La librería de Javier

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Mis críticas: Northline

Publicado por Javier El 04/08/2008 a las 10:04 3 Comentarios

NorthlineWilly Vlautin (Ediciones La otra orilla)
206 Páginas – 19 €

Allison: – Sólo me gustas tú.
Paul Newman: – Lo sé muchacha. Eres una verdadera joya. Y ahora, sal de la bañera. Es hora de volver a intentarlo.
Allison: – Vale.
Paul Newman: – Y, muchacha…
Allison: – ¿Sí?
Paul Newman: – Compra un televisor. Piensas demasiado.

Lo siento. Voy a hablar mal, pero no puedo evitarlo. Willy Vlautin es “jodidamente” bueno. Y es que es así. No hay otra palabra para él.

Cuando hace un año escaso sacó su primera novela, de la cual me quedé prendado al comenzar a leerla, pude entrever una gran carrera en ciernes. Con esta segunda obra todos los presentimientos se han cumplido. Es buena, muy buena. Y si bien los primeros discos del mismo Willy Vlautin eran también magníficos, creo que ha ido sacrificando un poco su labor de cantante y compositor por la de escritor. ¡Y mira que me alegro!

La novela es la triste vida del americano joven de clase más baja que media, profundo de carencias, que puebla ciertas zonas dejadas de la mano de Dios. Allison es una pobre desdichada adicta al whisky con 7UP, sin fuerza de voluntad y, lo que es peor, con una autoestima por los suelos. Su novio es un violento adicto al crack que pierde los estribos de vez en cuando con ella. Al igual que las joyas de los amigos de la pandilla. Su madre bastante ocupada está con el nuevo novio que se ha echado y su hermana es otra perdida. La vida de la joven transcurre entre la bebida y los abusos. Y el futuro no cree que sea mejor. Huye a Reno tratando de encarrilar su vida. Pero Reno no se diferencia demasiado de Las Vegas, su lugar de origen. Y los empleos que encuentra tampoco son gran cosa. La único que le ayuda son esas pequeñas alucinaciones en forma de conversaciones con Paul Newman que aparecen de vez en cuando.

Ya avancé que la literatura de Willy Vlautin me recordaba muchísimo a Steinbeck. Y cada vez más. Las miserias de la pobre gente y los parajes desoladores por donde transitan no distan mucho de los caracteres creados por el gran escritor. La historia se repite. Y si antes era la fiebre del oro lo que hacía enloquecer a los aldeanos ahora es la bebida y los estupefacientes. Pero las locuras y las miserias son las mismas. Y los pobres miserables con inservible voluntad vuelven a resurgir en las páginas de este nuevo autor. Son seres sin voluntad, carentes de ideales y que pasan sus días en garitos emborrachándose o inmersos en el submundo de la droga. Los empleos que consiguen no son sino el entretenimiento entre borracheras. Y la dignidad de la persona no cotiza, por supuesto, en esos ambientes.

Hay muchísimas cosas remarcables en la prosa de Willy Vlautin. Y la ambientación es otra que conviene remarcar. Las descripciones de las ciudades americanas son memorables. La sucesión de bares de mala muerte, lavanderías, pensiones inenarrables, casinos de cartón piedra y demás establecimientos son soberbias. Como lo son los personajes que pueblan estos antros, decorados de la nada, del vacío interior y de la frustración. Las interminables carreteras y la vida de muchos de estos desechos humanos en medio del desierto son asimismo protagonistas únicos de la historia. Parajes inhóspitos que nos dejan un amargo sabor de boca. Hay frases que lo definen todo. Me viene a la mente el chiquito que se queja de la demolición de dos casinos para construir un gran centro comercial. La da pena que desaparezca la cultura y la historia de ese país de esa manera. Paradójico.

Y la prosa es perfecta. Sus frases cortas, tajantes, sangrantes a veces, dulces unas pocas, nos dejan adentrarnos en el alma de los personajes de una manera absolutamente real. Sin artificios de ningún tipo. ¿Es buena la escritura de este joven autor? A mí me parece perfecta. No creo que se pueda definir mejor el universo que nos retrata sin ese estilo de escritura. Lo requiere la historia. Y el escritor lo plasma con total facilidad. Esta historia lleva el ritmo de una triste balada de las muchas que compone. Triste, abrumadora, patética, pero con una esperanza última de resurrección. Como si de un clásico se tratara. Y con la valía añadida se de ser un libro veraz. De un autor que tiene algo que contar. Y sabe hacerlo. De un autor que no escribe por ánimos lucrativos. Y se nota.

¿Debo de decir algo más de este libro? No lo creo. Engancha desde el brutal primer capítulo y atrapa hasta la última frase. Oro puro y fresco.

Por cierto, ya se podía haber estirado un poco la editorial y haber regalado el CD de música ambientado en la novela que se obsequia con la primera edición norteamericana del libro.


About Javier

Librero sin remisión. No sé hacer otra cosa que hablar de libros y escritores.

3 respuestas hasta ahora.

  1. Paula dice:

    Hola Javier, acabo de leerme este libro en un solo día. No recuerdo la última vez que ocurrió eso. Me había hecho con él en una librería de segunda mano por un par de euros hace mucho tiempo, creo que lo compré porque al ojearlo aparecían los nombres de Paul Newman y Johnny Cash. Hoy lo escogí porque fue el primero que tenía a mano, no me acordaba de eso. Sin embargo, creo que fue el momento adecuado de hacerlo y por eso me gustó tanto. ¿Te importaría recomendarme algún otro? Muchas gracias.

  2. javier dice:

    Cuánto me alegra que te haya gustado. Es muy especial. En esta misma editorial hay otro imprescindible que se llama “Cosas que nunca ocurrirían en Tokio”. Mira a ver si lo encuentras. Es deslumbrante.
    Muchas gracias por leerme. En mi página puedes descubrir más recomendaciones.
    Un fuerte abrazo.

  3. Paula dice:

    Muchas gracias por las recomendaciones Javier. UN abrazo.


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