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Diario de la alarma, un obligado texto en estos días

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Diario de la alarma
Lorenzo Silva
Destino editorial
300 euros
18,50 euros

Lorenzo Silva presenta su diario de observación de los primeros cincuenta días del confinamiento en nuestro país por la COVID-19.

«Si algo creo haber aprendido de todo esto es que la condición humana no va a cambiar de manera sensible, como no lo hizo según el testimonio de los antiguos después de otros episodios similares. Sin embargo, habría que estar muy ciego para no ver que esta crisis ha puesto en evidencia muchas de las costuras de nuestro mundo. El ser humano seguirá siendo más o menos lo que era, pero en un mundo distinto. Mejor o peor, de nosotros en parte depende.»

Desde que se declaró el estado de alarma con motivo de la crisis sanitaria mundial de la COVID-19, Lorenzo Silva fue escribiendo día tras día, hasta llegar a cincuenta, un diario en el que reflejaba la situación de nuestro país y sus gentes durante el confinamiento. Con su mirada lúcida, incisiva y literaria, este es un testimonio único, un diario de observación, de los primeros días de una pandemia que ya nos ha cambiado para siempre como sociedad e individuos.

Hoy se ha decretado, finalmente, el estado de alarma. El virus nos ha obligado a reconocernos como lo que desde hace demasiado tiempo nos negamos a ser: una comuni- dad humana que navega en el mismo barco, y en la que las ventajas individuales o grupales tan sólo son un espe- jismo, que depende del esfuerzo de todos para mantener la nave a flote. Mi hija Núria, la más pequeña, lo ha vis- to con sólo siete años: desde siempre quiere ser paleontó- loga, pero hoy ha dicho, con un realismo y una cordura que echo de menos en personas con más años y presunto uso de razón, que si no puede encontrar ningún dinosau- rio nuevo, que ya sabe que es muy difícil, le gustaría ser médico para ayudar a los enfermos por la epidemia. Y a continuación ha declarado, con toda gravedad: «Me gus- taría poder hacerme médica ahora, pero claro, sé que soy todavía muy pequeña para eso».

En un texto reflexivo y profundo, que no elude el apunte ligero, la ironía o la evasión, Lorenzo Silva se sirve de sus lecturas y de las experiencias de un ciudadano cualquiera sometido al encierro, pero también de los relatos de crudeza y sacrificio que le llegan de quienes están en primera línea del combate contra la enfermedad, para recordar cómo somos y para esbozar un inventario de todo lo que el virus nos ha desvelado y nunca deberíamos olvidar.