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Mis críticas: El cuento número trece

Publicado por Javier El 09/07/2008 a las 10:09 9 Comentarios

El cuento número treceDedicatoriaThe thirteenth tale
Diane Setterfield (Lumen narrativa)
Traducción de Matuca Fernández de Villavicencio
480 Páginas – 21,90€

De niña pensaba que las historias eran fenómenos naturales, como las plantas o el tiempo, y que los escritores eran meros escribas. Tal vez sea cierto.

Ni tan siquiera acabamos de coger el libro en nuestras manos cuando ya vemos que es algo que no es de este tiempo. Su diseño de portada, su tipografía, el delicioso papel de las contraportadas y esa cinta de lectura de seda color burdeos. Se nota un cierto cariño en su edición, y ello es debido a Silvia Querini, un exquisito espíritu que merodea por la colección de novelas con la que comienza este “Cuento número trece”. Esta editora de Lumen, enamorada de los libros, ha creado una serie que rezuma buen gusto en su puesta en el mercado y en su elección de obras. Al poco sacó “La ladrona de libros” y “Un árbol crece en Brooklyn”, a las que en este próximo octubre se unirá una nueva novela de raíces indias.

Pero no es únicamente el aspecto externo lo que encandila de esta obra. No hemos empezado a leer los primeros párrafos y ya saboreamos un cierto aire gótico de novela decimonónica de suspense. En este relato salen a colación Jane Eyre, Cumbres borrascosas, Rebeca, La Dama de blanco… un sinfín de obras imperecederas con las cuales está en deuda la obra en cuestión. Y no es para menos ya que la autora es una gran amante de este tipo de literatura.

Diane Setterfield es una profesora inglesa afincada en la campiña y que da clases de literatura en la universidad de Harrogate, una pequeña ciudad en el condado de Yorkshire y que en su tiempo fue famoso por los baños turcos que alojaba. Diane es profesora de francés y de literatura francesa, especializada en André Gide, en dicha universidad. Hace años, su pasión por la novela gótica la hizo tomar una sabia decisión. Pidió una excedencia de cinco años y se puso a escribir esa historia que desde hace años tenía en mente. La acabó y, con el entusiasmo de editores y críticos, salió a la venta y se convirtió en un éxito de ventas en todo el mundo literario. Se dio el gusto de recorrer la mayoría de los países firmando ejemplares, uno de los cuales tengo el placer de poseer en mi encuentro con ella en Barcelona, y después vuelta al trabajo. Así de sencillo y de increíble. Tengo entendido que está en mente una segunda novela que esperemos vea pronto la luz.

La novela no es en definitiva sino las memorias de una exitosa escritora a punto de morir. Encarga a una joven especializada en biografías, y con la cual tiene más relación que lo que parece en una primera ojeada, que transcriba lo que le va a contar, lo que de verdad fue su vida. Y esa es la novela. La historia de unas gemelas totalmente aisladas de la sociedad en un pequeño pueblo de la campiña inglesa y en medio de unos familiares tan extraños como evanescentes. Y no cuento más.

Hay muchos grandes logros en esta obra. Es una novela atemporal. Su emplazamiento no tiene un tiempo definido. Ni por la autora del relato de manera explícita ni por los datos que aporta. Todos los datos apuntan a principios del siglo XX pero quedan bastante diluidos en el tiempo, como una neblina que nos otorga un aire suplementario de misterio al ya existente. Existe una clara devoción a los libros, pero de una forma más autentica que la de ciertos libros famosillos en estos tiempos. Digamos en verdad que en El cuento número trece se da de manera veraz, auténtica, no es una impostura estética como ocurre en los libros de Zafón. La conexión entre esta novela y los clásicos es de fraternidad y deudora de estilo. La deuda de “El juego del Ángel” con Dickens y sus Grandes Esperanzas lamento desconocerla en estos momentos.

