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Speakers’ Corner: Lectura inútil, lectura útil

Publicado por Javier El 13/07/2008 a las 12:32 Añadir comentario

Lectura inútil

Lectura inútil

Volver a leer pasados los años un libro que en su día nos gustó, es algo así, creo que es válido el símil, como reencontrarse con una novia de juventud y que el tiempo ha puesto en su sitio. Lo digo porque ambas cosas me han dejado un sabor parecido.
Hace unos días entre un montón de libros que han venido a mis manos, no hace al caso cómo, encontré un ejemplar que hace años leí con interés, no sólo por su trama, sino también por la época en que el autor, de pasajera fama, situaba los personajes. Al ver los títulos, pues la obra constaba de dos tomos, sentí curiosidad y me puse a leerlos. Según me adentraba en la lectura mi interés fue decayendo. El libro es el mismo, el autor también, la historia no ha variado un ápice. Entonces. ¿He sido yo el que ha cambiado? Reflexiono. La vida se compone de las experiencias que yo como persona he tenido, de lo que está detrás de mí, de mi pasado, lo que no es renunciable, y que constituye ese repertorio de usos intelectuales de todo tipo que me han configurado. Han hecho de mi lo que soy. La vida, como la salud se vive y se pierde día a día. Este goteo imperceptible no permite distinguir entre ayer y hoy. ¿Es ese fluir el que nos transforma? Lo cierto es que no percibo el libro de igual manera ¿Qué ha pasado? Me pellizco y la realidad que creo sentir de mi es la misma. O ¿es que el libro ha cambiado? No. El libro es el mismo, sólo el papel amarillea. Ha envejecido en su aspecto como yo, pero sigue siendo el mismo. Yo sí que no soy el primitivo lector de la saga. La vida humana no es una entidad que cambia accidentalmente, sino, al revés, porque en ella su esencia es precisamente cambio creando en cada momento nuestra propia identidad. ¿Qué me gusta ahora? Quizás una lectura que ofrezca otros temas y otras perspectivas de la existencia, con otros tintes, que sea más que una narración, que permita ver la vida, como pura ocasión y al hombre como ente creador de su propia entidad. ¿Es así? O alucino.
Cierro el libro y lo sitúo en el hueco de donde salió. Me voy a dar un paseo. El día es luminoso y me pongo las gafas oscuras como siempre. Son un recurso, hasta para templar el ánimo.



Lectura útil

Lectura útil

Vuelvo sobre mis pasos. Hace unos días comencé a leer un libro que había leído hace años y me fue imposible terminarlo. Sin embargo con el último que he rescatado, la suerte ha sido diferente. He acertado. Por circunstancias, que no hacen al caso, multitud de títulos que rodearon mi juventud, han vuelto a mí poder. Excelentes obras, de reconocidas firmas que hace tiempo campean en los anales de nuestra literatura. Ya sabemos que las modas eclipsan cíclicamente a muchos autores, que sin embargo, reaparecen después de una ausencia, a veces larga, al escenario literario. Digamos que, como las fases lunares ocultan a nuestro satélite, que vuelve a nosotros pletórico, inexorablemente cada veintiocho días. Este libro contiene imágenes familiares o íntimas para muchos. Describe con fuerza muchas cosas. Su prosa es cortante, de período corto, muy apropiado para sugerir los rasgos de un seco y duro paisaje de la meseta, a veces concreto, fácil de situar en el mapa, otras geográficamente indefinido, pero dramático por su trazo recio, oscuro, descarnado con unos tintes de aguafuerte goyesco, que toca la fibra cordial, que eriza el vello y conmueve el ánimo. Es tan sugestivo su léxico, tan rico, que el profundo tañido de unas enormes campanas catedralicias que describe, parece oírse, solemne, en nuestro oído interior, al lado del breve sonar de la campanita de un modesto y desvencijado convento de monjas de la caridad, que el autor sitúa en las afueras de una ciudad, cualquiera de la meseta. Las pisadas de las caballerías, el ruido de los carros sobre un empedrado irregular, los desniveles de las cuestas que circundan la villa y desembocan en un terrible e impasible acantilado. El viento invernal que sopla inclemente o el tibio perfume estival de las noches estrelladas, que se perciben indistintamente por las tortuosas callejas del lugar, propone unos perfiles literarios tan plenos, que invitan a meditar voluptuosamente sobre las palabras que engendran esos paisajes interiores, lo que nos apunta que la vida es siempre concreta y lo es la circunstancia que tan breve podemos disfrutar. Hay en el libro más cosas, tan hábilmente traídas, descritas con tal precisión, que su lectura hay que lentificarla, volver sobre ella, meditarla sin agobio, para saborear todo lo que encierra, los ruidos, los perfumes, las luces, los paisajes y el humo negro de una destartalada locomotora que cruza el llano para ocultarse en la siguiente curva, mostrando sólo el farolillo rojo del convoy. Todo ello trasladable a la pequeña parcela de nuestra existencia, necesitada de horizontes, cuyas dimensiones ideales caben en un relato, pero cuya realidad espiritual es mucho mayor que la que cada día nos ofrece la vida. Y así desgranamos nuestra existencia.

José López Estrada.

© 2008 – José López Estrada


About Javier

Librero sin remisión. No sé hacer otra cosa que hablar de libros y escritores.