El rincón de Javier

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Los perales tienen la flor blanca
Gerbrand Bakker
Editorial Rayo verde
Título original: Perenbomen bloeien wit
Traductora: María Rosich
156 Páginas
16 €

Más adelante hemos intentado recordar de qué hablábamos aquel domingo por la mañana en el coche. No importan que se nos olviden cosas; si nos acordásemos de todo, nos volveríamos locos. Pero hay días, sobre todo días en que suceden cosas que no suelen suceder, que nunca se te olvidan. (p. 27)

Los perales tienen la flor blanca es una extraña obra. Extraña en cuanto que despierta en el lector sensaciones contradictorias, agradables y tristes, y que te procuran amar y a la vez odiar el texto de este libro. No sé si mi opinión incidirá a la hora de que el lector compre o no dicha novela. No me lo planteo. Únicamente quiero dejar constancia de mi sentir una vez acabada la obra, obra que tiene formato de nouvelle, novela de breve extensión y gran calado.

Los perales tienen la flor blanca nos narra un episodio en la vida de una familia algo desestructurada. Un padre que vive con sus tres hijos, dos gemelos de nombre muy parecido Klaas y Kees, y uno más joven llamado Gerson. A ellos hay que añadir un perrillo, encariñado con el hermano más pequeño, y de nombre Daan. Un buen día, yendo de visita a casa de los abuelos por parte de padre, sufren un accidente y a consecuencia de ello Gerson pierde la vista.

La novela comienza con un tono cordial y tranquilo, una vida sencilla en una casa con mucho campo y animales sueltos. Pero a raíz del accidente, Gerson queda absolutamente hundido, y aunque un enfermero consigue concienciarle de la nueva vida que le espera (¡qué pena que el personaje del enfermero desaparezca como por arte de magia!) y le reconforta para evitar traumas futuros , Gerson no es capaz de asimilar su nuevo estado. Negativamente contribuyen su padre, que aun sintiéndose culpable del accidente no tiene un comportamiento ejemplar, sus hermanos con una actitud algo indiferente o sus descuidados abuelos. Lo cierto es que, y eso se ve al poco de leer las primeras páginas, hace sospechar del final de la historia, Gerson muere trágicamente y la obra no puede acabar peor. La historia es muy tierna y con detalles muy bien trazados, lo cual nos hace ver las grandes dificultades que atraviesa una persona, tanto más cuanto es joven, que pierde la visión totalmente y ha de adaptarse a un mundo sin luz. Punto.
Ahora hablaré de dos pequeños detalles que me han chocado en su lectura. El escritor juega (hábilmente) con el personaje narrador de la historia, variando cada dos por tres y recayendo en cualquiera de los tres hermanos o, cosa curiosa en un capítulo, en el perro. Pero he aquí que, me inclino más por fallos de traducción que de correcciones gramaticales, hay veces que es imposible saber quien es la voz narradora, ocurriendo en alguna ocasión que no corresponde a ninguno de ellos y planteando serias incoherencias en la comprensión del diálogo, por lo que crea cierto desconcierto en el lector. El otro detalle que hace que la recomendación de esta obra sea difícil es la sordidez de la resolución de la trama. Está claro que, para una persona que ha tenido serios problemas con la vista, este libro es totalmente improcedente, pues el estado anímico al finalizar la lectura es tremendo. Por lo demás he de decir que nos acerca a un autor muy interesante dentro de la literatura neerlandesa y del cual espero leer alguna que otra obra, que espero que sea más optimista.

Cuando miras a alguien, si lo miras directamente, miras a los ojos. Cuando hablas con alquilen o le das la mano, no le miras la boca ni la nariz. Si incluso miras a los ojos a alguien que está en la cama con los ojos cerrados. Ahora podíamos mirar la boca de Gerson, la punta de la nariz, los dos granos de la barbilla. Eso era todo. (p.40)

Gerbrand Bakker (Wieringerwaar, Países Bajos, 1962) es filólogo,  jardinero e instructor de patinaje de velocidad sobre hielo. Antes de dedicarse a la escritura trabajó traduciendo obras del inglés al holandés y subtitulando documentales de naturaleza y series de televisión. También es uno de los autores del Diccionario etimológico del holandés, del cual dice que es un trabajo duro y honrado, como la jardinería.
Por su primera novela, Todo está tranquilo arriba, recibió, entre otros, los premios Impac y Llibreter, mientras que por Diez gansos blancos ha sido galardonado con el Independent Foreign Fiction Prize 2013.
A pesar de ser un autor muy poco prolífico, sus obras han sido traducidas a más de veinte idiomas, convirtiéndose en uno de aquellos raros casos donde el éxito de ventas va ligado a un gran reconocimiento por parte de la crítica.

Los perales tienen la flor blanca es una sórdida historia de un chico que pierde la vista y la ilusión por la vida. Con final muy triste, advierto.


About Javier

Librero sin remisión. No sé hacer otra cosa que hablar de libros y escritores.

Una respuesta hasta ahora.

  1. MaryCarmen dice:

    No sé por qué vericuetos llegué a este título, pero tu reseña me impulsó a leerlo y desde luego terminé llorando sin consuelo. ¡Pero que lágrimas más bien invertidas! ¡Qué difícil debe ser escribir con esa precisión y brevedad!La historia es dura, pero no hay victimización ni se juzga el abandono. Ese final podría ser el comienzo de otra posible historia. Para mí empieza la búsqueda de otros libros de este autor, ¡un gran descubrimiento!


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