, de Nagisa Tatsumi, mi vida ha cambiado y he ido soltando lastre de todo aquello que me ata al pasado, aunque yo no sea consciente de ello. Y esta vez me refiero a las fotos. Cajas de fotos, cientos y cientos de fotos de excursiones, viajes, noches de fiesta, celebraciones y otros tantos momentos que habían desaparecido de nuestra mente hasta que hemos rebuscado en ese cajón olvidado y las hemos hallado. Y nos hemos encontrado con la imagen de ese amante que ya está enterrado en nuestra memoria, esos amigos que desaparecieron en el momento en el que encontraron pareja o se fueron a vivir algo más lejos de nosotros, esos compañeros de viaje que pensamos que serían indispensables en nuestro futuro y al acabar el verano nunca más volvimos a saber de ellos, esos amigos de amigos con los que parecía que íbamos a tener una amistad eterna… Nuestro cerebro, más astuto que nuestros hábitos, ya había desechado esos momentos borrándolos de la memoria, y dejando un hueco para recuerdos más provechosos y positivos. pero nosotros nos empeñamos en volver a ellos, sin ningún motivo. ¿Qué he hecho? Tirar dichas fotos, dejar que mi vida siga su curso, y no obligar a repetir algo que ya había desaparecido. Si ni esas personas están en nuestro directorio telefónico no tenemos porque tenerlos en la memoria. Salud mental lo llamo yo. Borremos espacio de la memoria, aprovechemos ese espacio para recuerdos más positivos y, a la vez, hagamos una limpieza física en nuestras casas, destruyendo aquello que ya estaba olvidado. Más espacio para lo que es presente, lo que nos da felicidad.


About Javier

Librero sin remisión. No sé hacer otra cosa que hablar de libros y escritores.

2 respuestas hasta ahora.

  1. ¡Puta envidia me das!. Sigo sin saber soltar nada, y ahora que he mandado pintaro y acuchillar la casa, me doy cuenta la cantidad de rémoras que arrastro, (en este caso físicamente). ¿Para que puedo querer los libros escolares de mis hijos? ¿Por qué no los tiro?

  2. Habría que hacer sesiones semanales de desprenderse de lo inútil igual que se hacen sesiones de yoga, Cada alumno está obligado a llevar una caja con cosas que tenga en casa y no le valgan para nada, y después de correctamente clasificadas para su reciclaje, se hace una procesión a los container municipales.


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