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99 Fábulas, de Ambrose Bierce

Publicado por Javier El 18/10/2010 a las 7:06 Añadir comentario

Ambrose Bierce (Ediciones El Zorro Rojo)
Ilustraciones de Carlos Nine
Selección y traducción de Marcial Souto
100 Páginas – 18,90 €


LA VELA CARMESÍ

Un hombre que yacía en su lecho de muerte llamó a su lado a su esposa, y le dijo:?-Estoy por dejarte para siempre; dame, entonces, una última prueba de tu afecto y fidelidad. Encontrarás en mi escritorio una vela carmesí, que fue bendecida por el Gran Sacerdote y tiene un peculiar significado místico. Júrame que mientras esa vela exista, tú no te volverás a casar.?La Mujer juró y el Hombre murió. En el funeral, la Mujer se mantuvo de pie a la cabeza del féretro, sosteniendo una vela carmesí ardiente, hasta que esta se consumió por completo.

Una muy bella edición de este clásico de las letras y que tanta fama alcanzó con su obra cumbre “El diccionario del Diablo”. En esta ocasión, la editorial El Zorro Rojo nos brinda la oportunidad de tener sus 99 “fábulas, Aesopus enmendatus y Sierras viejas con dientes nuevos”. Un placer de lectura y un regalo que puede ser del gusto de cualquier amante de la buena lectura e ironía.

Ambrose Bierce, escritor, periodista y editor estadounidense, prestó servicios en el Ejército de la Unión durante la Guerra Civil, en la que fue herido de gravedad. Su primer cuento, «The Haunted Valley», fue publicado en 1871 en la revista Overland Monthly. En 1877 inauguró su famosa columna «Prattle» en el semanario Argonaut. En 1887 empezó a trabajar para los periódicos de William Randolph Hearst y su fructífera relación duró más de veinte años, período en el que su envenenada pluma combatió la impostura de políticos, predicadores, abogados, racistas, capitalistas, poetas, anarquistas e inescrupulosos de todo tipo. La prosa de Bierce —heredero?literario de Poe, Melville y Hawthorne— se caracteriza por la lucidez y el cinismo y cierta fascinación por el horror y la muerte. Entre sus obras sobresalen Cuentos de soldados y civiles (1891), El monje y la hija del verdugo (1892) y El diccionario del diablo (1906). La muerte de Ambrose Bierce está rodeada de incertidumbre. A fines de 1913, a los 71 años, viajó a México, en plena Revolución, y en su última carta dice que va a trasladarse a Ojinaga, ciudad donde unos días después se libró una sangrienta batalla. Bierce escribió: «Debe de ser horrible morir entre sábanas; si Dios quiere, a mí no me ocurrirá».

EL PATRIOTA INGENIOSO

Habiendo obtenido una audiencia del Rey, un Patriota Ingenioso extrajo un papel del bolsillo, diciendo:?-Espero que esta fórmula que tengo aquí para construir un blindaje que ningún cañón puede perforar sea del agrado de Su Majestad. Si este blindaje es adoptado en la Armada Real, nuestros barcos de guerra serán invulnerables, y por consiguiente invencibles. Aquí, también, están los informes de los Ministros de Su Majestad, certificando el valor de la invención. Me desprenderé de mis derechos sobre ella por un millón de tumtums.?Tras examinar los papeles, el Rey los apartó, y le prometió una orden del Tesorero Mayor del Departamento de Exacción por el valor de un millón de tumtums.?-Y aquí -dijo el Patriota Ingenioso, extrayendo otro papel de otro bolsillo -están los planos de un cañón de mi invención, que perforarán ese blindaje. El Real hermano de Su Majestad, el Emperador de Bang, está ansioso por comprarlo, pero mi lealtad al trono y a la persona de Su Majestad me obliga a ofrecerlo primero a Su Majestad. Su precio es de un millón de tumtums.?Habiendo recibido la promesa de otro cheque, hundió su mano en otro bolsillo, diciendo:?-El precio del cañón irresistible hubiese sido mucho mayor, Su Majestad, si no fuese por el hecho de que sus proyectiles pueden ser efectivamente desviados por mi peculiar método de tratar las corazas blindadas con un nuevo…?El Rey hizo al Gran Factótum una seña para que se aproximara.?-Revisa a este hombre -le dijo-, e infórmame cuántos bolsillos tiene.?-Cuarenta y tres -dijo el Gran Factótum, tras completar el escrutinio.?-Puede complacer a Su Majestad -exclamó el Patriota Ingenioso, presa del terror-, saber que uno de ellos contiene tabaco.?-Cuélguenlo de los tobillos y sacúdanlo bien -dijo el Rey-. Después entréguenle un cheque por cuarenta y dos millones de tumtums y mátenlo. En este acto decreto que la ingenuidad es un crimen capital.



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