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Cómo escribir una crítica literaria

[1]Muchos son los que me preguntan sobre mis críticas literarias. Que cómo las escribo, el libro elegido entre tantas novedades, los datos biográficos del autor… Pues de ello os voy a hablar en estas líneas.
Lo primero: aun habiendo muchos manuales de comentario de textos que nos pueden ayudar a crear nuestra crítica literaria, me parece una pérdida de tiempo leer estos textos para, después de hecha, llegar a escribir lo mismo. Lo mejor es improvisar, sacar tajada de anteriores lecturas y críticas y emplear nuestra propia experiencia.
Generalmente, nunca leo un libro antes de escribir su crítica. Eso lo hago -si lo hago- a posteriori. No es necesario leer libros o ver películas para hablar de ellas. El hecho de leer un texto antes de escribir nuestras opiniones sobre él nos puede condicionar en gran manera. Y esos condicionantes pueden ser tales que anulen nuestra libertad creadora suprema de expresar sin ataduras lo que pensamos del texto. Basta con tenerlo un rato en la mano, ojearlo un momento y leer el primer párrafo, para poder dar una opinión certera y justificada sobre dicha obra. Y es que es de cajón. Si me pusiera a leer todas las obras de las que voy a escribir comentarios no tendría ni tiempo para hacer éstos.
Una recomendación muy importante: hay que cerciorarse del tipo de texto sobre el que vamos a escribir. Es muy desagradable recibir algún comentario, más bien improperio, sobre una crítica acabada de publicar y que hemos hecho creyendo que es una novela y resulta que, por despiste, era un ensayo. Eso es algo muy importante que tenemos que tener en cuenta. Pero que no requiere tampoco mucho estudio para descubrirlo en un momento. Si tiene diálogos: novela. Si es todo seguido, sin diálogo ni puntos y aparte: ensayo. Si al autor se la va la mano con el «enter» en el ordenador, poesía. Si aparte de tener casi todas las páginas en blanco, en esa ojeada a la primera página no hay quien entienda nada: poesía contemporánea. Listo.
Para los datos biográficos del autor lo que hago es un recorto y pego de lo que pone en el libro. Hay veces en que al editor se le olvida esto. Yo me pregunto muchas veces el por qué de ello. ¿No se hablará con el escritor? En esos casos lo mejor es, si es un autor consolidado, ir a Wikipedia que, aunque falle en la mayoría de los datos, tiene una extensión muy recomendada para una crítica y, al fin y al cabo, nadie lee esta parte de nuestro trabajo. En el caso que el autor sea joven y sin una reputación considerable como para aparecer en páginas de Internet, hemos de agudizar el ingenio. En estos casos me fío de la foto que aparece de él (que siempre está por algún lado de la obra) y le pongo imaginación. Por ejemplo:
a) Si el autor sale con un cigarrillo en la mano y una estela de humo a su lado, el escritor es sin duda alguien con escritura pretenciosa y con altas aspiraciones estilísticas. No le importa morir joven con tal de tener una reseña en el Babelia. Suele haber residido en Londres, Dublín o en la bohemia de París y las influencias de su escritura hay que buscarlas en Joyce o Sartre.
b) Si la foto es pequeña y le muestra con mirada seria y cabizbajo, lo lógico es pensar en una educación autodidacta, habiendo nacido en un barrio de los arrabales de Madrid o León. Suele ser separado, con un niño o dos y con problemas para pasar la pensión alimentaria y que le toca desempeñar otros oficios menos agradables pero más lucrativos que la escritura para poder subsistir.
c) Una foto en color del escritor en la solapa del libro indica un total desconocimiento del mundo editorial. O que dicho autor es un presentador o presentadora de televisión. Y denota una editorial que está más atenta a los canapés de la promoción en grandes almacenes que en la propia obra en sí. Lo correcto en estos casos es una foto en glorioso blanco y negro que recoja el busto del escritor con un ligero escorzo y seriedad en el rostro, lo que le da prestigio y empaque literario.
d) Si no hay foto del autor en la obra, ¡ojo, Houston, tenemos un problema!. Lo lógico es pensar que se trate de un ensayo (estos pasan de las 400 hojas y parecen baratos al peso) o, si es finito, finito y nos parece un robo, todo indica que se trata de un libro de poesía. En ambos casos lo importante es lo escrito, no el careto del autor, según parece, y esa imagen no va a ayudar a las ventas. Aunque hay veces que sospecho que no se incluye foto porque no han encontrado una en la que salga favorecido. Sé de un escritor muy conocido al que se le aplica este caso y que no daré aquí su nombre por si un día aparece por la librería y ocurre algo que parezca un accidente.
Y poco más os puedo decir. Escribir críticas de libros no es difícil. Lo dífícil es dar la cara después. Esa es la explicación de que haya tantas revistas y blogs dedicados a crítica literaria y tan pocos espacios televisivos. Para cualquier duda ya sabéis mi correo. Podéis poneros en contacto conmigo y por un módico precio os hago una reseña a vuestro gusto, de la obra que querías. Os ahorráis el leer ese coñazo de obra del amigo pelma que se cree escritor y que os regaló hace meses y no sabéis qué disculpa poner al no tener ni puñetera gana de cogerla. Un saludo.