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Las mentiras de la ciencia

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Las mentiras de la ciencia
Federico Di Trocchio
Traductora, Constanza V. Meyer
532 Páginas
16 €

Sea para huir de la mediocridad, sea para salvar escollos en aras de realizar su contribución científica como en el caso de Galileo o Newton, los científicos han engañado desde siempre, si bien en la época moderna, desde que la ciencia pasó de vocación a profesión, lo más común es que el motor para hacerlo sea el dinero, en forma de financiación o de cobro de patentes. En «Las mentiras de la ciencia» Federico Di Trocchio lleva a cabo un relato curioso y documentado que explica por qué y cómo engañan los científicos e incita a numerosas reflexiones. Del mismo autor en esta colección: «El genio incomprendido».

¿Por qué miente la gente? Y particularmente, ¿por qué mienten los científicos? ¿Cuáles son las causas que los inducen a distorsionar la realidad? ¿A qué precio y hasta qué punto el ser humano, aparentemente con altos valores académicos y morales, es capaz de vivir y hacernos vivir en el engaño? Di Trocchio juega con las palabras verdad, falsedad y mentira, las cuales derivan en el engaño, falsificación, plagio, etcétera. En este libro no se encuentra una trasmisión o exposición de valores morales socialmente aceptables, sino que se resalta la carencia de valores como la verdad y la honestidad por parte de la comunidad científica. La finalidad del libro, sin embargo, no es exhibir la carencia de ética profesional que se percibe dentro del mundo científico, ya que el autor centra su atención en los orígenes de la mentira, a través de lo que él llama el «móvil de la mentira».

De lo anterior surgen las siguientes preguntas: ¿qué sería de la verdad si no existiera la mentira? ¿Qué sucedería con la mentira sin la verdad? ¿La acción de mentir es un don? Toda persona ha mentido en algún momento de su vida, pero si se miente con la finalidad de engañar, entonces es más complicado de lo que parece. Federico Di Trocchio juega muy bien con la polaridad que existe entre las palabras mentira y verdad; pero, ¿cuál de ellas es producto de la otra? Bianchedi (2001: 182) sostiene que «el problema de la verdad es un dilema esencial que confronta al ser humano que piensa y trabaja con su mente; un problema discutido por filósofos desde hace milenos, y por supuesto, por investigadores científicos y metodólogos». A su vez, Bion (cit. en Bianchedi, 2001) considera que la verdad es como el «sentido común», una verdad basada en la experiencia, en la realidad, y no un concepto filosófico. Él supone que una parte de la personalidad del ser puede discriminar entre verdad y falsedad, entre lo que es real y lo que no es, y explica que cuando predomina «la parte psicótica de la personalidad, a través de la omnisciencia o a través del punto de vista de la moral dictatorial, no tenemos la posibilidad de discriminar entre lo que es verdadero o falso».

Pero ¿qué es la verdad y qué es la mentira? Lo primero que viene a la mente es que son dos conceptos completamente subjetivos; además, ¿qué es lo que prefieren las personas? ¿La verdad? ¿La mentira? Seguramente la gran mayoría de las personas prefiere la verdad, pero quizás lo que más se desea es la mentira; es así como surge el dilema de si nos conviene decir la verdad o mentir. Tal vez muchos sostengan que la verdad es lo bueno y la mentira lo malo, pero ¿por qué?, ¿por qué la verdad es buena y la mentira es mala?, ¿qué de bueno tiene la verdad y qué de malo tiene la mentira?

De acuerdo con los planteamientos de Di Trocchio, mentir es un severo y primitivo trastorno de carácter, pero básicamente un trastorno humano -los animales no mienten-. Si se miente sistemáticamente es muy difícil de modificar, especialmente porque la persona mentirosa debe tener talento para mantener sus mentiras conscientemente; el mentiroso debe distinguir muy bien la verdad de la mentira para no caer en ésta inesperadamente, de manera que la acción de mentir puede ser vista como una decisión consciente, o bien como un trastorno severo de la personalidad. El mentiroso de alguna manera sabe que está mintiendo. El término «mentira», en esta perspectiva, se reserva sólo a los procesos verbales que incluyan palabras, por ello cuando Di Trocchio hace mención, en el título de su libro, a las mentiras de la ciencia, en realidad se refiere a las mentiras humanas, no como alucinaciones, sino más bien como enunciados verbales que se amparan bajo el sustantivo «ciencia». (Gerardo Reyes Ruiz* y Ma. de Lourdes Elena García Vargas)