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Mis críticas: Relatos de Yásnaia Poliana

Publicado por Javier El 20/08/2019 a las 6:45 Añadir comentario


Relatos de Yásnaia Poliana
Cuentos para niños y El prisionero del Cáucaso
Lev Tolstói
Reino de Cordelia
Traducción de Sara Gutiérrez
142 Páginas
10,95 €

Poca es la obra de Lev Tolstói que puede quedar sin publicar en España. Tolstói es uno de los más famosos escritores rusos de todos los tiempos y las editoriales se han dedicado a ir a la caza de cualquiera de sus textos al ser presa de los apasionados de esta literatura. Por ello la aparición de los Relatos de Yásnaia Poliana no deja de ser algo sobre lo que tenemos que alegrarnos los buscadores de curiosidades y rarezas.

Estos Relatos de Yásnaia Poliana forman parte de un compendio de seis volúmenes que escribió el novelista ruso para enseñar a leer y escribir a los niños de la escuela del mismo nombre. Estos relatos, escritos entre los años 1871 y 1875 sirvieron para dicha enseñanza desde el tiempo de los zares. En estos relatos se nos muestra la vida cotidiana del pueblo ruso y las costumbres rurales de las aldeas. Esta muestra de relatos, que en su época adoptó el nombre de Abecedario, están facturados con un lenguaje rico en connotaciones autóctonas así como de abundantes nombre de vegetaciones y animales. Mención especial tienen la serie de relatos y vivencias que nos muestran la vida de dos perros, Bulka y Milton, que acompañan al narrador en la casa en la que vive y en los tiempos de caza.

El aldeano y los pepinos (Fábula)
Érase una vez un aldeano que fue a robar pepinos a un huerto. Se arrastró hasta los pepinos y pensó: «Veamos, me llevo un saco de pepinos y los vendo, y con el dinero me compro una gallina. La gallina me pone huevos, los empolla, y cría muchos pollitos. Alimento los pollitos, los vendo, y compro un lechón, y se convierte en una cerda; me pare la cerda lechones. Vendo los lechones y compro una yegua; me pare una potrada. Crío los potros, y los ven- do; compro una casa y planto un huerto. Planto un huer- to y siembro pepinos. Pero no dejaré que me los roben, mantendré firme la guardia. Contrataré vigilantes, los pon- dré a vigilar los pepinos, y yo mismo daré una vuelta por allí de vez en cuando y les gritaré: “¡Eh vosotros, ni se os ocurra bajar la guardia!”». De tal manera se ensimismó el aldeano, que se olvidó completamente de que estaba en un huerto ajeno y gritó con todas sus fuerzas. Los guardias que le oyeron, saltaron sobre él y le zurraron de lo lindo.

Un mención aún más especial requiere el relato El prisionero del Cáucaso, una obra que pudiéramos tildar de novela breve y que nos muestra la maestría del autor para la descripción de ambientes, lugares y personajes. Una trama que discurre en los montes dominados por los tártaros y a los que llevan prisioneros a dos cosacos. Los tártaros encierran a los dos soldados rusos y les ponen dos cepos para evitar su huida. A su vez les hacen redactar dos cartas pidiendo una recompensa por ellos. Pero el dinero del rescate no llega y ellos temen por su vida, lo que les obliga a pensar en escapar de dicho encierro. Una obra breve pero intensa y que nos procura devorarla sin interrupción. Una joya literaria que todo buen amante de la literatura rusa debería de leer.

Lev Tolstói
(Yásnaia Poliana,, 1828 – Astápovo, 1910) Es uno de los novelistas rusos que más contribuyó a modernizar la literatura universal durante el siglo XIX. Hijo de una aristocrática familia de terratenientes, en 1852 se alistó en el Ejército y participó como oficial en la guerra de Crimea. En 1856 abandona la milicia, regresa a Petersburgo e inicia una serie de viajes por Europa en busca de nuevas experiencias pedagógicasque plasmaría posteriormente en la revista mensual Yásnaia Poliana, nombre de su localidad natal, donde también abrió una escuela para niños. Intelectual comprometido con la sociedad de su tiempo, intentó que sus campesinos se hicieran con la propiedad de las tierras que trabajaban, aspiración frustrada que reflejaría en su última gran novela, Resurrección (1899). Entre sus obras destacan las monumentales Guerra y paz (1865-1869) y Ana Karenina (1876-1877). Maestro de la novela corta, es autor de títulos excepcionales como Felicidad conyugal(1859), La muerte de Iván Ilich (1886) o El padre Sergio, publicada póstumamente.

Los Relatos de Yásnia Poliana, sobre todo El prisionero del Cáucaso, es una bella joya literaria rusa que ningún amante de la buena literatura debería de dejar de leer.


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Librero sin remisión. No sé hacer otra cosa que hablar de libros y escritores.

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