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Mis críticas: Catedral

Publicado por Javier El 15/07/2008 a las 19:56 2 Comentarios

CatedralCathedral
Raymond Carver (Compactos Anagrama)
Traducción de Benito Gómez Ibáñez
206 Páginas – 6,50€

Volvemos a releer. Esta vez es Catedral de Carver. Podría ser Catedral como cualquier otro del autor. Me hubiera dado lo mismo haber cogido De qué hablamos cuando hablamos de amor, Tres rosas amarillas o el ya famoso título por la expresión del rey ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor? Incluso la antología de cuentos Short Cuts, texto literario de la aclamada película de Robert Altman «Vidas cruzadas», me hubiera servido. Cualquier libro de relatos de Raymond Carver es significativo e interesante.

En mi vida he tenido dos escritores que me han marcado por sus relatos cortos. El primero es, sin lugar a dudas, Julio Cortázar y el segundo Raymond Carver. No hay ningún otro autor de relatos cortos que me haya marcado como estos dos. A Cortázar tuve el placer de leerlo en su integridad en 1998, cuando Alfaguara sacó los dos fantásticos tomos de sus Cuentos Completos. Una joya para tener siempre a mano. Y al poco leí toda la obra de Carver. Si bien ya conocía alguno de los trabajos al haberlos leído al poco de acabar en la universidad, no fue sino cuando Anagrama publicó su obra completa cuando tuve el placer de disfrutar con su lectura.

Y decir disfrutar no es lo correcto. Carver es un autor inquietante. Si los que dicen que Stephen King es el maestro del terror cotidiano leyeran a Raymond Carver cambiarían de opinión. Dijéramos que es como comparar una película de sangre y sustos con cualquiera de la obras de suspense del maestro Alfred Hitchcock. La noche y el día. Y desde que leí el cuento «Parece una tontería» hay una nube negra sobre mí. Una nube que me acompaña allí donde vaya.

La escritura de Carver es concisa y meticulosa. Es como si un cirujano, con el más afilado escalpelo que pudiéramos encontrar, diseccionara la vida cotidiana con la mayor de las frialdades. Sus relatos son fotos instantáneas de la vida más vulgar. Y en esa particularidad se basa el desasosiego que crea. Todos nos podemos ver retratados en esos relatos. Todos podemos encargar una tarta para un cumpleaños, todos podemos perder el trabajo en algún momento, extraviar un reloj en el vagón de un tren o a todos se nos puede acabar el contrato de alquiler. Cualquiera de estos acontecimientos, nimios en la vida de una persona normal, puede ser el comienzo de un quiebro impensable en nuestra existencia. Y esa lotería de la vida, ese trastoque de nuestra cotidianeidad que nunca llegamos a pensar, es lo que nos muestra Carver en sus relatos.

Por poner un ejemplo. Siguiendo con el relato «Parece una tontería», no he podido dejar de pensar en él cada vez que encargo una tarta. La desdicha de una familia empieza el día en el que la madre de Scooty encarga una tarta para su cumpleaños. Ese día, al poco del encargo, el niño sufre un atropello y queda inconsciente. El chico ingresa en el hospital y los padres se desesperan por su estado, que no mejora según transcurre el tiempo. Al turnarse al ir a casa, los padres reciben llamadas desconcertantes de un hombre diciéndoles «su Scooty, lo tengo listo para usted». En el estado de shock de los padres las llamadas se convierten en algo macabro e inexplicable. La tensión va creciendo según se van decantando los acontecimientos y acaba el episodio con un final inaudito. Inaudito pero veraz. Como veraces son cualquiera de las historias que nos cuenta.

Carver nos deja siempre pensativos, planteándonos esos giros inesperados de la vida. A la mínima de cambio. ¿Es existencialista?, ¿es pesimista? No, no lo creo. Pienso que es realista, que es mucho peor que todo lo anterior junto. Nos hace reflexionar sobre la fragilidad de nuestra existencia, sobre esos pequeños detalles que nos pueden dar un cambio absolutamente insospechado a nuestras vidas . O nos pueden sumir en la mayor de las desdichas. Quizás los relatos de Carver, ese patchwork literario de su obra, no sea para todos los paladares. Sus obras, breves, no tienen un principio ni un final, son trazos de nuestras existencias, de estas vidas tan monótonas que llevamos y que sin embargo están totalmente unidas al mayor de los cambios en cualquier momento. En la obra de Carver hay un transcurrir, no una trama. Y eso es lo que me gusta del escritor. Un escritor cada vez más valorado por crítica y público. Y, desgraciadamente, cada vez más actual.


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Librero sin remisión. No sé hacer otra cosa que hablar de libros y escritores.

2 respuestas hasta ahora.

  1. Radelassi dice:

    Siempre es agradable saber que hay muchos lectores por ahí leyendo a los «monstruos», y para mí Carver ha sido un genio del relato corto. Lástima que nos dejara tan prematuramente al igual que Cortazar. En fin, que Catedral, como todo lo de Carver, una delicia.

    Radel.

  2. agustina dice:

    meintras leía el libro iba teniendo una sensación de pesimismo y angustia contínua. Al terminarlo, sentí un alivio.
    disfrutar del dolor, de la angustia… no sé, no lo entiendo
    ya bastante dolor tiene que soportar cada uno en su vida, como para exponerse voluntariamente a sufrir leyendo
    en fin
    será que hay algo que no comprendo, o que no esta en mi gusto


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