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Un chocolate calentito: Los nuevos restaurantes multiusos

Publicado por Javier El 12/03/2017 a las 6:45 Un Comentario

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Desde hace unos meses he incorporado en esta página unas breves reseñas de restaurantes a los que suelo ir. Los frecuento cuando vienen escritores o representantes de editoriales y deseo que conozcan algún nuevo lugar para comer y charlar un rato. Han abierto unos cuantos nuevos locales en Alcalá. Algunos los he visitado y suelo acudir a ellos de vez en cuando; otros no, y puede que nunca lo haga. Hace poco el dueño de uno de estos sitios me dijo que estaría encantado de verme por allí. Le dije que iría, sí, pero ni se me ha pasado por la cabeza. Soy de costumbres sencillas, no exijo mucho. Pero hay algunas cosas por las que no paso. Un restaurante es, para mí, un sitio de calma donde comer con amigos y charlar un rato. No es necesaria la presentación de platos muy elaborados ni de de recetas imposibles. Me conformo con poco. Pero por lo que no paso es por locales ruidosos, con televisiones a todo volumen, con música discotequera o con ruido de ambiente exagerado por una mala acústica del lugar y que no te permite una sencilla conversación. Si tanto cuidan la carta, ¿por qué no cuidar el entorno? No lo entiendo. Ir a comer con tranquilidad y tener que marcharte apresuradamente porque a los dueños del local les gusta tener varios ambientes imposibles. E incompatibles. No se puede dedicar un restaurante a sitio de copas con música cañera y pretender tener un ambiente de restauración de calidad. O es un sitio de copas, con ambiente de ligoteo y música de baile con camareras sacadas de sitios cercanos a clubes de striper, o es un restaurante de comidas, con camareros preparados para ello, educados, y un ambiente relajado para charlar a gusto. Ambas cosas desde luego que no pegan juntas. Además, hay otros detalles que uno descubre al sentarse a la mesa. A pesar de ser abstemio, no entiendo pedir una cierta botella de su carta de vinos y que no tengan la educación de darla a catar. Además, la vierten sobre la copa como si sirvieran una Coca-Cola, tratando de vaciar la botella para llevarse el casco y no tener que volver. O que pongan kilos de sal en todas las comidas al no saber utilizar las especias y creer que con sal todo se arregla. O que retiren la bebida antes de finalizar la comida. O que no pongan manteles de tela y tener que comer sobre un cristal -que sí, será más fácil de limpiar-, pero nuestro plato baila por toda la mesa al intentar partir el bistec. O que te estén sirviendo con una cara de cabreo como si te hubieras tirado a su mujer y lo supiera por un tercero. O que el camarero diga que él no nos atiende porque no es su mesa, y el correspondiente a la nuestra está charlando amigablemente en el otro extremo de la sala. O que te cobren el cubierto (¿acaso insinúan que tenemos que venir con él de casa o que nos lo podemos llevar al acabar la comida?). O que te traten de tú, sin ninguna educación, como si hubieras pasado la noche con él. O… En fin, soy de los que se conforman con un pisto bien hecho, un filete con patatas fritas o una verduras al vapor, pido poco, pero, sobre todo, y por favor, con un poquito de amabilidad y saber estar.


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Librero sin remisión. No sé hacer otra cosa que hablar de libros y escritores.

Una respuesta hasta ahora.

  1. Toda la razón. En mi caso siempre voy a comer con amigos. Lo más importante de la comida es la sobremesa, la conversación, lo que comamos es además. Si no tengo la posibilidad de hablar, porque la música está muy alta o la mesa de al lado excesivamente cerca, ya me pueden servir lo que sea.

    Nunca llegaré a entender para qué tiene una pantalla de television sin sonido, a la vez que tiene una musica ambiental a toda castaña y la máquina del millón dando la matraca periódicamente, ¡Como les puede gustar trabajar en ese ambiente!

    La otra cosa, no necesito que me “sorprendan”, recelo de todo los sitios que se denominan “gatroteca” o “gastrobar”. Quiero tener una idea muy aproximada de lo que pido a la hora de elegir el plato, por tanto odio títulos como “Abstración de iberico a la salsa de marsala” porque no tengo ni idea de lo que voy a comer, Si pone simplemente “Sanjacobo con patatas fritas” si se perfectamente lo que ofrecen y puedo quererlo o no, pero no me llevo sorpresas.

    Admito perfectamente moderneces, como “carrillada en salsa agridulce” o “pepinos en salsa de yogourt” porque a veces me apetece descubrir nuevos platos y sabores, pero por favor, que ese tipo de platos sean la excepción y no la norma.