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Mis críticas: Claus y Lucas

Claus y Lucas [1]Agota Kristof (El Aleph Editores)
444 Páginas – 23 €

Cierto semanario americano calificó esta novela de perversa y conmovedora.
Perfecta, dura, increíble, desesperanzadora, una caja de sorpresas…
Cualquier elogio puede valer para esta novela, que son tres novelas en una. La autora es húngara de nacimiento y con un pasado bastante problemático debido a los avatares de la II Guerra Mundial. Poco prolífica en su obra, Agota Kristof se saca de la manga tres historias, que son una sola. O una historia desde tres puntos de vista. Estos gemelos, Claus y Lucas, puede que sean los personajes más perversos que se haya escrito en la literatura universal. O puede que el entorno no les dé otra elección. Es imposible destacar una cualquiera de las escenas que pueblan estos relatos. Todo lo escrito es de primera calidad. Nuestra capacidad de asombro se verá destrozada y tendremos a veces que releer el texto para asimilar tanta imaginación y barbarie.

En la primera novela, El gran cuaderno, publicada en Francia en 1987, la historia comienza con los hermanos confiados a su déspota abuela. Son tiempos crudos de comienzo de la guerra en un pequeño pueblo fronterizo. Las penurias, maldades, tristezas y abandonos son el campo de cultivo. Su escuela es la autodisciplina y la vida; sus enseñanzas serán la crueldad y la supervivencia a costa de lo que sea.
En la segunda historia, La prueba, nuestra autora les priva del vínculo de la proximidad. Uno de ellos huye y el otro resiste en la ciudad. Pero algo le falta. La otra mitad no está con él. Algo presentimos. Con un estilo más clásico, cercana a la novela rural, no tan desestructurado como El gran cuaderno, se adentra esta segunda novela en la vida del que queda, Lucas. Su vida, más calmada, no lo será tanto como cuando la veamos a ojos de Claus a su vuelta. Y se nos hará presente el infierno. Ese infierno que no veíamos pero que nunca había desaparecido.
En La tercera mentira, su último y desconcertante relato, creemos leer otro libro diferente. ¿Fallo de imprenta? ¿Qué historia se nos cuenta? Esta parte, la más psicológica de las tres, es una nueva vuelta de tuerca a la historia. Con un comienzo que nos deja dubitativos asistimos a la realidad de la historia. ¿O no? Nada es verdad ni mentira. Triste y, como si de una cortina que se rasgara, se nos irá haciendo la luz y llegaremos a saber qué es verdad de lo que realmente hemos leído. Su protagonista nos desvelará los entresijos de su historia, de la que nos vende. De parte de nosotros está aceptar los hechos.
Con un final en cada una de las partes que nos deja clavado al asiento, la escritora, con un estilo conciso, sin florituras ni arreglos, nos hace pasar un mal rato. Pero un mal rato que le agradeceremos toda nuestra vida. Porque será un relato que leeremos muy a menudo y que nos sorprenderá en cada relectura.
Hace años leí otro libro de esta autora, Ayer, que me dejó con la misma amargura que el que hemos descrito. En aquel, más escueto, publicado originalmente en Edhasa, se nos narra la imposibilidad de recomenzar una nueva vida sin haber puesto punto final a la anterior etapa. Totalmente recomendable.
Existe una pequeña autobiografía de la autora, La analfabeta, publicada por Ediciones Obelisco, y que rescata las notas autobiográficas que escribió para un periódico suizo por cuestiones de subsistencia, país en el que actualmente reside.