Pero en esta obra hay algo que me gusta mucho. Es la maestría de crear una trama conforme van desapareciendo los personajes del libro. Estamos acostumbrados a la aparición de ciertos sujetos por obra y gracia del escritor para solventar ciertos enredos artificiales. Estos surgen de la nada y generalmente hacia el final del relato para cuadrar cuentas, como si de un hecho contable fuera. En la obra de Diane Setterfield no. Logra crear un puzle perfecto y sus piezas van cuadrando conforme avanza el relato. Y cuando creíamos tenerlo todo hecho, hace un hábil giro y nos damos cuenta que el dibujo del rompecabezas era otro. Y ese nuevo dibujo lo teníamos siempre delante de nosotros aunque no nos dábamos cuenta. Una muy hábil y muy experta narradora a pesar de ser su obra de debut.

Hay escritores y escritores. Los hay que escriben. Y los hay que leen y leen y leen, y, después de asimilar todo ello, escriben. Al igual que me ocurrió hace pocas semanas al leer “El gusano del mezcal” de Miguel Sandín, la novela de la que escribo hoy tiene dentro mucha sabiduría. Y ello se debe a la capacidad de destilar que poseen dichos autores. Y si a ello le unimos la veracidad de la trama, el anhelo de escribir por amor a la escritura y a la literatura, no nos queda más remedio que rendirnos ante esta obra. Es pura literatura. No creo que pase el tiempo por ella. La he leído ya tres veces y lo volveré a hacer el año que viene. Es el placer de leer por el placer de leer. Hay mucho en ella. Y no hay tantos libros así…

Cuando no somos nada, inventamos. Llenamos un vacío.


About Javier

Librero sin remisión. No sé hacer otra cosa que hablar de libros y escritores.

9 respuestas hasta ahora.

  1. Jessica dice:

    Disfruté mucho leyendo este libro porque nos da una visión diferente, un prisma nuevo. Si te gusta leer, si te gustan los libros, no podrás evitar apreciar este.

  2. Marian dice:

    Este libro me ha encantado,hacia tiempo que no disfrutaba tanto leyendo y gracias a el descubri Jane eyre.
    Por cierto cuando vaya por Alcala ire a visitar tu libreria, me crie alli. Un saludo

  3. Javier dice:

    Gracias por tus palabras Marian.
    Creo que El Cuento Número Trece es una gran obra y que atrapa a cualquier lector. Y que se deja leer varias veces.
    Estaré encantado de conocerte cuando te acerques por la librería.
    Un saludo.
    Javier

  4. Este libro me encantó y no puedo esperar a leer algo nuevo de Diane Setterfield. Una obra envolvente, mágica, de las “de antes” :)

    Me encanta y la recomiendo!

  5. Javier dice:

    Hola Cinderella.
    Me han chivado los editores que la autora está escribiendo otro libro que va a estar situado en un contexto similar. Saber escribir, sabe. Saber estructurar una historia, también. Esperemos que lo siguiente sea tan bueno con lo ya escrito. Un saludo.

  6. GONZALO dice:

    La historia que hay detrás de esta narración es misteriosa. En algún momento roza la confusion, pero no la alcanza porque poco a poco se desvelan los misterios. Cada vez con más fuerza y pasión. Personajes fuertes, no tanto por su carácter, si no por la claridad con los que la autora los crea. Tramas (hay más de una) llenas de interés. Y una manera de contar extraordinaria. Y como guinda, sí un libro bellamente encuadernado. No releo novelas. Puede que, gracias a EL CUENTO NUMERO TRECE, cambie esa costumbre.

  7. Javier dice:

    Hola Gonzalo.
    Yo tampoco releo novelas. Pero El cuento número trece me lo he leído ya tres veces. Y en este próximo invierno lo volveré a coger. Un saludo.

  8. Susana dice:

    Hola,
    Yo acabo de comenzar a leer el cuento numero 13, solo 2 capitulos, Margaret todavia no se ha encontrado con la escritora pero ya me encanta!
    Ya os contare cuando lo acabe. Saludos


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