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El hombre de tiza, un modélico thriller

Publicado por Javier El 09/05/2018 a las 6:45 Añadir comentario

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El hombre de tiza
C. J. Tudor
Plaza & Janés
350 Páginas
18,90 €

Echando la vista atrás, todo comenzó el día del terrible accidente durante la feria, cuando Eddie, de doce años, conoció al Hombre de Tiza.
Fue el Hombre de Tiza quien le dio la idea de los dibujos: una manera de dejar mensajes secretos entre el grupo de amigos.
Fue divertido hasta que los dibujos condujeron al cuerpo sin vida de una niña.
Sucedió hace treinta años y Ed pensaba que todo había quedado olvidado.
Sin embargo, recibe una carta que contiene solo dos cosas: una tiza y el dibujo de un muñeco.

La historia se repite y Ed se da cuenta de que el juego en realidad nunca terminó…

La cabeza de la chica descansaba sobre un montón de hojas de color naranja y marrón.

Sus ojos almendrados contemplaban con fijeza las copas de los sicomoros, hayas y robles, pero no veían los vacilantes rayos del sol que se colaban entre las ramas y salpicaban de oro el suelo del bosque. No parpadeaban cuando los brillantes escarabajos negros correteaban sobre sus pupilas. Ya nunca verían nada, salvo la oscuridad.

A poca distancia, una mano pálida sobresalía de su propia mortaja de hojas como si pidiera ayuda, o la tranquilizadora confirmación de que no estaba sola. Nadie podía proporcionársela. El resto de su cuerpo, inaccesible, estaba oculto en varios rincones recónditos de la espesura.

Cerca de allí, se oyó el crujido de una ramita, atronador como un petardo en medio de aquella quietud, y una bandada de pájaros se elevó de la maleza con un aleteo estrepitoso. Alguien se aproximaba.

Ese alguien se arrodilló junto a la chica de ojos ciegos. Unos dedos trémulos de emoción le acariciaron con delicadeza el cabello y la fría mejilla. Le levantaron la cabeza, le desprendieron unas hojas que se le habían adherido al borde irregular del cuello y la depositaron con cuidado en una bolsa, donde quedó asentada entre trozos de tizas rotas.

Tras reflexionar por unos instantes, acercó la mano para bajarle los párpados. Acto seguido, cerró la bolsa, se enderezó y se la llevó de allí.

Unas horas después, aparecieron los agentes de policía y el equipo forense. Numeraron, fotografiaron y examinaron las partes del cuerpo de la joven antes de transportarlo al depósito de cadáveres, donde permaneció durante varias semanas, como aguardando el momento en que lo completaran.

Ese momento jamás llegó. Hubo búsquedas exhaustivas, interrogatorios y peticiones de colaboración ciudadana, pero, a pesar de los diligentes esfuerzos de todos los agentes de policía y funcionarios del ayuntamiento, nunca encontraron la cabeza, por lo que fue imposible recomponer el cuerpo de la chica del bosque.

C.J. Tudor vive con su familia en Nottingham, Gran Bretaña. Ha desempeñado diversos trabajos a lo largo de su vida: presentadora de televisión, redactora o paseadora de perros. Ahora es feliz dedicándose a escribir libros.


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Librero sin remisión. No sé hacer otra cosa que hablar de libros y escritores.

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