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Mis críticas: Paradoja del interventor

Publicado por Javier El 21/07/2008 a las 23:53 Un Comentario

Paradoja del interventorGonzalo Hidalgo Bayal (Tusquets Editores)
230 Páginas – 15 €

El interventor llegó a la ciudad en tren una noche de noviembre. En aquel momento no era todavía, en modo alguno, el interventor ni había adquirido los derechos o la propiedad del nombre.

Así, con estas palabras comienza una de las mejores novelas españolas de los últimos tiempos.

La paradoja del interventor es una incursión totalmente fructífera en el campo de la contracorriente literaria. Es un soplo de aire fresco dentro de la involutiva y reiterativa era literaria que domina a no solamente este país y que, junto a otros pocos escritores que como quijotes idealistas tratan de vencer una batalla de épica y ética. La batalla de los dos bandos: los escritores money see, money do, y otros, los menos, que escriben según les dicta su corazón. Y en ese bando cabalga Gonzalo Hidalgo Bayal.

La trama. Un pobre hombre desciende del tren en una pequeña ciudad olvidada para conseguir un poco de agua en una botella verde que intentará rellenar en la cantina. Pide un café para hacer gasto. Y mientras espera que se enfríe, y creyendo ver al interventor en una esquina del bar, observa el movimiento del convoy. Ni aún corriendo consigue darle alcance. Y en esa estación se queda. Sin maleta, sin chaqueta, sin documentación ni dinero que lo saque del infierno en el que ¿inconscientemente? acaba de entrar. Su primera resolución es buscar al interventor. Y ese es el engranaje que mueve la novela. Una búsqueda desesperada por encontrar a alguien en un pueblo abandonado de la mano de Dios. Los oídos de los residentes solo captan “…el interventor” al final de cada frase de este pobre ser, por lo que le apodan de igual manera. Y esa búsqueda redentora de sí mismo será nuestra paradoja.

Ya al comienzo de esta espléndida obra nos desconcierta la falta de datos. No sabemos el nombre real del interventor. Pero es que tampoco sabemos, ni nunca llegaremos a saber, el nombre del pueblo o de cualquiera de los personajes que le secundan. Y es que, si bien el papel del interventor es formidable, con su prestada chaqueta ferroviaria, esa carta azul que lee constantemente, una libreta negra de hule en la que anota y anota, día tras día, y una sempiterna verde botella de agua, protagonista ex-a quo de la trama, no es menos relevante la comparsa que le acompaña. Cristo, con sus frases epistolares

…en verdad, en verdad te digo interventor… que yo no tengo biografía, tengo evangelio.

y que le acompañará en sus vía crucis de vino y productos derivados del cerdo; un trapero, con una increíble historia de amor a sus espaldas y que debido a ella acaba siendo cabo mondador; El enigmático hombre de los rincones, un cabizbajo personaje atado a un vaso de vino con frases en latín como toda respuesta; un barquillero, adosado de por vida a una columna de la plaza del pueblo, y con una bondad inquebrantable… Y muchos más. Una novela coral increíble.

Nos dice la solapa del libro que Gonzalo Hidalgo Bayal nació en Higuera de Albalat (Cáceres) en 1950. Licenciado en filología románica, enseña literatura en un instituto de Plasencia. Es autor de dos ensayos literarios, Camino de Jotán (1994) -sobre la obra de Rafael Sánchez Ferlosio- y Equidistancias (1997). Autor de otras tres novelas, Mísera fue, señora, la osadía (1988), El cerco oblicuo (1993) y Amad a la dama (2002), así como de una novela corta, Campo de amapolas blancas (1997). “Paradoja del interventor” fue publicada anteriormente por Ediciones del Oeste y su rescate por Tusquets ha sido posible después de una mínima corrección por parte del autor.

El lenguaje es harina de otro costal. Pocas veces se disfruta tanto de un texto. Se aprecia el gran amor por el lenguaje que tiene el autor. Su prosa es bellísima, sus palabras las exactas y los locuciones con mensaje impagables. No recuerdo autores que me hayan deleitado tanto con su lectura. Si bien el libro tiene una página final -¿corresponde acaso con el final del protagonista?-, la duración del libro es infinita ya que nos invita a releer y releer el texto hasta saciarnos de esa gracia que tiene el escritor y de esa prosa tan perfecta. Y no es que haga de menos a los escritores de lenguaje fácil y callejero, por usar eufemismos no ofensivos en estos tiempos de corrección política por parte de los miembros y miembras de la élite cultural actual. Todo lo contrario. Si algo bueno tiene la novela es que nos permite variar no sólo diferentes historias y tramas, sino combinar, uno tras otro, libros con los más diferentes estilos posibles. Podemos llevarnos a la piscina el libro de Zafón y el de Hidalgo Bayal y alternar sus lecturas. Es un ejemplo de diferentes literaturas. Literatura de evasión y de ingenio, por este orden.

Y ahora me podía tirar horas y horas haciendo reflexiones sobre las citas cinéfilas de la Paradoja del interventor con las obras de grandes maestros de la pantalla. Hay mucho Kafka en la obra. Sí. Pero hay mucho más Dino Buzzati aún. Los recuerdos de la gran novela El desierto de los tártaros afloran al leer este libro. Y mucho. Pero me vienen a la cabeza muchas más alusiones con respecto al cine. Estos son durante la lectura, como las que recuerdan a Simón del desierto o a El ángel exterminador de Buñuel, pues la catarsis bíblica es muy paralela en estas obras y la resurrección del personaje. También las hay a posteriori, como son las fantásticas La noche de la marmota o Afterhours, su título en español fue Jo, qué noche, del gran Scorsese, una primera obra del gran director que bebe a raudales de la fuente del surrealismo, al igual que la Paradoja de Bayal.

En resumen, un libro como pocos. Que se disfruta sin ningún tipo de contraindicaciones y que no nos da la talla de un excelso narrador . Una novela para el verano, para el invierno, para el tren o para casa. Una obra excelente y que mete al autor entre lo mejorcito en el panorama de las Letras Hispanas.


About Javier

Librero sin remisión. No sé hacer otra cosa que hablar de libros y escritores.

Una respuesta hasta ahora.

  1. Radelassi dice:

    Hola:
    Acabo de terminar la lectura de este libro (una lectura un tanto irregular, pues he tenido que dejar de leer y volver a releer varias veces) y tengo que decir que es, cuando menos recomendable. Es cierto que se aleja de los cánones literarios; también es cierto que alcanza momentos brillantes… pero, en mi modesta opinión, adolece de cierta falta de originalidad en el desenlace. A pesar de todo y como digo, lectura más que recomendable; yo leere más cosas de Hidalgo Bayal.
    Saludos.
    Radel.


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