El rincón de Javier

Libros y algo de Jazz


Una de las cosas que más me cuesta en la librería es hablar de mis libros.
La pasada Navidad se puso a la venta Y de aperitivo, ¿qué les pongo?, un pequeño libro que reúne las cuatro breves obras de teatro que he escrito hasta ahora.

Hoy, 27 de marzo, Día Mundial del Teatro, os propongo que os acerquéis a estos textos con el aliciente de que, además, hasta el 4 de abril os podréis llevar gratis con la compra del libro, una colección de antiguas fotos coloreadas de Alcalá de los años 70.
Oferta válida hasta agotar existencias.

Soy de los que opinan que uno de los principales ingredientes de la vida ha de ser el humor. No entiendo una existencia sin un toque de ironía o sorna. Es por ello que, además llevarlo de serie en mi forma de ser, lo incluyo en gran manera en las obras que escribo.
Estos cuatro textos que ahora puedes leer son el resultado de cuatro situaciones que surgieron mientras estaba metido en la confección de mi obra El efecto Tyndall. El lector avezado podrá descubrir algún punto de conexión con estas comedias, entre las que se encuentra un contrapunto de tragedia, y mi novela.
A pesar de estar escritas en clave de teatro, se pueden leer como si se tratara de capítulos de una novela. Las cuatro están ambientadas en una sola escena, con pocos personajes, una casi nula acotación. Cuentan, por otro lado, con un giro final muy a la manera del género de la narración breve.

En el año 2017 me apunté a una academia de escritura para perfeccionar mi estilo. O para crearlo desde cero, en el caso de que no lo tuviera de serie, aspecto que ignoraba. Allí comencé a hacer pequeños relatos, simples ejercicios para practicar recursos literarios. Uno de estos ejercicios, a mitad de curso, radicaba en pulir y utilizar al límite los diálogos, sacrificando en su casi totalidad la parte de narrativa del texto. En resumen, escribir una pequeña obra de teatro. El texto tenía que tener una extensión de unos pocos folios, los justos para que su puesta en escena durara alrededor un cuarto de hora. La trama de este texto habría de desarrollarse en un solo escenario, bastante sencillo, en un acto y que permitiera un montaje en un café. Fruto de ello fue la obra ¡Oh, gélida mariposa de brazos inertes!, basada en una anécdota que había esbozado para la novela que estaba perpetrando.
La directora del grupo de teatro asociado a la academia quedó tan satisfecha al leer esta obra, que, además de proponerme el montaje para el grupo de teatro que dirigía, me encargó escribir otra, en diferente tesitura, para los demás alumnos de su curso. La nueva obra se llamó Sombras, nada más, y hace homenaje al teatro de Pirandello. A partir de aquí, y en vista de las buenas críticas de la responsable del grupo de teatro, salieron las otras dos, De aperitivo, unos panchitos y el monólogo Jazzphone.
Estas cuatro obras están escritas con el ánimo de que sean leídas de igual manera. Al estar todas ellas montadas en un solo acto, ser breves y tener una mínima cantidad de personajes, permiten una fácil comprensión de los textos y una sencilla identificación de los diálogos con los personajes, lo que procura un acercamiento a la lectura de obras de teatro por aquellos no acostumbrados a ello.
Espero que disfrutéis con la lectura de estos breves textos, en los que he incluido el humor y los giros característicos de mis otras obras.


About Javier

Librero sin remisión. No sé hacer otra cosa que hablar de libros y escritores.

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