El rincón de Javier

Libros y algo de Jazz

Cementerio de Okuno-in, Koyasan

Publicado por Javier El 10/09/2008 a las 17:08 Añadir comentario

Cementerio de Okuno-inA poco tiempo andando del monasterio de Koyasan nos encontramos con el cementerio de Köya, llamado de Okuno-in. Es un lugar hermoso, triste y sombrío en el que la profusión de cedros Bosque de Köyanegros centenarios que se alzan majestuosos hasta donde no nos alcanza la vista permiten a duras penas el paso del sol. Es el lugar preferente de enterramiento de las cenizas de aquellos que han tenido cierta relevancia en la religión o para aquellos que su status se lo puede permitir.

Y es en este paseo en que nuestro tiempo se ralentiza. La profusión de tumbas, cerca de las 200.000, y la gran diversidad de formas, todas ellas con musgos y ciertas características únicas, hacen de este paseo algo único.

Ídolos JizöLo primero que nos asombra es la cantidad de figuras con baberos rojos que pueblan toda su extensión. Es el dios Jizö. Una figura la mayoría de las veces de pequeña altura, con túnica y la cabeza rapada, y con un objeto en una mano, generalmente representación de algo valioso, y un bastón en la otra. Es la divinidad encargada de proteger a los recién nacidos y a los no natos. Es por ello por lo que solemos verle Túmuloengalanado de baberos rojos y de algún que otro juguete o fruta y siempre en tumbas pequeñas. Existe un gran túmulo en homenaje a Jizö y que se alza en medio del tenebroso cementerio. Es un punto de parada obligatorio y escalofriante. Asimismo es el patrono de los caminantes y viajeros y es al que se encomiendan todos aquellos que van a partir con ciertas tablillas que colocan al lado de la figura y en donde escriben los deseos que quieren que cumpla para ellos y los que dejan.

Árbol centenarioAl fondo de dicho cementerio se encuentra el Templo Okuno-in. En este templo de grandes dimensiones reposan en la parte posterior las cenizas de Kükai, el fundador de la rama Shingon del budismo, y figura sin par de Koyasan. Es el último de los 88 templos de la región y que suele ser colofón de la peregrinación que deben de hacer los budistas de esta secta al menos una vez en sus vidas. Un apartado lugar en el que todos rezan en sumo Templo de las 10.000 lámparasrespeto y bastante sombrío es la parte más septentrional de la visita. Al poco de salir y cruzando un pequeño puente nos encontramos con algo insólito. Es el Törö-dö, una especie de templo en el que hay encendidos a todas horas más de 10.000 faroles, de aceite en origen, y de los que se cuenta que hay dos que lucen ininterrumpidamente desde hace 900 años. La visión desde la entrada es impresionante y eso que sólo nos deja entrever una mínima cantidad de ellos.

Fieles arrojando agua de una fuente sagradaPoco después podemos ver algo curioso. Un fila de imágenes veneradas de Jizö de mayor altura, junto a un puente, el Mimyo-no-hashi, y en las que los fieles arrojan con bastante brío agua de una fuente Pilas funerariassagrada. Todo ello es un rito para favorecer a aquellos allegados que han muerto debido a riadas o ahogados en alguna manera. Y al salir podemos pararnos a apreciar la variedad de tumbas y mausoleos que pueblan el lugar. En varios las empresas más Tumba a la termitaimportantes del país tienen un espacio reservado, con cierto aire ostentoso, que todo hay que decirlo, y en donde reposan cenizas de sus trabajadores más ímprobos o directivos más destacados. Hemos visto una de Nissan, otra de una fábrica de insecticidas y hasta un cohete espacial que nos ha dejado parados de la extrañeza.

Tumba de NissanTumba de gemelosCurioso mausoleo

Al salir nos dirigimos al Templo Kongobü-ji, pero esa es otra historia.


About Javier

Librero sin remisión. No sé hacer otra cosa que hablar de libros y escritores.

  • Facebook
  • Twitter

Enlaces recomendados

  • Disbook Libros
  • Éride ediciones
  • Viajes Arán
  • Reviews of the best cheap web hosting providers at WebHostingRating.com.