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Mis críticas: La novela de Genji

Publicado por Javier El 22/08/2007 a las 9:23 Añadir comentario

La novela de GenjiMurasaki Shikibu (Ediciones Destino)
I  – Esplendor  886 Páginas – 30 €
II – Catástrofe  844 Páginas – 30 €

Aún recuerdo la primera película japonesa que vi en mi vida. Fue Los siete samurais. Iba con mi abuelo al cine, un cine ya desaparecido en Alcalá y al que solíamos acudir bastante a menudo. Si bien era raro que pusieran películas orientales, el cine de Akira Kurosawa se colaba por los resquicios de ese colador que era el  cine americano en la época de los años 60 y 70. Recuerdo otras tantas películas del mismo autor, alternadas con las de Alfred Hichcock, y que fueron las que me hicieron apasionar esa cultura tan lejana. Y no fueron sino esos orígenes los encauzadores de mi interés por Japón.

Con el tiempo y cierta apertura, en la universidad, descubrí a Ozu y a Mizoguchi. Y allí fue donde me imbuí de los valores de ese gran país. Me di cuenta de lo que significaba el amor, la amistad, la lealtad, la pasión, el sacrificio. Y mucho más tarde encontraría su literatura. Si bien en unas traducciones del otro lado del océano y mutiladas, a partir de los 80 empezó un resurgir de la literatura de esa isla que ha cautivado a bastantes lectores. Yasunari Kawabata, Januchiro Tanizaki, Kenzaburo Oé, el popular Haruki Murakami y la innovadora Banana Yoshimoto pueblan actualmente los estantes de las librerías españolas. Pero faltaba algo. Faltaba el Quijote japonés. La novela de las novelas. El origen de todo. Y ya lo tenemos. Y por partida doble.

La novela de Genji. Si bien la Editorial Atalanta ha sacado una preciosa edición con pequeños grabados mezclados con el texto y con una traducción más “correcta” o “académica” respecto al original, tengo inclinación por la editada por Destino, en dos tomos también, y que se me hace más próxima a las sensaciones que debieron de tener los primeros lectores de esta epopeya hace muchos años.

Murasaki es la más antigua y la más moderna en la novela. Su recreación de Genji es la obra maestra de lo que significa el deseo. Y los deseos, que nunca son cumplidos, son las frustraciones que nos acompañan en toda nuestra existencia. Si bien el libro está impregnado de filosofía budista, la que “practican” los personajes de esta vasta novela, lo cierto es que poco se ve en ella al analizar la conducta de sus protagonistas. Protagonistas que, aún siendo abundantes, no nos hacen perdernos. Sus continuas idas y venidas por damas, sus deseos de grandeza, sus depresiones y sus ostracismos. Lo que significa el poder y lo que significa el no poder llegar nunca a abrazarlo. Bello y triste como cualquier libro actual de literatura japonesa. Y su poesía. Pocas veces una obra de prosa ha sido tan poética. Es un libro al que suelo acudir a menudo leyendo allí por donde se abre. Y me sigue atrapando como en su primera lectura.

La edición de Destino nos hace varios regalos: un tamaño cómodo de soportar a pesar de la gran cantidad de páginas, unas portadas preciosas -a pesar de no corresponderse con la época del relato- , una tipografía generosa de leer, un prólogo de Harold Bloom conciso y perfecto y, sobre todo, unas notas a fin de cada capítulo del primer tomo debidas a  Xavier Roca Ferrer que son un complemento indispensable para entender esta amplia novela. Si solamente nos diera por recorrer estas dos hojas a la postre de cada parte de este libro tendríamos un impagable curso sobre el Japón de hace un milenio que ya lo quisieran en muchos cursos de universidad.

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Librero sin remisión. No sé hacer otra cosa que hablar de libros y escritores.