La librería de Javier

Un punto de encuentro para los amantes de los libros

Tinto de verano libreria de javier
El otro día tuvo que salir un escritor, bastante puesto e implicado en el tema, para explicar las nuevas modificaciones de la sigla LGTB. En un principio los roles sexuales eran hetero y gay. Después se añadió, para separar los géneros de los gais, la palabra lesbiana. Y después ya vino todo lo demás. Tiene su gracia pero, un buen amigo mío, bisexual certificado, al ir a Madrid a una conocida librería especializada en este género y pedir un libro de tema bisexual, le contestó la encargada que no había de eso nada, que los bisexuales eran gays reprimidos que no habían salido del armario. Nos quedamos estupefactos, ojoplásticos. No digo nada si ahora fueran con las nuevas denominaciones de origen… Pero a lo que vamos, cuando yo ya me sabía el significado de cada una de las letras, van y añaden una “i” y una “q”. ¡Hala! ¡A descifrar este guirigay de nuevo! Pues según parece, aparte de las letras referentes a Lésbico, Gay, Bisexual y Transexual, ahora les han añadido una “i” de Intersexual y una “q” de queer (que vete tú a saber qué es lo que han querido decir con ello, que yo creo que tiene que ser algo así como “rarito” o “ambiguo”). Quizá por ello lo que yo haría sería sustituir la “q” por una “r”, para españolizar más el tema y entendernos mejor y que no haya que doctorarse en Filología Inglesa para saber qué es uno. Pero, y aquí viene mi propuesta, ¿qué pasa con los asexuales? Tengo un amigo que folla una vez cada tres o cuatro años. Yo le echaba en cara que no tuviera una vida sexual más plena, pero él, muy friki en este aspecto, me contaba que se bastaba con él solo y no muy a menudo. Algo sosa creo que es la experiencia, pero si a él le gusta…, pues él mismo. Por ello, para este tipo de comportamiento, que creo que es más frecuente de lo que parece, yo sumaría una “a” a esta sigla. Y ya puestos, una “m” de mariliendres. ¿Por qué no? ¿Que qué es una mariliendres? Pues es esa chica que siempre se apunta a ir con grupos de gais acompañándoles a todos lados. Y no por si cae algún hetero y da la casualidad que, al estar ella sola, se lo lleve al huerto. No. Va porque se siente más segura y tiene diversión sin contraprestaciones para toda la noche, sin sexo ni compromiso de ningún tipo. No sé si ahora se da mucho este tipo de comportamiento, pero en mis tiempos era de lo más normal. Hasta los padres de la chica la permitían salir hasta altas horas de la madrugada, al ver que no corría el más mínimo peligro de ninguna tropelía. Y ya puestos, ¿por qué no?, yo metería también a ese tipo de “machitos” que niegan su homosexualidad y, cuando tienen una cierta cantidad de alcohol en vena, son más putas que las gallinas. Suele darse mucho en grupos de hombres con ciertas afinidades deportivas o, por ejemplo, en cuarteles o campamentos de marines, con vida sexual de la que presumen y carecen en absoluto. Y, por cierto, que es mucho más frecuente de lo que pudiéramos pensar. Para estos yo añadiría una “p” de Pseudomachos alternativos. O de Putones verbeneros etílicos, pues según una prestigiosa universidad americana, todos los heteros son gais en potencia, sólo falta encontrar la cantidad apropiada de alcohol.
Y así podría seguir casi hasta el infinito, ya puestos.


About Javier

Librero sin remisión. No sé hacer otra cosa que hablar de libros y escritores.

Una respuesta hasta ahora.

  1. Yo me pregunto ¿Por qué nos complicamos tanto? – Dejemos que cada cual folle con quien quiera, cuando les apetezca.


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